01/12/2024
Una de las asistentes de la firma, contratada hace un par de semanas, solicitó tiempo libre. El cual aprobé de inmediato. Ella, sorprendida, me preguntó: "¿No desea saber el motivo de mi permiso?" Mi respuesta fue: "No necesito saber los detalles. Te asignaron a mi área para realizar un trabajo específico y confío en que lo harás".
Le indiqué, además: Tú eliges cómo hacer tu trabajo. Si decides venir a la oficina, está bien. ¿De 9 a 5? Está bien. ¿Trabajar desde casa? Está bien. ¿Llegar más temprano? Está bien. ¿Trabajar desde el patio de tu casa? Está bien.
Finalmente, señalé: No necesito saber si llegarás tarde por una cita médica, o si te irás temprano por un asunto personal. No soy un vigilante del reloj. Confío en ti para que hagas tu trabajo.
Es lamentable cómo hemos infantilizado tanto el lugar de trabajo, llevando a que los colaboradores, asistentes, asociados y personal de confianza sientan la necesidad de disculparse por sus contingencias y urgencias personales. Estamos en la obligación de apoyar a nuestro equipo de trabajo. Si todos estamos tranquilos y nos sentimos apoyados, seremos más productivos.
NOTA: Lo expuesto tiene relación con lo ocurrido en la firma PAWQARA IGROUP y está adaptado de los consejos y experiencias de BRIGETTE HYACINTH, defensora de un cambio significativo en cómo entendemos el liderazgo y la gestión de personal en el siglo XXI.