28/06/2026
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. ”Lucas 21:33. Oh Dios, gracias por que tu me cuestiona, me lleva a la y de mi . Anoche vi la imagen de un rescatista que encontró una Biblia entre los escombros. Mientras la observaba, un recuerdo de mi infancia volvió a mi corazón… Hoy oro nuevamente por todas las familias que sufren pérdidas humanas y materiales. Que, así como esta imagen despertó en mi recuerdos, también nos recuerde que la esperanza depositada en Jesús en unión al Espíritu Santo, nunca queda sepultada entre los escombros. El rescatista encontró una Biblia entre los escombros de una indescriptible tragedia sísmica. Aquella imagen tocó profundamente mi corazón y despertó un recuerdo que ha vivido conmigo desde mi niñez.
Cuando tenía apenas tres o cuatro años, nuestra casa se incendió mientras yo permanecía dentro. Un pastor alemán que cuidaba de mí logró sacarme. Mi padre, al enterarse, corrió a abrazarme y, luego de ponerme a salvo, regresó para intentar rescatar algunas pertenencias.
Muy poco pudo salvarse…
Pero entre las cenizas quedó esta Biblia. Con el paso de los años, sus páginas envejecieron y su cubierta conserva las huellas del incendio. Sin embargo, cada vez que la miro recuerdo que, aun cuando muchas cosas pueden perderse, la Palabra de Dios permanece para siempre.
Hoy esta Biblia no representa solamente un libro. Representa la gracia de Dios, Su protección y el regalo de una vida que Él decidió preservar en mi.
Que nunca olvidemos que las promesas de Dios permanecen firmes, aun en medio de tiempos adversos y difíciles donde la razón humana no encuentre explicación. Con el paso de los años, sus páginas envejecieron y su cubierta conserva las huellas del incendio. Sin embargo, cada vez que la miro recuerdo que, aun cuando muchas cosas pueden perderse, la Palabra de Dios permanece para siempre.
Hoy esa mi Biblia no representa solamente un libro. Representa la gracia de Dios, la protección y el regalo de mi vida la cual Él decidió preservar.
Nunca olvidemos que las promesas de Dios permanecen firmes, aun en medio de la adversidad o tiempos difíciles. Un abrazo solidario.