09/06/2020
Ausencia
¿Cómo paso? Fue un instante. Todo se volvió oscuridad. Ya no te duele nada, solo te sientes en paz.
Ya no te preocupas. El amor infinito, que siempre ha estado ahí, te abraza y te cubre en su totalidad. Te vuelves tan ligero. Ves el “cascarón” allá abajo, inerte. Esa envoltura que creías que eras tú. Tus sentidos se amplían, sientes la conexión con todo ser viviente, con el resto del universo.
Te dejas llevar. Todo va tomando sentido. Y notas que aquello que te llevó a tu estado actual, no era importante. Solo le diste demasiada importancia. Te lo tomaste muy en serio.
La persona que habías ido a ver, simplemente no llegó. Pero usaste hasta el último centavo para estar presente en la cita. Te quedaban tan solo 2 monedas y para regresar hasta el norte de la ciudad habría que caminar bastante hasta el camión.
¿De verdad valió la pena haberte enojado tanto?
Ahora todo se está volviendo borroso. Parece que todo se trató de una aventura que no supiste vivir. Te tomaste cada situación demasiado en serio. Seguiste reglas que, vistas desde las alturas, ni siquiera eran tuyas. No solamente seguiste reglas de otros, también seguiste sueños de otros.
Y de pronto una pregunta a ti se hace presente: Y tus sueños ¿dónde quedaron? Los dejaste de buscar. Pero, ¿por qué lo hiciste? Si la decisión siempre dependió de ti, de nadie más.
Creíste que debías ser un buen hijo que seguía las reglas de papá y mamá, pero ahora que lo ves, no era necesario.
Renunciaste al bisturí porque pensaste que no tenías opción. Pero en este momento te das cuenta de que esa oportunidad siempre estuvo ahí, solo te faltó carácter para enfrentar a papá y convencerlo. No requerías otra cosa. Puedes ver que sí tenías la opción en tus manos, pero eso dejó de tener importancia, porque ya te vas.
Ves la salida del túnel. Alcanzas a ver al maestro que te espera del otro lado. Piensas que nunca fuiste alguien especial y no te explicas por qué te eres recibido de esta forma.
Bajas la mirada y ves como tu cuerpo cae. Se ve vacío, pues ya no estás. Miras hacia otro lado que no tomaste en cuenta: tu pequeña hija solo tiene 4 años, ¿qué será de ella? ¿Cómo la apoyarás? ¿Solo serás un recuerdo que el tiempo irá borrando lentamente?
Tomas la decisión sin saber cómo; solo lo hiciste. Fue como si un rayo luminoso atravesara tu conciencia.
No te podías ir. Aún tenías que hacer. Mucho que hacer. Comenzaste a bajar. Te costó mucho mover ese cuerpo inerte, pero de nuevo estabas en él.
Se sentía pesado como nunca. Te paraste. Fue un esfuerzo descomunal como si cargaras una enorme roca o una placa de cemento. Te sostuviste de las paredes para ayudarte a parar. Quienes te ven piensan que estás borracho o drogado.
Llegas hasta la avenida. Caes de nuevo, logras sentarte en la acera. Ningún taxi quiere hacerte la parada. Lo intentas 2, 5, 10 veces. Hasta que al fin uno se detiene y le dices la dirección y cómo llegar. Te acuestas en el asiento de atrás. Entre sueños escuchas los rezos del conductor. ¿Por qué rezará? Vuelves a caer en la inconsciencia.
De repente ya estás en casa. Le pides a alguien que pague el viaje. Alguien que estaba ahí te prepara un suero. Lo bebes y quedas inconsciente hasta el día siguiente.
Pude regresar. Pero si no hubiera podido ¿Qué habría sido de ella? No lo sé.
Si de pronto un día tú no regresaras… ¿Qué harías por tus hijos? ¿Qué te gustaría que tus hijos conservaran de ti? ¿Un recuerdo difuso o la seguridad de que continúas cuidándolos desde lejos?
Lo único seguro es lo que puedes hacer ahora, en este momento, para cuidar de su futuro.
ASEGÚRATE PARA QUE TENGAN CERTEZA EN SU FUTURO.
Para mayores informes y asesorías, comunícate conmigo:
📞 552131 34 23
📧 [email protected]
👨🏼💼 Misael Chacón, Asesor Financiero