03/12/2025
La verdadera comunión con Dios se refleja en cómo tratamos a los demás.
No basta con decir que amamos a Dios si nuestro corazón guarda resentimiento hacia un hermano. Jesús nos mostró que el amor auténtico se vive incluso con quienes nos cuesta amar. La iglesia es un cuerpo, y cada reconciliación fortalece ese cuerpo. Cuando dejamos que el amor de Cristo pese más que nuestras heridas, encontramos libertad, sanidad y madurez espiritual.