02/06/2021
JAKARÉ VALIJA Y EL VISITANTE BORRACHO.
Héroe de la guerra del Chaco. Nació en Concepción el 1 de junio de 1893 y fue bautizado Manuel Simeón Irala Fernández, mas conocido como “Jakaré Valija”. Falleció en Luque en 1979)
Solía sentarse Don Manuel en el jardín de su casa en Luque a la noche. Era su momento y lugar preferido de descanso cuando el sol se retiraba del cielo. A veces se ponía a leer el periódico o a fumar ci****os tipo habano, mientras contemplaba las estrellas que tantas veces le sirvieron de guía en sus patrullajes en el Chaco, durante la guerra con Bolivia.
Y este cuadro de Jakaré Valija resultaría bastante armónico de no ser por un hecho: la visita constante de un vecino en estado de ebriedad. Llegaba este sujeto e imprevistamente, rompía la paz en la que pretendía envolverse Don Manuel a esas horas. Lo importunaba con preguntas y comentarios de todo tipo, y esta práctica empezó a ser diaria. En cada visita el vecino estaba siempre ebrio y no paraba de hablar, con lo cual el fastidio del héroe iba cada vez en aumento, a pesar de su paciencia habitual.
Decía el insistente y no invitado visitador que él también fue soldado del Chaco y cosas por el estilo, y de esa forma buscaba excusa para entrar siempre desde la calle hasta donde estaba sentado Jakaré Valija (no había murallas y cercados en ese entonces en el frente del patio de la casa).
Que el hombre fuera ex combatiente nunca fue confirmado por Jakaré Valija, pero de todas formas esa cuestión le sirvió para realizar un día lo siguiente.
Llegaba la hora en que Jakaré Valija recibiría, una vez mas, la inoportuna visita del vecino borracho. Y cuando éste llegó a hasta el jardín de la casa para empezar su perorata, Jakaré Valija, en tono imperativo y militar, le dijo:
“Sargento X, dé su informe y retírese inmediatamente a su Unidad, porque el enemigo anda al acecho. Tiene usted treinta segundos”.
Entonces el individuo en cuestión se encuadraba y, llevando la “mano a la visera” (pero sin visera), respondía: “Sin novedades en el frente, mi Teniente”. Acto seguido el borracho daba medio vuelta y salía del jardín sin decir mas nada. Al día siguiente volvió y escuchó la misma “orden” de Jakaré Valija, y durante varios días ocurrió lo mismo hasta que el tomador empedernido se cansó y dejó de molestar a Don Manuel.
Y fue así como Jakaré Valija, con su inteligencia de siempre, se libró de esas visitas no deseadas y pudo continuar leyendo y fumando sus ci****os con tranquilidad en el jardín.