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Finanzas Bien En Finanzas Bien creemos que el dinero es una herramienta que podemos controlar para el logro de nuestros objetivos en la vida.

24/06/2019

EEE

Una metáfora es una comparación que se utiliza en procesos educativos para explicar de manera más clara algún concepto o idea de la realidad de tal forma que después se haga referencia a esa metáfora y se tenga claro el concepto, sin tener que explicarlo todo nuevamente. Este es el caso de la metáfora que utiliza Herman Daly en su texto más conocido donde plantea que una EEE (Economía en Estado Estacionario) es algo muy diferente a una economía que fracasa en el crecimiento. La metáfora que utiliza Herman Daly para explicar su idea es la comparación de un avión con un helicóptero: ambos vuelan y ambos cumplen una función importante de manera eficiente, pero son muy diferentes y no podría decirse que un helicóptero en un avión fracasado.

Herman Daly es un economista norteamericano, profesor de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland en EUA, y con una larga trayectoria de trabajo en una de las más importantes instituciones multinacionales como es el Banco Mundial, donde contribuyó a desarrollar el sistema de cuentas nacionales que es un método para cuantificar e identificar la relación que existe entre los diferentes sectores de la actividad económica de un país. Estos trabajos le permitieron visualizar y comprender de forma integral cómo funciona la economía en forma integral y el impacto que esa actividad tiene en la disponibilidad de recursos naturales. En síntesis, su conclusión es clara: no es posible continuar pensando y actuando como si los recursos naturales fueran infinitos, como si pudiéramos seguir creciendo económicamente en forma ilimitada. Esta conclusión, por obvia y elemental que parezca, pareciera que no estuviera a la vista de la mayoría de los economistas y por eso es necesario señalarla y explicarla de múltiples formas y en todos los foros que sea posible, sobre todo porque el proceso continúa de forma muy preocupante.

Precisamente en uno de esos foros Herman Daly presentó una ponencia que resume sus hallazgos y propuestas más relevantes y aunque es un texto de 2008, hace más de 10 años, tiene una vigencia innegable y más bien puede considerarse como una guía para conducir los esfuerzos nacionales e internacionales de reorganización de la economía para enfrentar y resolver la crisis ecológica inminente que hemos provocado y que, tarde o temprano, tendremos que encarar. Lo que Daly plantea es que es preferible hacerlo antes, puesto que después el problema será mayor y tendremos menos recursos para solucionarlo. Tenemos que realizar los ajustes ecológicos necesarios ahora, porque de otra manera serán más severos y drásticos en el futuro.

El texto al que nos referimos se llama "Una economía de estado estacionario”, y tiene como subtítulo: "Estancamiento económico y economía de estado estacionario no significan lo mismo; nos enfrentamos a dos alternativas muy distintas". Es el texto de una conferencia que dio en la Comisión de Desarrollo Sustentable del Reino Unido en abril de 2008 en la que presentó con detalle las diferentes razones y formas en las que las economías de los países y del mundo pueden transitar gradualmente hacia un estado estacionario y para lo cual ayuda imaginar que esas economías no son como un avión que si no avanza hacia adelante se desploma, sino que pueden funcionar muy eficientemente como un helicóptero que nos ayude a satisfacer las necesidades económicas de la humanidad de manera dinámica y, sobre todo, disminuyendo el impacto nocivo sobre el sistema ecológico del que formamos parte.

La semana próxima detallaremos algunas de las 10 propuestas puntuales que plantea Daly.
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VaivenesCualquier sistema económico, para poder subsistir, debe generar beneficios para toda la sociedad. El llamado neo...
10/06/2019

Vaivenes

Cualquier sistema económico, para poder subsistir, debe generar beneficios para toda la sociedad. El llamado neoliberalismo, que pretendía supuestamente apuntalar o fortalecer al capitalismo, como sistema económico dominante, en los hechos derivó en un capitalismo desenfrenado, sin control. Un capitalismo de compadres, en el que no hay quien pueda regular las prácticas predadoras de todo tipo que lleva a cabo una pequeñísima fracción de la sociedad, que finalmente la trastornan y que generan zozobra cotidiana, más que organización y calidad de vida para la mayoría, o para toda la población (lo cual ya podría ser posible gracias al desarrollo tecnológico de la humanidad).

La expresión más nítida y extrema de este capitalismo de compadres es Trump, al que resulta complicadísimo meter en cintura. Una vez que se le encumbró, usa el poder de las formas más caprichosas y peligrosas que pueda imaginarse. Puede ser anecdótico y hasta divertido para toda la humanidad tener a alguien tan pintoresco haciendo ridiculeces y bufonadas en la mañana y en la tarde, a nivel internacional, pero la principal característica del inquilino de la Casa Blanca es que tiene poder y mucho poder. Y lo usa con fines personales. Esa es la razón por la cual deben tomarse en serio y analizarse los episodios como los de la semana pasada. Más allá de la anécdota, hay que tratar de obtener lecciones de estos sucesos.

Hay varias lecturas que puede tener la ocurrencia de los aranceles que acabamos de vivir. Una primera es que podemos constatar que para este individuo no hay moral, no hay un buen o mal comportamiento. Para él todo se vale: violar derechos humanos, insultar, mentir, desconocer acuerdos, y todo comportamiento que se le pueda ocurrir. Por eso puede mezclar sin escrúpulos sus aspiraciones políticas personales con su visión simplista de los complejos procesos migratorios y puede amenazar con "resolverlos" con la ridícula idea de subir impuestos a todos los productos que se producen en México. Esta medida habría provocado consecuencias económicas perjudiciales en muchos sentidos, no sólo a la planta productiva en México, sino también al sistema comercial de EUA y, a su población que se beneficia de este comercio. Es difícil imaginar alguna medida más enrredada y absurda. Sólo podría ocurrírsele al peligroso y veleidoso individuo que ocupa la presidencia de EUA y del que puede esperarse cualquier reacción.

Otra lectura interesante de este episodio es la reacción y el comportamiento de algunos de los políticos y traficantes de influencias, e inclusive algunos de los llamados líderes de opinión en México. Entre ellos, hay quienes están haciendo su propio ridículo, y prácticamente rezan cada día porque le vaya mal a la economía del país (como sea, incluso con Trump) para que se cumplan sus pronósticos, que más bien son deseos o anhelos porque vuelva ese capitalismo de compadres. No defienden el mercado o la competencia o la libre empresa. No defienden el capitalismo. No. Defienden el capitalismo de compadres en el que se habían acostumbrado a vivir tan cómodamente, del cual se habían acostumbrado a succionar beneficios.

Esta especie de casta de beneficiarios de quienes Trump es su representante más emblemático, más que actualizarse y procurar entender el mundo actual, sus cambios vertiginosos y la lógica y la vigencia de sus propuestas, está aferrada a que las cosas sigan igual. Ese es el sentido de la frase de Trump: hacer América grande, otra vez. Siempre que él este arriba. Consulten o escríbanme a: [email protected]

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El Cuento y paradojasLa tecnología hoy impacta en forma insospechadas todas nuestras actividades.Una de las más gratas n...
18/05/2019

El Cuento y paradojas

La tecnología hoy impacta en forma insospechadas todas nuestras actividades.

Una de las más gratas noticias sobre tecnología y cultura que he recibido recientemente es que ya está disponible, en una página web, la colección completa de la revista El Cuento. Son 148 números, todos los cuales son una joya para los que disfrutamos de este género literario. Su creador, Don Edmundo Valadés, durante las varias décadas que dirigió la revista, además de un constante explorador y selector de los cuentos que se publicaban, fue un maestro para los escritores que le enviaban sus textos y les respondía con puntuales recomendaciones sobre lo que les faltaba o les sobraba; o bien, les informaba que su cuento se publicaría próximamente. Ahí están esas cartas para quienes quieran ser escritores: consideren que es una excelente escuela; es como un curso con el mejor maestro de cuento.

En esa revista era frecuente encontrar entre los que le enviaban textos a Don Edmundo, a varios camioneros, que tal vez a lo largo de sus largas travesías en las carreteras iban imaginando cuentos, historias, personajes, giros y descenlaces. En sus escalas, supongo que se apuraban a vaciar en papel y a pulir todo lo que habían imaginado en el camino.

Pues bien, esa actividad mental creativa de los conductores de camiones está próxima a cambiar. Dice la empresa consultora internacional Mckinsey que para 2025, más de un tercio de los camiones que circulen en las carreteras no tendrán chofer. Y de ahí en adelante es lógico que el porcentaje aumente rápidamente. Claro que habrá quien piense que no es posible, que hay muchos imprevistos en los caminos que sólo los humanos pueden resolver. Pero no es así: en las pruebas con vehículos autónomos en 2015 los humanos sólo fueron necesarios el 0.5% del camino, y en 2016, sólo un 0.2%. En un año, 60% menos.

El proceso tecnológico se acelera a sí mismo e incrementa la velocidad exponencialmente. Y por esa razón la respuesta de la sociedad se percibe como si fuera en cámara lenta. Múltiples problemas económicos y sociales se explican por esta diferencia de velocidades. Dice Yuval Noah Harari que los filósofos son muy pacientes, pero los ingenieros no tanto… y los inversionistas actuales lo son aún menos. Si es rentable invertir en máquinas, dispositivos y sistemas que sustituyan mano de obra, se invierte en esas máquinas. Las consecuencias económicas de ello, la distorsión del empleo y de los mercados tienen que resolverlos instancias sociales y mundiales, en la macro economía, no los inversionistas, en la micro economía, aunque ahí se origine la problemática. Es paradójico.

Y hay una paradoja más. El ser humano necesita trabajar, no sólo para conseguir los recursos necesarios para su subsistencia, para ganar el pan, sino también para realizar sus potenciales. Mihaly Csikszentmihalyi autor del muy importante libro Fluir, una psicología de la felicidad, plantea que existe la “paradoja del trabajo”. Aunque esté muy difundida la idea de que el trabajo es indeseable, en realidad “necesitamos” trabajar, porque al trabajar mejoramos de múltiples maneras, nos hace bien trabajar. Esa paradoja se explica porque una persona es un conjunto de potenciales. Esta definición de persona, como un conjunto de potenciales, al parecer está ausente en las políticas públicas. Pero en tanto socialmente se reconoce que todos y cada uno de nosotros, desde que nacemos hasta que morimos, somos un conjunto de potenciales, conviene que con nosotros mismos y con nuestros seres queridos, procuremos conscientemente, constantemente, descubrir, ocupar y desarrollar esos potenciales de los que la naturaleza nos dotó, para mejorar, para ser felices, muchas veces sin dispositivos, ni electricidad. (Aunque para leer la revista El Cuento, bien vale la pena acceder sus 148 ejemplares, a través de las brillantes pantallas que nos absorben.)

La liga para la revista es:
http://www.elcuentorevistadeimaginacion.org/indexcuento.php

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Contabilidad y FinanzasA Contadores, a Financieros, a Administradores o a Empresarios eventualmente les hago la pregunta...
22/04/2019

Contabilidad y Finanzas

A Contadores, a Financieros, a Administradores o a Empresarios eventualmente les hago la pregunta ¿qué diferencia hay entre la Contabilidad y las Finanzas? O, desde otro ángulo: ¿Dónde está la frontera entre estas disciplinas?, es decir, ¿dónde termina la Contabilidad y dónde empiezan las Finanzas? O, ¿cuándo haces un análisis contable y cuándo haces un análisis financiero? ¿o es lo mismo? Las respuestas son muy variadas y poco claras. La diferencia es indefinida, porque hasta ahora nadie la ha definido. La frontera entre Contabilidad y Finanzas es difusa, entre otras razones, porque no se menciona en los libros de texto. Por eso, los maestros no la enseñan: porque tampoco lo aprendieron. A fin de cuentas no hay quien responda con claridad a esta interrogante.

Y frente a todo esto surgen más preguntas: ¿Sirve de algo hacer esta distinción? ¿o son divagaciones ociosas? O, una muy elemental que me planteó esta semana un empresario, ¿por qué, si es tan útil e importante considerar esta diferencia, no se hace en la práctica? Mi respuesta a este empresario fue que tal vez hasta ahora no se ha pensado en ello, o no se ha considerado relevante puntualizar las diferencias, así se ha hecho siempre, o de plano, no se sabe responder. El caso es que así son las cosas… pero pueden ser de otra manera.

Por experiencia podemos afirmar que es conveniente hacer la diferencia y, sobre todo, que ello implica beneficios y una mayor competitividad para las empresas, así como una mejor toma de decisiones por parte de los dueños y directivos, porque comprenden mejor lo que les significa la información y los indicadores que están utilizando. Por ejemplo, cuando una empresaria o empresario que conoce la diferencia entre Contabilidad y Finanzas tiene dudas acerca de abrir o no una nueva sucursal, o producir una nueva línea de productos que le implica una inversión importante, para tomar la decisión, no consulta la información contable, que le dice cómo le fue a la empresa en los últimos meses o, cuando mucho, en el último año, sino que hace proyecciones sobre los ingresos y egresos que implica la inversión, sobre los resultados esperados en el futuro, es decir genera y analiza desde luego información contable, pero sobre todo información financiera.

En resumen, las diferencias entre estas disciplinas consisten en que la Contabilidad, sirve para administrar, para controlar, para tomar decisiones operativas, mientras que las Finanzas sirven para planear estratégicamente. La Contabilidad trabaja con Estados Contables, que construye utilizando la Aritmética, es decir suma, resta, multiplica y divide; por su parte las Finanzas trabajan creando e interpretando escenarios y flujos de inversión que construyen usando además de la Aritmética, el Álgebra, lo cual es mucho más sencillo en la actualidad porque la tecnología nos facilita realizar cálculos que antes era complicado y laborioso realizar.

Dos diferencias más consisten en que la Contabilidad trabaja con en el corto plazo, y las Finanzas, aunque pueden utilizarse para analizar el corto plazo, principalmente se usan para tomar decisiones de mediano y largo plazo. Por ello, los indicadores son diferentes: la Contabilidad nos permite con las Razones Contables (llamadas razones financieras) analizar e interpretar lo que ya sucedió en la organización, mientras que las Finanzas estiman qué pasara en el futuro y calculan el Valor Presente Neto y la Tasa Interna de Rendimiento, que son indicadores que toman en cuenta que el dinero cambia de valor a través del tiempo.

Una reflexión para quienes se dedican a estos temas es que es mejor un profesionista que puede pensar como Contador y como Financiero. Que sabe cuándo, por qué y para qué está cambiando de forma de pensar y que le ayuda al directivo o empresario a hacerlo, sobre todo para tomar más claras y mejores decisiones de corto, de mediano y de largo plazo.

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El Día de las FinanzasUna de las satisfacciones que más valoro, es la que me da la posibilidad de participar en eventos ...
07/04/2019

El Día de las Finanzas

Una de las satisfacciones que más valoro, es la que me da la posibilidad de participar en eventos donde puedo comunicar a los participantes los hallazgos que la experiencia profesional, las lecturas y las reflexiones me han permitido lograr. Es el caso del Día de las Finanzas que organiza la Facultad de Contaduría de la BUAP y al que tuve el honor de que me invitaran a participar por tercera ocasión. Agradezco por ello a la Maestra Pati García la amable invitación y a los asistentes su atención y su participación.

El tema de la plática, “La diferencia entre la Contabilidad y las Finanzas”, me pareció útil y original, además de pertinente para estudiantes y profesores de la carrera de Contabilidad, porque tiene que ver con varios temas de reflexión actuales, entre ellos el rápido desarrollo tecnológico en los sistemas de registro y organización de la información contable, que provoca en la actualidad mucha inquietud acerca de qué sucederá con la actividad de los Contadores e inclusive con la enseñanza misma de la Contabilidad, ahora que inclusive el propio portal del SAT lanzó ya una aplicación que se llama Mi Contabilidad, dirigida a personas físicas con actividades empresariales, profesionales y arrendamiento.

La primera reflexión en mi presentación fue que es necesario superar la idea errónea de que la Contabilidad es asunto de Contadores y que su principal función es pagar impuestos. Esto ha limitado mucho la visión de millones de empresarias y empresarios de micro y pequeñas empresas, que pueden ser los principales beneficiarios de un mayor y más efectivo uso de la Contabilidad como herramienta de seguimiento y control de los negocios, lo cual requiere, repito, que se le considere como lo que es: una herramienta que sirve para mucho más que solamente para pagar impuestos. Tal vez uno de los más importantes desafíos de las instituciones que enseñan Contabilidad es precisamente ese: ampliar la visión, para fomentar un uso extendido de estas técnicas. Creo que una tarea urgente es una especie de cruzada de divulgación del pensamiento contable, que contribuirá a mejorar la permanencia y competitividad de las empresas, sobre todo de las más pequeñas, que sí llevan sus cuentas, pero lo hacen en forma intuitiva y poco sistemática.

La Contabilidad formal está regulada a nivel nacional e internacional, dado que existen las llamadas Normas de Información Financiera que permiten orientar tanto la formulación de los Estados Contables, como los significados de los mismos. Estos lineamientos contables para el país, inclusive se apegan a las Normas Internacionales de Información Financiera, que hacen lo propio a nivel mundial, es decir procuran orientar e inclusive homologar la elaboración y el significado de los estados contables en todos los países.

En esto se ha avanzado: la Contabilidad oficial o formal es obligatoria. Por ello su uso está más difundido, aunque principalmente entre empresas medianas y, sobre todo, grandes a las que les resulta costeable desarrollar las llamadas estrategias fiscales y por esa razón, supongo, es que se piensa que la Contabilidad sirve para pagar impuestos. Idea o falsa creencia que se traslada a las empresas micro y pequeñas, a las que les resulta menos costeable o, de plano no les beneficia armar “estrategias fiscales” y, sigo suponiendo, por esa razón desprecian el uso de la Contabilidad formal: piensan: “si no me voy a quitar impuestos, ¿qué caso tiene que lleve esa Contabilidad?; y si de plano es un mal necesario que no puedo evitar, pues que lo lleve el Contador y ya; para eso lo contrato. Él nos dirá cuánto hay que pagar de impuestos y con eso está cubierta esa obligación. Total, yo llevo mis propias cuentas.” Esta forma de razonar, que lamentablemente está muy extendida, limita el uso tanto de la Contabilidad, como de las Finanzas en las mipymes.

La Contabilidad se usa poco y mal, pero al menos se usa oficialmente, porque es una obligación. Pero las Finanzas se usan aún menos, entre otras razones, porque se desconoce la diferencia entre ambas disciplinas. Y de eso seguiremos platicando la semana próxima.

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CalificadorasDice Joan Manuel Serrat en una de sus mejores composiciones que Dios echó al hombre del Edén, por confundir...
01/04/2019

Calificadoras

Dice Joan Manuel Serrat en una de sus mejores composiciones que Dios echó al hombre del Edén, por confundir lo que está bien con lo que le conviene. Y tal parece que el compositor catalán estaba describiendo el trabajo de las calificadoras internacionales de riesgo, que se han caracterizado desde hace muchas décadas y muchas crisis económicas por confundir lo que está bien con lo que les conviene.

Esta conducta éticamente cuestionable, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz la explica como un problema de incentivos. En su libro Caída Libre, Stiglitz dice con ironía que en una de sus actuaciones más desastrosas y recientes -en la burbuja inmobiliaria que al reventar en octubre de 2008 puso al mundo y su economía de cabeza- “las calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s, entre otros, puede ser que no comprendieran el riesgo, pero sí comprendían los incentivos. Tenían un incentivo para complacer a quienes les pagaban.” Y añade que, en ese año, “la competencia entre las agencias de calificación simplemente empeoró las cosas: si una agencia de calificación no daba la nota que se pedía, los bancos de inversión podían recurrir a otra. Era una carrera hacia el fondo.” (Stiglitz, Joseph E. Caída Libre. Ed. Ta**us. México, 2010. P. 130)

En el mismo libro, el Premio Nobel de Economía explica que “las agencias de calificación tienen un largo historial de malas actuaciones -que se remonta a mucho antes de los escándalos de Enron y WorldCom a principios de la década del 2000-. Durante la crisis de Asia oriental en 1997 se culpó a las agencias de contribuir a la burbuja que la precedió. Habían otorgado una alta calificación a la deuda de países como Tailandia hasta unos días antes de la crisis. Cuando retiraron su alta calificación –bajando dos puestos a Tailandia y colocándola por debajo de la calificación de inversión- (…) [contribuyeron] al desplome de sus mercados y de su divisa. Tanto en la crisis de Asia oriental como en la reciente crisis estadounidense, escribía Stiglitz en 2010, las agencias de calificación fueron detrás de los acontecimientos. En vez de proporcionar información que ayudara al mercado a tomar buenas decisiones de inversión, se dieron cuenta de que algo iba mal casi en el mismo momento que el mercado, y demasiado tarde.” (ob.cit. p. 129)

Por estas razones dice Joseph Stiglitz que, mientras que a muchos les sorprendió la mala actuación de las calificadoras, a él lo que le sorprendió es que a otros les sorprendiera, cuando era de esperarse, dada su bien ganada mala fama, que llegó al colmo cuando vendían sus servicios de asesoría para subir las calificaciones, en un evidente conflicto de intereses: ayudaban a las empresas a mejorar las calificaciones que ellos mismos daban.

Ahora bien, el que las agencias calificadoras hayan acumulado por décadas desprestigio profesional y ético, no implica que haya disminuido su poder y su influencia. Los llamados “mercados financieros” siguen moviéndose guiados por las indicaciones que marcan estas poderosas empresas calificadoras. Por ejemplo, sus avisos, o amenazas, de revisar a la baja las calificaciones de Pemex o del país entero, han hecho moderar en el discurso y en los hechos la política que pretendía, a inicios de este gobierno, detener el exagerado cobro por parte de los bancos de comisiones que no cobran en otros países.

En la Convención Bancaria AMLO se limitó a decir que deberían de competir realmente y que eso seguramente hará bajar las comisiones. Supongo que los bancos y las calificadoras, por lo bajo, se habrán preguntado ¿y su nieve de qué sabor la querrá el Presidente? Porque ellos siguen pensando que está bien todo aquello que les conviene.

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Sacar las castañas del fuegoAcerca de los primeros meses de gobierno de AMLO, platiqué con un amigo; él es Doctor en Eco...
07/03/2019

Sacar las castañas del fuego

Acerca de los primeros meses de gobierno de AMLO, platiqué con un amigo; él es Doctor en Economía, es parte del Sistema Nacional de Investigadores y sus publicaciones tienen impacto y reconocimiento en el medio académico. Este amigo concluyó la plática con un comentario sobre los analistas que descalifican sistemáticamente las medidas de este gobierno y dijo: están ofuscados, pero si las entendieran, querrían hacerle un monumento.

Estoy de acuerdo con el comentario. Creo que López Obrador está sacando las castañas del fuego a los que no supieron, no pudieron y, sobre todo, no quisieron poner orden en la economía y en la política del país y, al contrario, en su afán de lucro desmedido, mezclaron una y otra, con resultados desastrosos para la población entera, incluida la muy pequeña parte de la sociedad que ha acumulado riqueza de diversas formas(legales e ilegales), con la diferencia de que esta minoría puede recluirse en fortalezas que les dan la sensación de aislarse de los riesgos, o de plano puede irse a vivir fuera del país.

El comentario tiene sustento si analizamos las medidas económicas, fiscales y financieras que se conocen como el Consenso de Washington (https://es.wikipedia.org/wiki/Consenso_de_Washington). Se les llama así porque se trata de 10 medidas en las que, desde principios de los 90s, han estado de acuerdo tres poderosos organismos con influencia en la economía mundial: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de EUA. Estas medidas, en los 90s se agruparon como un recuento de acuerdos y después se adoptaron como una lista de requisitos para organizar las economías de los países. Las 10 medidas del Consenso de Washington son:

1) Disciplina en la política fiscal, para evitar grandes déficits fiscales en relación con el PIB; 2) Cuidar el gasto público, para evitar subsidios indiscriminados y dirigir los recursos hacia una mayor inversión en servicios que beneficien a los pobres como educación, salud e infraestructura; 3) Reforma tributaria, con impuestos moderados; 4) Tasas de interés que se determinen por el mercado, positivas en términos reales, pero moderadas; 5) Tipos de cambio competitivos; 6) Liberación del comercio, en particular las importaciones, con aranceles bajos y uniformes; 7) Liberación de las barreras a la inversión extranjera directa; 8) Privatización de las empresas estatales; 9) Desregulación: eliminar medidas que impidan acceso al mercado o restrinjan la competencia, excepto las que estén justificadas por razones de seguridad, de protección al medio ambiente y al consumidor y una supervisión prudencial de las entidades financieras; 10) Seguridad jurídica para los derechos de propiedad. En síntesis, se trata de dejar hacer, de controlar rigurosamente el gasto y de regular lo indispensable, pero con eficiencia.

De las 10, López Obrador insiste diariamente en casi todas; sólo frenó la 8, porque más que privatización se trataba de un saqueo de las empresas estatales. A cambio, incorpora una medida más, que es la de cero corrupción. Es curioso que en estas medidas Washington no se incluyera explícitamente la no corrupción. Supongo que se daba por sentado que no habría corrupción, pero al no mencionarse -y tal vez por eso no lo mencionaban- estaban dejando pasar el crony capitalsm, el capitalismo de compadres, que da al traste con las demás medidas. Por eso se afirmar que el neoliberalismo es enemigo del capitalismo.

Tal vez no es para hacerle un monumento a AMLO, pero al menos es para darle el beneficio de la duda, como lo hace más del 60% de la población, según las encuestas. La próxima semana seguiremos hablando de los primeros 100 días de este gobierno.

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RomaCreo que se sobreentiende que la entrega de los Oscar, además de hacer una evaluación de la calidad de las películas...
28/02/2019

Roma

Creo que se sobreentiende que la entrega de los Oscar, además de hacer una evaluación de la calidad de las películas, y de los artistas y actores, refleja la postura (normalmente crítica) que tiene el gremio cinematográfico acerca de las diferentes problemáticas y preocupaciones de la sociedad norteamericana en general. En los últimos años, por ejemplo, se ha reconocido el trabajo de los cineastas mexicanos, desde luego por mérito propio, pero también como una manera de responder a la obsesión antimexicana de su presidente (y electorado que le acompaña), subrayando la magnitud y lo invaluable de los aportes a la cultura norteamericana que han hecho los latinos y en particular los mexicanos: desde la comida y la bebida, hasta la ciencia, la tecnología, la educación y las costumbres.

Roma es un ejemplo claro de ello: la película tiene mérito propio, técnicamente hablando (de lo que hablan y hablarán los críticos y especialistas), pero tiene un contenido que refleja las preocupaciones de los norteamericanos: los procesos de desintegración familiar y el papel que pueden llegar a jugar las trabajadoras domésticas para atenuar su efectos. Y en la clase media alta de EUA, muchas de las trabajadoras domésticas son mexicanas.

Mi amigo Mario López cuenta dos anécdotas sobre la importancia de las mujeres migrantes en EU: una es la del alcalde de una ciudad fronteriza que, con mucha determinación, en su primer día de gobierno cerró la frontera al paso de los migrantes que cruzaban todos los días para trabajar en esa ciudad norteamericana. La medida sólo pudo mantenerla un día, y entre las principales razones fue que su esposa le reclamó que su tonta decisión los había dejado sin quien hiciera de comer, sin quien levantara la casa y sin quien se hiciera cargo de los niños.

La otra anécdota que cuenta mi amigo es una escena familiar que le tocó vivir en un hogar norteamericano, en la que la trabajadora doméstica le llamó la atención a los niños, cuando le contestaron mal a su papá. No fue el papá, ni fue la mamá quien corrigió a sus hijos, porque su autoridad se ha deteriorado, sino fue la mujer mexicana que juega el papel de ama de casa, en su más amplia acepción, es decir, que no sólo está al pendiente del arreglo y limpieza de la casa, sino también de la educación de los hijos, incluida la alimentación y la formación de valores como el respeto a los padres.

En México sucede lo mismo: la película Roma se valora por sus méritos técnicos y artísticos, pero también por la fuerza y pertinencia de sus señalamientos. Muestra varias tareas pendientes, como la inclusión, la equidad y la democracia necesarias para reconocer el enorme valor que tiene el trabajo doméstico remunerado y no remunerado, que llega a estimarse hasta en 20% del PIB . De acuerdo con Oxfam Internacional, buena parte de las enormes fortunas de los 2,000 mil millonarios en dólares se construyen cada día sobre el trabajo mal remunerado de millones de personas en el mundo; esta cuenta, sin embargo, no considera el importantísimo trabajo no remunerado de otros tantos millones de amas de casa y sus asistentes, cuando cuentan con ellas, que todos los días levantan las casas.

"Levantar la casa" es una expresión literal, que se refiere a la valiosa labor que realizan en los hogares mujeres y hombres, pero principalmente mujeres, todos los días. Sin el trabajo de las amas de casa, muchas casas simplemente no se levantarían. Y lo que Cuarón resalta es que es frecuente que la trabajadora doméstica ayude a levantar la casa y muchas veces en sentido figurado a levantarse a la familia de situaciones profundas de desintegración… aunque en ocasiones no levante los desechos de los perros.

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