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Finanzas Bien En Finanzas Bien creemos que el dinero es una herramienta que podemos controlar para el logro de nuestros objetivos en la vida.

24/06/2019

EEE

Una metáfora es una comparación que se utiliza en procesos educativos para explicar de manera más clara algún concepto o idea de la realidad de tal forma que después se haga referencia a esa metáfora y se tenga claro el concepto, sin tener que explicarlo todo nuevamente. Este es el caso de la metáfora que utiliza Herman Daly en su texto más conocido donde plantea que una EEE (Economía en Estado Estacionario) es algo muy diferente a una economía que fracasa en el crecimiento. La metáfora que utiliza Herman Daly para explicar su idea es la comparación de un avión con un helicóptero: ambos vuelan y ambos cumplen una función importante de manera eficiente, pero son muy diferentes y no podría decirse que un helicóptero en un avión fracasado.

Herman Daly es un economista norteamericano, profesor de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland en EUA, y con una larga trayectoria de trabajo en una de las más importantes instituciones multinacionales como es el Banco Mundial, donde contribuyó a desarrollar el sistema de cuentas nacionales que es un método para cuantificar e identificar la relación que existe entre los diferentes sectores de la actividad económica de un país. Estos trabajos le permitieron visualizar y comprender de forma integral cómo funciona la economía en forma integral y el impacto que esa actividad tiene en la disponibilidad de recursos naturales. En síntesis, su conclusión es clara: no es posible continuar pensando y actuando como si los recursos naturales fueran infinitos, como si pudiéramos seguir creciendo económicamente en forma ilimitada. Esta conclusión, por obvia y elemental que parezca, pareciera que no estuviera a la vista de la mayoría de los economistas y por eso es necesario señalarla y explicarla de múltiples formas y en todos los foros que sea posible, sobre todo porque el proceso continúa de forma muy preocupante.

Precisamente en uno de esos foros Herman Daly presentó una ponencia que resume sus hallazgos y propuestas más relevantes y aunque es un texto de 2008, hace más de 10 años, tiene una vigencia innegable y más bien puede considerarse como una guía para conducir los esfuerzos nacionales e internacionales de reorganización de la economía para enfrentar y resolver la crisis ecológica inminente que hemos provocado y que, tarde o temprano, tendremos que encarar. Lo que Daly plantea es que es preferible hacerlo antes, puesto que después el problema será mayor y tendremos menos recursos para solucionarlo. Tenemos que realizar los ajustes ecológicos necesarios ahora, porque de otra manera serán más severos y drásticos en el futuro.

El texto al que nos referimos se llama "Una economía de estado estacionario”, y tiene como subtítulo: "Estancamiento económico y economía de estado estacionario no significan lo mismo; nos enfrentamos a dos alternativas muy distintas". Es el texto de una conferencia que dio en la Comisión de Desarrollo Sustentable del Reino Unido en abril de 2008 en la que presentó con detalle las diferentes razones y formas en las que las economías de los países y del mundo pueden transitar gradualmente hacia un estado estacionario y para lo cual ayuda imaginar que esas economías no son como un avión que si no avanza hacia adelante se desploma, sino que pueden funcionar muy eficientemente como un helicóptero que nos ayude a satisfacer las necesidades económicas de la humanidad de manera dinámica y, sobre todo, disminuyendo el impacto nocivo sobre el sistema ecológico del que formamos parte.

La semana próxima detallaremos algunas de las 10 propuestas puntuales que plantea Daly.
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VaivenesCualquier sistema económico, para poder subsistir, debe generar beneficios para toda la sociedad. El llamado neo...
10/06/2019

Vaivenes

Cualquier sistema económico, para poder subsistir, debe generar beneficios para toda la sociedad. El llamado neoliberalismo, que pretendía supuestamente apuntalar o fortalecer al capitalismo, como sistema económico dominante, en los hechos derivó en un capitalismo desenfrenado, sin control. Un capitalismo de compadres, en el que no hay quien pueda regular las prácticas predadoras de todo tipo que lleva a cabo una pequeñísima fracción de la sociedad, que finalmente la trastornan y que generan zozobra cotidiana, más que organización y calidad de vida para la mayoría, o para toda la población (lo cual ya podría ser posible gracias al desarrollo tecnológico de la humanidad).

La expresión más nítida y extrema de este capitalismo de compadres es Trump, al que resulta complicadísimo meter en cintura. Una vez que se le encumbró, usa el poder de las formas más caprichosas y peligrosas que pueda imaginarse. Puede ser anecdótico y hasta divertido para toda la humanidad tener a alguien tan pintoresco haciendo ridiculeces y bufonadas en la mañana y en la tarde, a nivel internacional, pero la principal característica del inquilino de la Casa Blanca es que tiene poder y mucho poder. Y lo usa con fines personales. Esa es la razón por la cual deben tomarse en serio y analizarse los episodios como los de la semana pasada. Más allá de la anécdota, hay que tratar de obtener lecciones de estos sucesos.

Hay varias lecturas que puede tener la ocurrencia de los aranceles que acabamos de vivir. Una primera es que podemos constatar que para este individuo no hay moral, no hay un buen o mal comportamiento. Para él todo se vale: violar derechos humanos, insultar, mentir, desconocer acuerdos, y todo comportamiento que se le pueda ocurrir. Por eso puede mezclar sin escrúpulos sus aspiraciones políticas personales con su visión simplista de los complejos procesos migratorios y puede amenazar con "resolverlos" con la ridícula idea de subir impuestos a todos los productos que se producen en México. Esta medida habría provocado consecuencias económicas perjudiciales en muchos sentidos, no sólo a la planta productiva en México, sino también al sistema comercial de EUA y, a su población que se beneficia de este comercio. Es difícil imaginar alguna medida más enrredada y absurda. Sólo podría ocurrírsele al peligroso y veleidoso individuo que ocupa la presidencia de EUA y del que puede esperarse cualquier reacción.

Otra lectura interesante de este episodio es la reacción y el comportamiento de algunos de los políticos y traficantes de influencias, e inclusive algunos de los llamados líderes de opinión en México. Entre ellos, hay quienes están haciendo su propio ridículo, y prácticamente rezan cada día porque le vaya mal a la economía del país (como sea, incluso con Trump) para que se cumplan sus pronósticos, que más bien son deseos o anhelos porque vuelva ese capitalismo de compadres. No defienden el mercado o la competencia o la libre empresa. No defienden el capitalismo. No. Defienden el capitalismo de compadres en el que se habían acostumbrado a vivir tan cómodamente, del cual se habían acostumbrado a succionar beneficios.

Esta especie de casta de beneficiarios de quienes Trump es su representante más emblemático, más que actualizarse y procurar entender el mundo actual, sus cambios vertiginosos y la lógica y la vigencia de sus propuestas, está aferrada a que las cosas sigan igual. Ese es el sentido de la frase de Trump: hacer América grande, otra vez. Siempre que él este arriba. Consulten o escríbanme a: [email protected]

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Leer y razonarHace algunas semanas presencié una plática entre un empresario de una empresa grande y un Abogado que se d...
02/06/2019

Leer y razonar

Hace algunas semanas presencié una plática entre un empresario de una empresa grande y un Abogado que se dedica a asesorar jurídicamente a empresas que desean invertir en el país, sobre el tema de la dinámica económica del arranque de este sexenio. El empresario comentó que el año pasado sus ventas fueron menores a las de otros años y que las de este año parecía que iban a ser aún menores, por lo que veía el panorama muy difícil. Añadió el empresario que conoce inversionistas que inclusive están pensando vender sus empresas e irse a vivir fuera del país, porque temen que México se convirtiera en Venezuela.

El Abogado muy serenamente le respondió que él veía imposible esto último, por al menos dos razones: la primera es que la economía mexicana, si bien depende en gran medida del petróleo, está mucho más diversificada y se ha diversificado aún más en los últimos 20 años, mientras que la economía de Venezuela depende sustancialmente de sus ventas de hidrocarburos, y por ello es muy vulnerable. Y la otra razón es que México sólo excepcionalmente ha sido gobernado por militares, mientras que la historia de Venezuela es al revés, tiene una larga tradición de gobiernos militares que toman el poder.

Y sobre el tema del panorama económico difícil, el Abogado comentó que en los últimos meses del año pasado y los primeros de este año, su despacho ha tenido mucho más trabajo que en años pasados. “Algo saben nuestros clientes extranjeros, que están realizando nuevas inversiones o ampliando las que ya tienen”, dijo. Más que irse, están buscando áreas dónde invertir en el país. “El problema, concluyó el Abogado, es que en México sólo se escuchan y se repiten las mismas historias y lugares comunes, pero en diversos países de Europa, en Canadá y en Estados Unidos hay un gran interés por invertir en México, se percibe que va a haber dinamismo, estabilidad y respeto al estado de derecho.”

El dicho de este Abogado es congruente con dos datos duros: entre el último día del sexenio anterior y el inicio de mayo, el índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores tuvo un incremento de 6.86%, lo que significa un 16.5% anualizado. Se trata de inversiones en acciones de empresas que están en México y se trata de inversiones en este sexenio. No son intenciones de invertir, se trata de inversiones ya realizadas. Lo mismo sucede con el otro dato duro que publicó en mayo el portal de El Economista: Las Afores acumulan plusvalías por 190,000 millones de pesos en lo que va de 2019. Con datos que proporcionó el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, la CONSAR, se informa que las Administradoras de Fondos para el Retiro, las Afores, alcanzaron un saldo récord de 3.5 billones de pesos en el mes pasado, en este sexenio.
El presidente de la CONSAR dijo a Notimex que: “este año pinta tan bien que para un año, estaríamos alcanzando una de las cifras más altas, en los años recientes” (https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/Afores-acumulan-plusvalias-por-mas-de-190000-millones-de-pesos-en-lo-que-va-de-2019-20190512-0029.html).

Coincido con el Abogado: no se trata de convencer a nadie, de tomar partido o de defender la 4T, sino de ver más allá de los lugares comunes y de las cajas de resonancia de los comentaristas (que no analistas) que, como dijo un articulista, ya diagnosticaron que AMLO es un dictador y que la economía va a fracasar y se empeñan obsesivamente en comprobarlo todos los días, aún en contra de los datos duros. Claro que hay cosas serias criticables, pero no son estas; para verlas, es necesario analizar, leer y razonar a fondo.

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El Cuento y paradojasLa tecnología hoy impacta en forma insospechadas todas nuestras actividades.Una de las más gratas n...
18/05/2019

El Cuento y paradojas

La tecnología hoy impacta en forma insospechadas todas nuestras actividades.

Una de las más gratas noticias sobre tecnología y cultura que he recibido recientemente es que ya está disponible, en una página web, la colección completa de la revista El Cuento. Son 148 números, todos los cuales son una joya para los que disfrutamos de este género literario. Su creador, Don Edmundo Valadés, durante las varias décadas que dirigió la revista, además de un constante explorador y selector de los cuentos que se publicaban, fue un maestro para los escritores que le enviaban sus textos y les respondía con puntuales recomendaciones sobre lo que les faltaba o les sobraba; o bien, les informaba que su cuento se publicaría próximamente. Ahí están esas cartas para quienes quieran ser escritores: consideren que es una excelente escuela; es como un curso con el mejor maestro de cuento.

En esa revista era frecuente encontrar entre los que le enviaban textos a Don Edmundo, a varios camioneros, que tal vez a lo largo de sus largas travesías en las carreteras iban imaginando cuentos, historias, personajes, giros y descenlaces. En sus escalas, supongo que se apuraban a vaciar en papel y a pulir todo lo que habían imaginado en el camino.

Pues bien, esa actividad mental creativa de los conductores de camiones está próxima a cambiar. Dice la empresa consultora internacional Mckinsey que para 2025, más de un tercio de los camiones que circulen en las carreteras no tendrán chofer. Y de ahí en adelante es lógico que el porcentaje aumente rápidamente. Claro que habrá quien piense que no es posible, que hay muchos imprevistos en los caminos que sólo los humanos pueden resolver. Pero no es así: en las pruebas con vehículos autónomos en 2015 los humanos sólo fueron necesarios el 0.5% del camino, y en 2016, sólo un 0.2%. En un año, 60% menos.

El proceso tecnológico se acelera a sí mismo e incrementa la velocidad exponencialmente. Y por esa razón la respuesta de la sociedad se percibe como si fuera en cámara lenta. Múltiples problemas económicos y sociales se explican por esta diferencia de velocidades. Dice Yuval Noah Harari que los filósofos son muy pacientes, pero los ingenieros no tanto… y los inversionistas actuales lo son aún menos. Si es rentable invertir en máquinas, dispositivos y sistemas que sustituyan mano de obra, se invierte en esas máquinas. Las consecuencias económicas de ello, la distorsión del empleo y de los mercados tienen que resolverlos instancias sociales y mundiales, en la macro economía, no los inversionistas, en la micro economía, aunque ahí se origine la problemática. Es paradójico.

Y hay una paradoja más. El ser humano necesita trabajar, no sólo para conseguir los recursos necesarios para su subsistencia, para ganar el pan, sino también para realizar sus potenciales. Mihaly Csikszentmihalyi autor del muy importante libro Fluir, una psicología de la felicidad, plantea que existe la “paradoja del trabajo”. Aunque esté muy difundida la idea de que el trabajo es indeseable, en realidad “necesitamos” trabajar, porque al trabajar mejoramos de múltiples maneras, nos hace bien trabajar. Esa paradoja se explica porque una persona es un conjunto de potenciales. Esta definición de persona, como un conjunto de potenciales, al parecer está ausente en las políticas públicas. Pero en tanto socialmente se reconoce que todos y cada uno de nosotros, desde que nacemos hasta que morimos, somos un conjunto de potenciales, conviene que con nosotros mismos y con nuestros seres queridos, procuremos conscientemente, constantemente, descubrir, ocupar y desarrollar esos potenciales de los que la naturaleza nos dotó, para mejorar, para ser felices, muchas veces sin dispositivos, ni electricidad. (Aunque para leer la revista El Cuento, bien vale la pena acceder sus 148 ejemplares, a través de las brillantes pantallas que nos absorben.)

La liga para la revista es:
http://www.elcuentorevistadeimaginacion.org/indexcuento.php

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Empleo y tecnologíaEl modo en que las diferentes sociedades y culturas hemos resuelto tanto la producción y comercializa...
27/04/2019

Empleo y tecnología

El modo en que las diferentes sociedades y culturas hemos resuelto tanto la producción y comercialización de bienes, como la distribución de los ingresos en el último siglo, está cambiando muy drásticamente en unos cuantos años. Por décadas, en México y en el mundo, fuimos conformando un sistema para producir y vender los satisfactores básicos mediante empresas que contratan personas, que, por el trabajo que realizan, reciben un pago y con el cual adquieren los productos que el trabajdor y su familia necesitan para vivir y mejorar su vida.

Este sistema, el llamado capitalismo, funciona sobre la base de que los dueños del capital contratan trabajadores y les pagan salarios o sueldos. El Estado complementa el sistema contratando también trabajadores para realizar labores que no realiza la iniciativa privada y les paga por ello los respectivos sueldos y salarios. Aunque no ha sido del todo suficiente para crear los empleos necesarios, este sistema capitalista ha sido más o menos eficiente para que las familias pudieran esperar vivir del sueldo, primero del padre de familia y más recientemente del padre y de la madre de familia.

El caso es que hasta hace unos 15 o 20 años había empleos de diferente tipo y paga para quien los buscara y estuviera preparado para realizar las diferentes tareas. Y así, mediante este sistema, mal que bien, las empresas y las familias han logrado sus propósitos. Pero esto ha cambiado mucho en unos cuantos años, debido principalmente al desarrollo tecnológico. A esta generación nos ha tocado ver y vivir cambios tan rápidos que a veces no percibimos el impacto que tienen no sólo en nuestra vida, sino también en el sistema mediante el cual resolvemos esa vida.

Las innovaciones tecnológicas han creado una innumerable y creciente serie de artículos que facilitan (aunque no pocas veces, dificultan) nuestra vida. La casa, el vestido, el sustento, el transporte, la salud y la educación los resolvemos con una gama cada vez más amplia de artículos y servicios. Eso puede ser una cara atractiva del proceso, pero otra cara del desarrollo tecnológico consiste en que las tareas que hace un par de décadas realizaban 50 o 100 personas, que recibían por ello 50 o 100 sueldos y salarios, ahora las realizan 4 o 5 personas que se auxilian por dispositivos y sistemas de cómputo. Así pueden producir más que antes, en menos tiempo, y muchas veces con mayor calidad, pero la sociedad recibe sólo el sueldo de 4 o 5 personas.

Esta revolución tecnológica, que ya era muy rápida y que se acelera, literalmente, cada día más, está provocando dos efectos muy relevantes y contradictorios: por un lado hay muchos más productos y mucho más variados que antes; pero, por otro lado, hay menos empleos (y cada vez menos), tanto bien pagados, como empleos medianamente pagados. La llamada clase media con ello, ha ido a la baja y el poder adquisitivo de amplias capas de la población se ha disminuido. Se produce más, pero se compra menos.

Por esto, una preocupación importante de los empresarios capitalistas es cómo realizar las mercancias que producen, ahora tan eficientemente. ¿Qué puede hacerse? El dilema es relevante y difícil de resolver. Y en lo que como sociedad lo respondemos, aumenta la velocidad con la que se producen estos dos efectos del desarrollo tecnológico.

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Contabilidad y FinanzasA Contadores, a Financieros, a Administradores o a Empresarios eventualmente les hago la pregunta...
22/04/2019

Contabilidad y Finanzas

A Contadores, a Financieros, a Administradores o a Empresarios eventualmente les hago la pregunta ¿qué diferencia hay entre la Contabilidad y las Finanzas? O, desde otro ángulo: ¿Dónde está la frontera entre estas disciplinas?, es decir, ¿dónde termina la Contabilidad y dónde empiezan las Finanzas? O, ¿cuándo haces un análisis contable y cuándo haces un análisis financiero? ¿o es lo mismo? Las respuestas son muy variadas y poco claras. La diferencia es indefinida, porque hasta ahora nadie la ha definido. La frontera entre Contabilidad y Finanzas es difusa, entre otras razones, porque no se menciona en los libros de texto. Por eso, los maestros no la enseñan: porque tampoco lo aprendieron. A fin de cuentas no hay quien responda con claridad a esta interrogante.

Y frente a todo esto surgen más preguntas: ¿Sirve de algo hacer esta distinción? ¿o son divagaciones ociosas? O, una muy elemental que me planteó esta semana un empresario, ¿por qué, si es tan útil e importante considerar esta diferencia, no se hace en la práctica? Mi respuesta a este empresario fue que tal vez hasta ahora no se ha pensado en ello, o no se ha considerado relevante puntualizar las diferencias, así se ha hecho siempre, o de plano, no se sabe responder. El caso es que así son las cosas… pero pueden ser de otra manera.

Por experiencia podemos afirmar que es conveniente hacer la diferencia y, sobre todo, que ello implica beneficios y una mayor competitividad para las empresas, así como una mejor toma de decisiones por parte de los dueños y directivos, porque comprenden mejor lo que les significa la información y los indicadores que están utilizando. Por ejemplo, cuando una empresaria o empresario que conoce la diferencia entre Contabilidad y Finanzas tiene dudas acerca de abrir o no una nueva sucursal, o producir una nueva línea de productos que le implica una inversión importante, para tomar la decisión, no consulta la información contable, que le dice cómo le fue a la empresa en los últimos meses o, cuando mucho, en el último año, sino que hace proyecciones sobre los ingresos y egresos que implica la inversión, sobre los resultados esperados en el futuro, es decir genera y analiza desde luego información contable, pero sobre todo información financiera.

En resumen, las diferencias entre estas disciplinas consisten en que la Contabilidad, sirve para administrar, para controlar, para tomar decisiones operativas, mientras que las Finanzas sirven para planear estratégicamente. La Contabilidad trabaja con Estados Contables, que construye utilizando la Aritmética, es decir suma, resta, multiplica y divide; por su parte las Finanzas trabajan creando e interpretando escenarios y flujos de inversión que construyen usando además de la Aritmética, el Álgebra, lo cual es mucho más sencillo en la actualidad porque la tecnología nos facilita realizar cálculos que antes era complicado y laborioso realizar.

Dos diferencias más consisten en que la Contabilidad trabaja con en el corto plazo, y las Finanzas, aunque pueden utilizarse para analizar el corto plazo, principalmente se usan para tomar decisiones de mediano y largo plazo. Por ello, los indicadores son diferentes: la Contabilidad nos permite con las Razones Contables (llamadas razones financieras) analizar e interpretar lo que ya sucedió en la organización, mientras que las Finanzas estiman qué pasara en el futuro y calculan el Valor Presente Neto y la Tasa Interna de Rendimiento, que son indicadores que toman en cuenta que el dinero cambia de valor a través del tiempo.

Una reflexión para quienes se dedican a estos temas es que es mejor un profesionista que puede pensar como Contador y como Financiero. Que sabe cuándo, por qué y para qué está cambiando de forma de pensar y que le ayuda al directivo o empresario a hacerlo, sobre todo para tomar más claras y mejores decisiones de corto, de mediano y de largo plazo.

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El Día de las FinanzasUna de las satisfacciones que más valoro, es la que me da la posibilidad de participar en eventos ...
07/04/2019

El Día de las Finanzas

Una de las satisfacciones que más valoro, es la que me da la posibilidad de participar en eventos donde puedo comunicar a los participantes los hallazgos que la experiencia profesional, las lecturas y las reflexiones me han permitido lograr. Es el caso del Día de las Finanzas que organiza la Facultad de Contaduría de la BUAP y al que tuve el honor de que me invitaran a participar por tercera ocasión. Agradezco por ello a la Maestra Pati García la amable invitación y a los asistentes su atención y su participación.

El tema de la plática, “La diferencia entre la Contabilidad y las Finanzas”, me pareció útil y original, además de pertinente para estudiantes y profesores de la carrera de Contabilidad, porque tiene que ver con varios temas de reflexión actuales, entre ellos el rápido desarrollo tecnológico en los sistemas de registro y organización de la información contable, que provoca en la actualidad mucha inquietud acerca de qué sucederá con la actividad de los Contadores e inclusive con la enseñanza misma de la Contabilidad, ahora que inclusive el propio portal del SAT lanzó ya una aplicación que se llama Mi Contabilidad, dirigida a personas físicas con actividades empresariales, profesionales y arrendamiento.

La primera reflexión en mi presentación fue que es necesario superar la idea errónea de que la Contabilidad es asunto de Contadores y que su principal función es pagar impuestos. Esto ha limitado mucho la visión de millones de empresarias y empresarios de micro y pequeñas empresas, que pueden ser los principales beneficiarios de un mayor y más efectivo uso de la Contabilidad como herramienta de seguimiento y control de los negocios, lo cual requiere, repito, que se le considere como lo que es: una herramienta que sirve para mucho más que solamente para pagar impuestos. Tal vez uno de los más importantes desafíos de las instituciones que enseñan Contabilidad es precisamente ese: ampliar la visión, para fomentar un uso extendido de estas técnicas. Creo que una tarea urgente es una especie de cruzada de divulgación del pensamiento contable, que contribuirá a mejorar la permanencia y competitividad de las empresas, sobre todo de las más pequeñas, que sí llevan sus cuentas, pero lo hacen en forma intuitiva y poco sistemática.

La Contabilidad formal está regulada a nivel nacional e internacional, dado que existen las llamadas Normas de Información Financiera que permiten orientar tanto la formulación de los Estados Contables, como los significados de los mismos. Estos lineamientos contables para el país, inclusive se apegan a las Normas Internacionales de Información Financiera, que hacen lo propio a nivel mundial, es decir procuran orientar e inclusive homologar la elaboración y el significado de los estados contables en todos los países.

En esto se ha avanzado: la Contabilidad oficial o formal es obligatoria. Por ello su uso está más difundido, aunque principalmente entre empresas medianas y, sobre todo, grandes a las que les resulta costeable desarrollar las llamadas estrategias fiscales y por esa razón, supongo, es que se piensa que la Contabilidad sirve para pagar impuestos. Idea o falsa creencia que se traslada a las empresas micro y pequeñas, a las que les resulta menos costeable o, de plano no les beneficia armar “estrategias fiscales” y, sigo suponiendo, por esa razón desprecian el uso de la Contabilidad formal: piensan: “si no me voy a quitar impuestos, ¿qué caso tiene que lleve esa Contabilidad?; y si de plano es un mal necesario que no puedo evitar, pues que lo lleve el Contador y ya; para eso lo contrato. Él nos dirá cuánto hay que pagar de impuestos y con eso está cubierta esa obligación. Total, yo llevo mis propias cuentas.” Esta forma de razonar, que lamentablemente está muy extendida, limita el uso tanto de la Contabilidad, como de las Finanzas en las mipymes.

La Contabilidad se usa poco y mal, pero al menos se usa oficialmente, porque es una obligación. Pero las Finanzas se usan aún menos, entre otras razones, porque se desconoce la diferencia entre ambas disciplinas. Y de eso seguiremos platicando la semana próxima.

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CalificadorasDice Joan Manuel Serrat en una de sus mejores composiciones que Dios echó al hombre del Edén, por confundir...
01/04/2019

Calificadoras

Dice Joan Manuel Serrat en una de sus mejores composiciones que Dios echó al hombre del Edén, por confundir lo que está bien con lo que le conviene. Y tal parece que el compositor catalán estaba describiendo el trabajo de las calificadoras internacionales de riesgo, que se han caracterizado desde hace muchas décadas y muchas crisis económicas por confundir lo que está bien con lo que les conviene.

Esta conducta éticamente cuestionable, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz la explica como un problema de incentivos. En su libro Caída Libre, Stiglitz dice con ironía que en una de sus actuaciones más desastrosas y recientes -en la burbuja inmobiliaria que al reventar en octubre de 2008 puso al mundo y su economía de cabeza- “las calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s, entre otros, puede ser que no comprendieran el riesgo, pero sí comprendían los incentivos. Tenían un incentivo para complacer a quienes les pagaban.” Y añade que, en ese año, “la competencia entre las agencias de calificación simplemente empeoró las cosas: si una agencia de calificación no daba la nota que se pedía, los bancos de inversión podían recurrir a otra. Era una carrera hacia el fondo.” (Stiglitz, Joseph E. Caída Libre. Ed. Ta**us. México, 2010. P. 130)

En el mismo libro, el Premio Nobel de Economía explica que “las agencias de calificación tienen un largo historial de malas actuaciones -que se remonta a mucho antes de los escándalos de Enron y WorldCom a principios de la década del 2000-. Durante la crisis de Asia oriental en 1997 se culpó a las agencias de contribuir a la burbuja que la precedió. Habían otorgado una alta calificación a la deuda de países como Tailandia hasta unos días antes de la crisis. Cuando retiraron su alta calificación –bajando dos puestos a Tailandia y colocándola por debajo de la calificación de inversión- (…) [contribuyeron] al desplome de sus mercados y de su divisa. Tanto en la crisis de Asia oriental como en la reciente crisis estadounidense, escribía Stiglitz en 2010, las agencias de calificación fueron detrás de los acontecimientos. En vez de proporcionar información que ayudara al mercado a tomar buenas decisiones de inversión, se dieron cuenta de que algo iba mal casi en el mismo momento que el mercado, y demasiado tarde.” (ob.cit. p. 129)

Por estas razones dice Joseph Stiglitz que, mientras que a muchos les sorprendió la mala actuación de las calificadoras, a él lo que le sorprendió es que a otros les sorprendiera, cuando era de esperarse, dada su bien ganada mala fama, que llegó al colmo cuando vendían sus servicios de asesoría para subir las calificaciones, en un evidente conflicto de intereses: ayudaban a las empresas a mejorar las calificaciones que ellos mismos daban.

Ahora bien, el que las agencias calificadoras hayan acumulado por décadas desprestigio profesional y ético, no implica que haya disminuido su poder y su influencia. Los llamados “mercados financieros” siguen moviéndose guiados por las indicaciones que marcan estas poderosas empresas calificadoras. Por ejemplo, sus avisos, o amenazas, de revisar a la baja las calificaciones de Pemex o del país entero, han hecho moderar en el discurso y en los hechos la política que pretendía, a inicios de este gobierno, detener el exagerado cobro por parte de los bancos de comisiones que no cobran en otros países.

En la Convención Bancaria AMLO se limitó a decir que deberían de competir realmente y que eso seguramente hará bajar las comisiones. Supongo que los bancos y las calificadoras, por lo bajo, se habrán preguntado ¿y su nieve de qué sabor la querrá el Presidente? Porque ellos siguen pensando que está bien todo aquello que les conviene.

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