04/01/2021
La noticia más importante de los últimos días del 2020 es que el congreso aprobó una ley para fijar topes a las tasas de intereses. ¿Es una buena noticia? ¿Cómo nos podría afectar esto?
Si nos concentramos en la intención de la ley podríamos decir que persigue algo bueno, tratar de abaratar el costo del crédito para que las personas, emprendedores y pequeñas empresas tengan acceso a mejores condiciones en la banca nacional. Sin embargo, como ya sabemos, las buenas intenciones no bastan para hacer que las cosas funcionen bien.
Para analizar si esta ley funcionará o no, lo primero es entender cómo funciona el negocio bancario y cómo se calcula la tasa de un crédito. El negocio de los bancos (y otras instituciones financieras) es canalizar recursos propios y aquellos que captan de los agentes excedentarios (depositantes) hacia quienes requieren créditos. Sin embargo, una característica de este negocio es que las entidades financieras prestan dinero con menor conocimiento que los prestatarios sobre la real situación de estos y de sus intenciones respecto al uso que le darán al dinero. En estas circunstancias quien presta enfrenta la posibilidad de no recuperar el crédito otorgado (lo que se llama riesgo de crédito). Frente a ello, para reducir este riesgo, las entidades financieras realizan un proceso de evaluación del cliente y como resultado calculan una prima por riesgo de crédito basada en la probabilidad estimada de incumplimiento que se sumará a la tasa de interés. Es por esta razón que existe una gran diferencia entre la tasa que paga una empresa corporativa versus una pequeña empresa o una persona. También es la razón por la cual un crédito hipotecario es mucho más barato que un préstamo de consumo.
Para calcular la tasa que cobrarán, normalmente las entidades financieras consideran las siguientes variables:
- Costo financiero del dinero para la entidad
- Gastos operativos de la entidad
- Prima de riesgo (riesgo de crédito)
- Margen de ganancia
Entendiendo esto y usando el sentido común es fácil predecir lo que pasará cuando se establezcan las tasas tope. Obviamente las entidades financieras van a privilegiar aquellas operaciones que les permitan cubrir sus costos, su margen de ganancia y prima de riesgo. Aquellas operaciones cuyas tasas, debido al tope, no puedan cubrir estos conceptos, es casi seguro que serán rechazadas. En caso se establezca un tope medio o bajo, se terminaría afectando principalmente a las pequeñas empresas, emprendedores y personas naturales en general pues son los segmentos que los bancos consideran de mayor riesgo. Al no poder acceder al mercado formal, esta situación terminaría alimentando el ya existente mercado informal de crédito que obviamente tiene costos bastante más altos.
Ele tema de control de tasas no es nuevo para la región. En el 2011 en un estudio llamado “Efectos de los límites a las tasas de interés sobre la profundización financiera” el Banco de la República de Colombia demostró que en América Latina el establecimiento de límites restrictivos a las tasas de interés está muy correlacionado con un menor nivel de acceso a crédito, con lo cual en buena parte de los países latinoamericanos los límites de las tasas se han eliminado o flexibilizado considerablemente.
Una vez esta ley sea promulgada, dependerá mucho del esquema que utilice el BCR para aplicar los límites de tasa para evitar una situación como la descrita anteriormente. Por ejemplo, en países desarrollados donde el objetivo principal de este tipo de restricciones de tasa es evitar la usura, los límites se suelen establecer a niveles muy altos, para afectar solo los precios extremos y permitirle al mercado seguir operando con libertad; tal es el caso de Alemania (100%) e Italia (50%).
El spread bancario (la diferencia entre lo que cobran las entidades financieras y lo que pagan) en Perú es bastante alto, de hecho, tenemos el quinto spread más alto de toda Latinoamérica (solo superados por Brasil, México, Haití y Jamaica) lo que hace evidente que hay mucho por hacer para lograr condiciones justas para los clientes. Sin embargo, para hacerlo de forma efectiva y sostenible no basta con ponerle un tope a las tasas de interés pues es un enfoque demasiado simple para abordar un problema tan complejo como este y lo más seguro es que los resultados de esta norma estarán muy alejados de lo que se esperaba conseguir.
Una de las razones principales por las cuales los costos financieros son altos en Perú es por la ausencia de una competencia real en el mercado financiero. Mientras siga existiendo un oligopolio que domine el mercado y se le permita continuar fortaleciéndose, seguirán existiendo distorsiones y será difícil lograr mejoras relevantes y sostenibles. Por esta razón el rol de la SBS es clave, primero para facilitar la aparición de nuevos competidores y luego para establecer medidas que eviten la concentración y promuevan una competencia justa. Ya tenemos algunos casos de éxito como por ejemplo la aparición de las fintech de tipo de cambio, que al ofrecer un servicio seguro con precios muy similares al de una casa de cambios o un cambista lograron que los propios bancos se vean obligados a implementar servicios similares reduciendo considerablemente sus precios.
Es claro que la mayoría en el congreso está legislando con la mirada en las elecciones de abril y de espaldas a cualquier recomendación técnica por lo que, al menos en este caso, solo nos queda esperar que la implementación de la norma aprobada se realice de la manera que impacte lo menos posible el acceso al crédito de las personas y pequeñas empresas.
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