18/02/2026
Cuando entendimos que el problema no era el siniestro,
sino el tiempo,
también entendimos algo más incómodo:
El sistema estaba funcionando exactamente como fue diseñado.
El seguro indemniza.
El proceso avanza.
El dinero llega.
Solo que llega después.
Y ese “después” es donde se concentra el impacto real.
Fue ahí cuando decidimos dejar de preguntarnos
cómo acelerar un trámite,
y empezar a preguntarnos
cómo rediseñar la experiencia en el momento crítico.
No desde el producto.
Desde el problema.