07/02/2026
¿Alguna vez has pensado qué es realmente el riesgo que estás manejando con tus prospectos, asegurados o reclamantes?
Hay algo que llevo explicando desde que empecé a dar clases en los años 90, y lo uso igual cuando brego reclamaciones, suscripción, producción y administración de riesgos. Con el tiempo entendí que no era solo un buen ejemplo, era el núcleo.
Hoy yo le pongo nombre: la ontología práctica del riesgo.
Siempre empieza igual. Y siempre está presente en producción, suscripción y ajuste.
Primero, hay un objeto.
Algo que existe, que tiene valor y que se puede echar a perder. Puede ser una propiedad, una casa, un carro, pero también la vida, la salud o la capacidad física de una persona para trabajar.
Segundo, hay un evento.
Un peligro, un siniestro, algo que ocurre y afecta ese objeto. Puede ser un fuego, un huracán, un terremoto, una huelga, un accidente que crea una incapacidad o una enfermedad.
Tercero, hay un impacto financiero.
El costo real de lo que ocurrió. Desde reparar o reemplazar lo dañado, hasta enfrentar ingresos que no llegan o gastos extraordinarios.
Si falta uno de estos elementos, no hay riesgo asegurable. Hay confusión.
Por eso insisto tanto en el rol de productores y ajustadores como traductores de riesgo. Nuestro trabajo no empieza en la póliza, empieza ayudando a la persona a entender esta secuencia básica y si realmente le afecta o no.
Cuando eso se entiende bien, las expectativas se ordenan y muchos conflictos nunca llegan a ocurrir.
Y la conversación empieza con preguntas simples. Mira a ver si esto te funciona, como para mí, ha funcionado por décadas:
¿Qué es lo que más le preocuparía perder en su negocio o en su hogar?
¿Qué cosas podrían afectar o dañar eso que usted valora?
Si eso ocurriera, ¿cuánto cree que le costaría, qué gastos tendría o qué ingresos podría perder?
Y entonces la pregunta clave:
eso que usted podría perder y eso que podría costarle, ¿es algo que usted puede sostener?, ¿son dineros que usted tiene disponibles?
Si la respuesta es sí, el servicio a ofrecer es administración de riesgos.
Si la respuesta es no, la siguiente pregunta lógica es: ¿vale la pena que sigamos esta conversación para buscar maneras de manejar ese riesgo?
Y es aquí donde la venta de una póliza de seguros comienza a materializar.