15/02/2026
Lamentable tragedia que sigue presente en la memoria colectiva. 😮💨
( Escrito tomado de una publicación previa de 2024)
AQUÉL DÍA DE DUELO HACE 48 AÑOS
El 15 de febrero de 1978, a las 6:15 de la mañana, cambió la vida del pueblo de Aguas Buenas. Poco después de esa hora, conductores que viajaban en medio de la neblina por la tortuosa carretera 816 del barrio Juan Ascencio, notaron extrañados que un muchacho con uniforme escolar subía la pendiente al lado oeste. Los que se detuvieron escucharon al muchacho, y la reacción fue rápida, no había tiempo que perder. Alguien buscó un teléfono público, de los pocos que había en barrios rurales en 1978. En esos barrios altos ni siquiera había cables telefónicos, los teléfonos rurales eran de microondas, algo así como un celular enorme que funcionaba con monedas, a menos que se le indicara a la operadora que era una llamada de emergencia. Se hicieron varias llamadas. El protocolo de emergencia cuando había el 911 requería que una patrulla verificara si la información era correcta antes de movilizar los vehículos de emergencia. Antes de que se completara el protocolo, avisado por vecinos de Juan Ascensio, una emisora verificó rápidamente con el distrito escolar de Aguas Buenas. Efectivamente, la guagua con los estudiantes de Juan Ascensio no había llegado a la hora acostumbrada. Fue Sal Soul 98 en Caguas la primera emisora en interrumpir la música. UNA GUAGUA CON 65 ESTUDIANTES HA CAÍDO A UN RÍO AL FONDO DE UN BARRANCO EN LA CARRETERA 816 DEL BARRIO JUAN ASCENSIO DE AGUAS BUENAS. VAMOS A UNIRNOS PARA SALVAR ESOS MUCHACHOS.
RADIO TIEMPO de Caguas se unió a la transmisión de emergencia, y rápidamente todas las emisoras de la zona estaban uniéndose para pedir auxilio para los estudiantes. WKAQ en San Juan inició la cobertura desde el Cuartel General y Centro Médico. El CANAL 11, cuyo noticiero era el de más audiencia entontes, trasmitió las primeras imágenes. Era ya conocida la magnitud de la tragedia. Sin embargo, periodistas y directores de medios mostraron calidad humana y empatía al esperar el anuncio oficial de las autoridades. Con cautela informaban la ruta para llegar al lugar del accidente, daban instrucciones a los conductores de la zona. Así se aceleraron las labores de emergencia. Los conductores se alineaban a orilla de las carreteras al sentir en la distancia las sirenas. Desde Fortaleza se ordenó la movilización de la Fuerza Aérea en la Base Muñiz y en pocos minutos, como reportó el NEW YORK TIMES, helicópteros militares completaban las tareas de salvamento. No había ambulancia aérea en 1978.
Solo hubo una nota discordante. Un animador radial poco conocido dijo en una estación de San Juan: LOS PADRES DE LOS ESTUDIANTES TENGAN CALMA, YA TODOS LOS MU***OS ESTAN EN EL HOSPITAL. Decía la verdad, había 11 estudiantes mu***os. Pero la prudencia requería esperar que la policía y Defensa Civil tuvieran bajo control a las docenas de padres y familiares de estudiantes, aparte de los curiosos. La imprudencia del animador causó histeria en los alrededores del Hospital Regional de Caguas. Los reportajes radiales dejaban escuchar los gritos desesparados de una madre. ¡MI HIJA, QUIERO VER MI HIJA! Y podemos imaginar el momento del desgarrador grito de dolor de una madre. Un hijo y dos hijas habían mu**to.
Una quinceañera estudiante recordaba cómo era cargada pendiente arriba por gente que no conocía. Otros recuerdan haber despertado en el hospital. Antes que se completara el protocolo de emergencia, ya habían ambulancias y rescatistas, mayormente voluntarios, en el lugar. Médicos y enfermeras interrumpían su día libre para dar la mano. El Hospital Regional de Caguas suspendió las citas que no eran de emergencia para recibir los heridos. Seguían llegando las informaciones. La guagua se quedó sin frenos en la cuesta, y salió volando, tumbando el tope de árboles para caer finalmente junto al río, partiéndose en tres cantos.
Definitivamente, la acción ciudadana junto a la rápida movilización de los medios evitaron que la tragedia fuera mayor. Once adolescentes murieron y 30 heridos graves, aparte de otros con lesiones. Pero con una guagua volando por el aire a gran velocidad, chocando con árboles y partiéndose en tres al caer, no sabemos cuántos de los 30 se hubieran sumado a las muertes.
La Tragedia de Aguas Buenas habrá quedado en el olvido para muchos. El monumento recordatorio y las partes de la guagua ya no son visibles, cubiertos por la vegetación. Pocos asocian ese momento con sus consecuencias. Entre estas, que gradualmente las compañías aseguradoras dejaron de vender pólizas para guaguas escolares o subieron enormemente las primas. El Comisionado de Seguros tuvo que intervenir para evitar que el transporte escolar se quedara sin cobertura para accidentes. Durante un tiempo se le asignaba a una aseguradora cubrir todas las guaguas escolares por un año. La Comisión de Servicio puso requisitos más rigurosos, tanto para el mantenimiento de las guaguas como para la licencia de los conductores de estas. Se han tomado medidas en torno a las rutas, y en algunas de estas los estudiantes ya no pueden ser recogidos en sus casas ni dejados frente a estas por las condiciones de las carreteras.
Recordemos, junto con aquél día de duelo, la heroica labor de ciudadanos junto a los medios.