30/06/2016
EL FRAUDE O GOLPE DE SEGUROS
El fraude, como hecho ilícito moral o legalmente reprochable, es tan antiguo como la sociedad, y se ha producido en cuanta actividad haya desarrollado el hombre. El ámbito económico, y el de seguros en particular no escapa de esta problemática.
Vulgarmente conocido como "golpe de seguro", esta práctica se viene realizando desde los albores del negocio en nuestro país y en nuestra región. Localmente, pese a que nuestro Código Penal prevé el castigo por incurrir en prácticas fraudulentas contra las Aseguradoras, como en otros delitos económicos, la carga de la prueba suele ser un escollo muy difícil de superar.
No es fácil delimitar el perjuicio derivado del fraude en el seguro, pues además de las Compañías de Seguros (que son las primeras en absorber el impacto económico) están los reaseguradores y/o suscriptores internacionales, y en última instancia, los asegurados, que son los que finalmente verán incrementadas sus tasas de seguros para los años posteriores.
Es prácticamente imposible diseñar un sistema o método de trabajo totalmente blindado e inmune al fraude. Existen sistemas de control y acompañamiento estadístico que ayudan a monitorear las operaciones y analizar los siniestros en base a experiencias anteriores de fraudes similares, pero aún así son inventados nuevos métodos de defraudación, sin mencionar el elemento interno del problema, pues muchas veces, quienes facilitan las informaciones o colaboran con la realización de los fraudes contra el seguro son los mismos funcionarios o agentes de la Compañía de Seguros.
La globalización, entre otros factores, es la responsable de una internacionalización del crimen organizado, que como nunca antes es testigo de la creación de bandas criminales internacionales, en nuestro caso, en la extensa frontera con el Brasil, lo que dificulta su seguimiento e investigación, lo que a su vez se traduce muchas veces en impunidad para los delincuentes. (*)
(*) Extraído de "El fraude en el seguro" de Eduardo Nakayama
EL FRAUDE O GOLPE DE SEGUROS
El fraude, como hecho ilícito moral o legalmente reprochable, es tan antiguo como la sociedad, y se ha producido en cuanta actividad haya desarrollado el hombre. El ámbito económico, y el de seguros en particular no escapa de esta problemática.
Vulgarmente conocido como "golpe de seguro", esta práctica se viene realizando desde los albores del negocio en nuestro país y en nuestra región. Localmente, pese a que nuestro Código Penal prevé el castigo por incurrir en prácticas fraudulentas contra las Aseguradoras, como en otros delitos económicos, la carga de la prueba suele ser un escollo muy difícil de superar.
No es fácil delimitar el perjuicio derivado del fraude en el seguro, pues además de las Compañías de Seguros (que son las primeras en absorber el impacto económico) están los reaseguradores y/o suscriptores internacionales, y en última instancia, los asegurados, que son los que finalmente verán incrementadas sus tasas de seguros para los años posteriores.
Es prácticamente imposible diseñar un sistema o método de trabajo totalmente blindado e inmune al fraude. Existen sistemas de control y acompañamiento estadístico que ayudan a monitorear las operaciones y analizar los siniestros en base a experiencias anteriores de fraudes similares, pero aún así son inventados nuevos métodos de defraudación, sin mencionar el elemento interno del problema, pues muchas veces, quienes facilitan las informaciones o colaboran con la realización de los fraudes contra el seguro son los mismos funcionarios o agentes de la Compañía de Seguros.
La globalización, entre otros factores, es la responsable de una internacionalización del crimen organizado, que como nunca antes es testigo de la creación de bandas criminales internacionales, en nuestro caso, en la extensa frontera con el Brasil, lo que dificulta su seguimiento e investigación, lo que a su vez se traduce muchas veces en impunidad para los delincuentes. (*)
(*) Extraído de "El fraude en el seguro" de Eduardo Nakayama