10/02/2026
El momento perfecto no existe. Y te lo voy a probar.
Hace unos meses, una cliente me dijo algo que escucho más de lo que deberĂa:
—Diego, yo quiero empezar. Pero estoy esperando a que sea el momento.
Le pregunté qué estaba esperando exactamente.
—A que mis hijos crezcan un poco más. A tener el dinero más ordenado. A que las cosas se calmen en la casa.
AsentĂ. Y le hice la pregunta que nadie le habĂa hecho:
—¿Cuánto tiempo llevas esperando?
Se quedó callada. Porque la respuesta la incomodaba: tres años. Tres años esperando que la vida se ordenara sola para empezar.
Y ahĂ le dije algo que hoy le repito a mi equipo cada vez que escucho la palabra "todavĂa":
El momento perfecto no es una estrategia. Es una excusa elegante para el miedo.
Porque mira: si esperas a sentirte listo, nunca vas a empezar. La seguridad no llega antes de empezar. Llega después de las primeras diez veces que lo haces temblando.
Los hijos nunca terminan de crecer del todo. El dinero nunca está "ordenado" del todo. La casa nunca se calma del todo. La vida no se ordena para que empieces. Se ordena porque empezaste.
Ella empezó dos semanas después. Imperfecta, nerviosa, sin tenerlo todo claro. Hoy me dice que lo único que lamenta es no haber empezado cuando me lo dijo la primera vez.
EscĂşchame bien: no necesitas el momento perfecto. Necesitas un primer paso imperfecto y el coraje de darlo hoy.
¿Qué es eso que llevas meses esperando "el momento" para empezar?