12/06/2026
⚽Hasta el 90% de los estadios sede del Mundial 2026 podrían enfrentar niveles peligrosos de calor, con los estadios de Monterrey, Miami, Philadelphia, Kansas City, Boston y Nueva York entre los de mayor riesgo.
Para los jugadores, el peligro es inmediato: la exposición al calor durante el esfuerzo puede causar náuseas, deshidratación severa, golpes de calor y, en casos extremos, la muerte. El golpe de calor es una emergencia médica que puede provocar cefaleas, confusión y convulsiones; la pérdida de electrolitos por sudoración excesiva puede derivar en arritmias cardíacas.
Pero la amenaza no se limita a quienes están en el campo. Pero la amenaza no se limita a quienes están en el campo. La planificación de eventos al aire libre exige cada vez más una estrategia específica para reducir los riesgos relacionados con el calor. Los aficionados en las tribunas, el personal de operaciones, los voluntarios y los trabajadores de los fan zones comparten el mismo riesgo y muchas veces durante más horas que los propios jugadores, expuestos al sol directo antes, durante y después del partido. Garantizar zonas de sombra suficientes, acceso constante a agua potable, puntos de hidratación gratuitos, áreas de enfriamiento y mensajería clara sobre cómo reconocer los signos de agotamiento por calor no son detalles logísticos menores: son medidas que salvan vidas.
Según el Lancet Countdown, el número de muertes relacionadas con el calor ha aumentado un 23% desde la década de 1990, alcanzando 546.000 en 2024. Prevenir no es suficiente si no hay sistemas que lo respalden.
El calor no solo pone en riesgo la salud, también transforma el juego mismo. Según un análisis de World Weather Attribution citado por UNFCCC, uno de cada cuatro partidos del Mundial 2026 podría disputarse bajo estrés térmico peligroso, incluyendo la final, dos cuartos de final y el partido por el tercer puesto; cerca de cinco partidos podrían alcanzar los 28°C de temperatura de globo húmedo (WBGT), el nivel a partir del cual los especialistas recomiendan aplazar el encuentro. El impacto en el rendimiento ya es medible: un estudio sobre el Mundial de Clubes 2025 analizó 57 partidos y más de 1.000 observaciones de jugadores, y encontró que el WBGT superó los 28°C en 31 de esos encuentros, que se tradujo en jugadores recorriendo distancias menores y periodistas, aficionados e incluso un árbitro asistente que se desmayaron, suplentes que permanecieron en los vestuarios y jugadores que pidieron ser sustituidos.
Por efecto del cambio climático, 97 de los 104 partidos del torneo tienen ahora mayor probabilidad de enfrentar condiciones que perjudican el rendimiento. Lo que el público ve como un partido más lento muchas veces es, en realidad, el cuerpo de los futbolistas protegiéndose del calor.
El Mundial 2026 tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de demostrar que la gestión del riesgo por calor extremo puede y debe ser parte de la planificación de cualquier gran evento masivo.