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El dinero tiene una variable que no puedes comprar después: Tiempo. $3,000 al mes no parecen gran cosa.De hecho, ése es ...
26/09/2026

El dinero tiene una variable que no puedes comprar después: Tiempo.

$3,000 al mes no parecen gran cosa.

De hecho, ése es justamente el problema. Como parece poco, mucha gente piensa que puede empezar después.

A los 30.
A los 40.
Cuando gane más.
Cuando termine de pagar el carro.
Cuando los niños crezcan.

Pero el interés compuesto tiene una característica bastante incómoda:

no premia solamente cuánto inviertes. Premia cuánto tiempo permanece invertido.

En el ejercicio de la imagen todos hacen exactamente lo mismo: aportan $3,000 mensuales y mantienen la estrategia hasta los 65 años.

Lo único que cambié fue la edad en la que comenzaron.

Y ahí sucede algo que a veces cuesta dimensionar:

quien empieza joven no necesariamente termina con más dinero porque haya hecho un esfuerzo financiero mucho mayor.

Termina con más porque cada peso tuvo más años para producir otro peso… y ese nuevo peso también tuvo tiempo para producir.

Por eso ahorrar para el retiro a los 25 puede parecer exageradamente temprano.

A los 45 empiezas a entender que quizá no lo era.

Y a los 55, el problema ya no es encontrar una inversión extraordinaria.

El problema es recuperar los años que ya no puedes invertir.

Los números de la imagen son una simulación matemática, no una promesa de rendimiento. Pero la lección no depende de encontrar el producto perfecto:

para construir patrimonio, empezar antes puede valer más que empezar con más.

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Modalidad 40: ¿Oportunidad o Ignorancia?En mis años como asesor he conocido a muchas personas que tuvieron la oportunida...
25/09/2026

Modalidad 40: ¿Oportunidad o Ignorancia?

En mis años como asesor he conocido a muchas personas que tuvieron la oportunidad de mejorar su pensión, pero decidieron no hacerlo.

Algunos consideran que Modalidad 40 es cara o que el beneficio no justifica el esfuerzo. Otros prefieren pensionarse con lo que les corresponde y recibir, si acaso, unos cientos de miles de pesos de su AFORE.

El problema es que la decisión no termina el día que te pensionas.

Una pensión que hoy parece suficiente puede perder poder adquisitivo con los años, mientras que el dinero recibido de una sola vez puede gastarse mucho más rápido de lo que imaginabas.

A los 60 años todavía puedes tomar decisiones que impacten los próximos 20 o 30 años de tu vida.

No se trata de pagar Modalidad 40 porque alguien te lo diga.
Se trata de saber si en tu caso conviene, cuánto pagarías y qué diferencia podría representar en tu pensión.

⏳ No esperes a estar pensionado para preguntarte: “¿y si hubiera hecho el cálculo antes?”

📲 Analiza tu caso antes de tomar una decisión.

En 1995, el gobierno mexicano puso por escrito algo muy importante y fuerte. El reloj de las pensiones estaba corriendo ...
22/09/2026

En 1995, el gobierno mexicano puso por escrito algo muy importante y fuerte.

El reloj de las pensiones estaba corriendo más rápido que el dinero.

El número de pensionados aumentaba alrededor de 7% cada año, más rápido que el de trabajadores asegurados. El IMSS calculaba que los gastos del sistema de pensiones podían superar sus ingresos para 1999 y que sus reservas durarían apenas unos años más.

Además, nueve de cada diez pensionados recibían la pensión mínima.

No era un problema lejano. Era una cuenta regresiva.

El 9 de noviembre de 1995, el presidente Ernesto Zedillo presentó una nueva Ley del Seguro Social. Solamente 42 días después fue publicada.

Sin embargo, comenzó a aplicarse hasta el 1 de julio de 1997.

Por eso hoy la conocemos como

“Ley 97” 😬

La respuesta del gobierno no fue solamente aumentar las aportaciones. Fue cambiar la lógica completa del retiro.

Ley 97 vs ley 73 🥲

Antes, el sistema se concentraba en calcular una pensión mediante una fórmula legal.

Con la Ley 97, el centro pasó a ser una cuenta individual administrada por una AFORE. Pidiendo 1,250 semanas Cotizadas. 🫪🫪🫪

Aunque nadie lo explicó con estas palabras, la pregunta cambió.

Ya no era solamente:

“¿Cómo pagará el sistema las pensiones?”

Ahora también sería:

“¿Cuánto logrará acumular cada trabajador?”

Desde entonces, el salario con el que estés registrado, la continuidad de tus aportaciones, los rendimientos, los años fuera del sistema y los retiros por desempleo van escribiendo silenciosamente el resultado de tu jubilación.

La AFORE no es el enemigo.

Es una parte importante del sistema y, para millones de trabajadores, será el primer piso de su retiro.

El problema es pensar que ese primer piso necesariamente será toda la casa.

Un retiro también puede construirse con aportaciones voluntarias, planes personales para el retiro, inversiones independientes, planes laborales, inmuebles, negocios o diferentes fuentes de ingresos.

Ninguna opción es automáticamente mejor. Tampoco todas son convenientes para todas las personas.

Primero hay que conocer sus costos, impuestos, riesgos, liquidez y condiciones.

El propósito de hablar sobre la Ley 97 no es venderte un PPR.

Es dejar de pensar que tu futuro comienza y termina en el estado de cuenta de una AFORE.

Porque cuando lleguen los 60 o 65 años, la pregunta más importante no será en qué institución tenías tu dinero.

Será cuántas fuentes de ingreso construiste para seguir viviendo como quieres.

¿Actualmente todo tu retiro depende de una sola cuenta?

Puedes tener $2 millones en tu AFORE… y recibir una negativa de pensión.Parece contradictorio, pero veamos este ejemplo:...
20/09/2026

Puedes tener $2 millones en tu AFORE… y recibir una negativa de pensión.

Parece contradictorio, pero veamos este ejemplo:

Una persona de Ley 97 llega a los 65 años con:

— $2,000,000 en su AFORE.
— 700 semanas cotizadas.

¿Tiene derecho a una pensión del IMSS?

No.

En 2026 necesita un mínimo de 875 semanas. El dinero acumulado puede ser suficiente para financiar parte de su retiro, pero no sustituye las semanas que exige la ley.

Porque en Ley 97 existen dos requisitos diferentes:

Las semanas abren el derecho a pensionarte.
El saldo ayuda a determinar cómo y con cuánto se financiará esa pensión.

Si esta persona solicita su pensión, el IMSS le entregaría una negativa de pensión.

Pero negativa no significa que perdió sus $2 millones.

La ley le permite elegir entre:

1. Retirar el saldo de su cuenta individual en una sola exhibición, conforme a las reglas de cada subcuenta.

2. Continuar cotizando hasta completar las semanas necesarias para obtener una pensión.

Y aquí aparece otro detalle que casi nadie explica:

No basta con decirle que le faltan 175 semanas y dividirlas entre 52.

El requisito seguirá aumentando 25 semanas por año hasta llegar a 1,000 en 2031. Mientras la persona suma semanas, la meta también continúa moviéndose.

Además, las aportaciones voluntarias pueden aumentar el saldo de la AFORE, pero no generan semanas cotizadas.

Y todavía hay algo más.

La ley establece que una persona con negativa de pensión puede conservar atención médica del IMSS si tiene al menos 750 semanas.

Nuestro ejemplo tiene 700.

Es decir: no tendría pensión mensual y tampoco alcanzaría ese beneficio médico.

Por eso un estado de cuenta con mucho dinero no necesariamente significa que el retiro ya está resuelto.

En Ley 97 hay que revisar dos números:

cuánto dinero tienes y cuántas semanas has construido.

Dos millones de pesos pueden ayudarte a financiar la vejez.

Pero el dinero, por sí solo, no compra el derecho a una pensión del IMSS.

Fundamento: artículos 154 y 162, y Cuarto Transitorio de la Ley del Seguro Social.

Hoy Wall Street cayó por miedo a la inteligencia artificial. 😬Pero CrowdStrike subió casi 14%… aparentemente por ese mis...
15/09/2026

Hoy Wall Street cayó por miedo a la inteligencia artificial. 😬

Pero CrowdStrike subió casi 14%… aparentemente por ese mismo miedo.

Entonces, ¿la inteligencia artificial fue una mala noticia o una buena noticia?

Depende de qué acción quieran explicar.

Desde hace tiempo observo algo extraño en los resúmenes financieros. Todos los días, después de que cierran los mercados, aparece una explicación perfectamente acomodada:

“La Bolsa subió por el optimismo de los inversionistas”.

“El peso cayó por la incertidumbre”.

“Las acciones tecnológicas retrocedieron ante el temor de una desaceleración”.

Suena lógico.

El problema es que muchas veces esa explicación se construye después de conocer el resultado.

Hoy ocurrió un ejemplo maravilloso.

Varias empresas relacionadas directamente con el desarrollo de inteligencia artificial y la fabricación de chips cayeron después de que líderes tecnológicos pidieran reducir la velocidad de su desarrollo por razones de seguridad.

Nvidia perdió alrededor de 3%. AMD cayó cerca de 4% y otras empresas de semiconductores tuvieron retrocesos todavía mayores.

Hasta ahí, el encabezado parecía sencillo:

“Los mercados caen por temor a una desaceleración de la inteligencia artificial”.

Pero durante la misma jornada CrowdStrike, una empresa de ciberseguridad, subió casi 14%. Palo Alto Networks y otras compañías de software y seguridad también registraron fuertes ganancias.

¿La razón propuesta?

Que una inteligencia artificial sometida a más vigilancia podría necesitar más auditoría, supervisión y ciberseguridad.

La misma noticia sirvió para explicar una caída y una subida.

Y no necesariamente es una contradicción. Puede haber ocurrido una rotación: algunos inversionistas redujeron su exposición a fabricantes de chips y buscaron empresas que podrían beneficiarse de una mayor preocupación por la seguridad.

Lo que debemos cuestionar es la certeza con la que después se afirma que ésa fue “la causa”.

Un mercado no se mueve por una sola opinión.

En una jornada coinciden fondos que rebalancean sus portafolios, inversionistas tomando utilidades, algoritmos, vencimientos de opciones, cambios en las tasas, valuaciones, ventas forzadas y personas comprando simplemente porque consideran atractivo el nuevo precio.

Millones de decisiones distintas terminan resumidas en una sola frase:

“La Bolsa cayó por miedo”.

Hace años, investigadores comenzaron a comparar los movimientos importantes del mercado con las noticias publicadas durante esos días. Encontraron algo incómodo: una parte considerable de las variaciones no podía relacionarse limpiamente con una noticia específica.

No significa que las noticias no importen.

Significa que explicar un movimiento después de que ocurrió es mucho más sencillo que anticiparlo.

Si el mercado hubiera subido hoy, probablemente también habría existido una explicación razonable:

“Wall Street avanza porque una mayor supervisión dará certidumbre al desarrollo de la inteligencia artificial”.

Misma noticia.

Otra narrativa.

Por eso me causan tanto conflicto algunos “fundamentos” que aparecen en los resúmenes diarios. En ocasiones no son fundamentos; son historias construidas para que el movimiento parezca comprensible.

Los verdaderos fundamentos de una empresa son sus ingresos, utilidades, deuda, flujo de efectivo, capacidad de crecimiento, ventajas competitivas y la valuación que estamos pagando por ella.

Eso no significa ignorar lo que sucede durante el día.

Significa reconocer la diferencia entre información y explicación.

Saber que una acción cayó es información.

Afirmar con absoluta seguridad por qué cayó puede ser solamente una interpretación.

Cuando alguien me pregunta si debería vender una inversión porque apareció una noticia negativa, no comienzo leyendo el encabezado.

Primero quiero saber por qué compró, cuándo necesitará ese dinero, cuánto representa dentro de su patrimonio y si cambió algo verdaderamente importante en la empresa o únicamente cambió su precio durante unas horas.

Porque si una estrategia de quince años puede destruirse con el resumen financiero de una tarde, probablemente nunca existió una estrategia.

Existía una inversión esperando una historia que le dijera cómo sentirse.

Los mercados necesitan precios.

Los medios necesitan explicaciones.

Y nosotros necesitamos aprender a no confundir una cosa con la otra.

Puedes llegar a las 1,000 semanas… y aun así no tener dinero suficiente para retirarte. 💰 🫡🪙Ésa es la parte que casi nad...
09/09/2026

Puedes llegar a las 1,000 semanas… y aun así no tener dinero suficiente para retirarte. 💰 🫡🪙

Ésa es la parte que casi nadie explica.

Anteriormente publiqué la primera parte de esta investigación sobre la Ley 97. Hablamos de la diferencia con la Ley 73, de los casi 20 años de cotización que actualmente se proyectan como requisito y de por qué el riesgo del retiro cambió de dueño.

Ahora vamos a analizar la AFORE.

TU AFORE TIENE DOS CONTADORES

Para entender la Ley 97 necesitamos separar dos cosas que normalmente mezclamos:

Una cosa son tus semanas cotizadas.

Y otra muy diferente es el dinero acumulado en tu cuenta.

Las semanas pueden darte el derecho a solicitar una pensión.

El saldo ayudará a determinar cuánto retiro puedes financiar.

Puedes tener mucho dinero ahorrado y no completar las semanas.

También puedes completar las semanas y descubrir que el saldo no alcanza para sostener el ingreso que esperabas.

Por eso, cuando alguien me dice:

“Yo ya tengo AFORE”,

mi siguiente pregunta es:

“Sí, pero ¿qué estás construyendo dentro de ella?”

Porque tener una cuenta no significa que la cuenta tenga suficiente dinero.

¿DE DÓNDE SALE LO QUE ENTRA A TU AFORE?

En el caso de una persona que cotiza ante el IMSS, las aportaciones para el retiro se calculan utilizando el Salario Base de Cotización.

No necesariamente tu sueldo neto.

No lo que dices que ganas.

No lo que aparece en tu cuenta bancaria.

El sistema utiliza el salario con el que estás registrado ante el IMSS.

En las aportaciones obligatorias participan principalmente tres figuras:

El trabajador aporta el 1.125% de su Salario Base de Cotización para cesantía y vejez.

El patrón aporta un 2% para el ramo de retiro y una cantidad adicional para cesantía y vejez, que depende del salario registrado y del año correspondiente.

El Gobierno Federal participa mediante una cuota social dirigida principalmente a trabajadores de menores ingresos, de acuerdo con las reglas vigentes.

La reforma de 2020 estableció que las aportaciones patronales aumenten gradualmente hasta 2030. Dependiendo del rango salarial, la aportación total obligatoria puede acercarse al 15%.

Eso es una mejora importante frente al sistema anterior.

Pero no resuelve todo.

Porque el porcentaje puede subir, pero si la base sobre la cual se calcula es baja, la cantidad que entra también será baja.

Aquí va un ejemplo muy sencillo.

Imagina a dos personas de la misma edad.

Las dos ganan realmente $30,000 mensuales.

La primera está registrada ante el IMSS con los $30,000.

La segunda aparece registrada con $15,000 y recibe el resto mediante bonos, compensaciones o por fuera de nómina.

En la vida diaria las dos pueden sentir que ganan lo mismo.

Para el sistema de retiro, no son la misma persona.

La AFORE de la segunda está recibiendo aportaciones calculadas sobre una base mucho menor.

Y eso no solamente puede afectar su retiro. También puede influir en incapacidades, riesgos de trabajo, vivienda y otras prestaciones ligadas al salario registrado.

Por eso una de las preguntas más importantes no es:

“¿Cuánto ganas?”

Es:

“¿Con cuánto apareces registrado ante el IMSS?”

¿QUÉ HACE LA AFORE CON ESE DINERO?

La AFORE no guarda tus aportaciones en una caja esperando a que cumplas 65 años.

Las invierte mediante fondos llamados SIEFORE.

Actualmente existen SIEFORE generacionales. Esto significa que los recursos se invierten utilizando una estrategia relacionada con tu año de nacimiento y con el tiempo que falta para tu retiro.

Una persona joven puede tener una estrategia con mayor exposición al crecimiento y a las variaciones de los mercados.

Conforme se acerca al retiro, el portafolio busca reducir gradualmente ciertos riesgos.

Por eso el saldo de la AFORE no crece como una cuenta bancaria con una tasa fija.

Puede tener rendimientos positivos, periodos de menor crecimiento e incluso minusvalías temporales.

Cuando revises una AFORE no te fijes únicamente en cuánto “ganó” durante el último año.

Hay que revisar el rendimiento neto de la SIEFORE que corresponde a tu generación, la consistencia de largo plazo, la comisión y la calidad del servicio.

En 2026, nueve AFORE cobran una comisión anual de 0.54% sobre el saldo administrado. PENSIONISSSTE cobra 0.52%.

No es una comisión sobre cada depósito. Se calcula sobre el saldo que se administra.

Pero incluso una diferencia aparentemente pequeña puede acumularse durante 20 o 30 años.

¿Y EL INFONAVIT?

En el estado de cuenta también puede aparecer la subcuenta de vivienda.

El patrón aporta el equivalente al 5% del Salario Base de Cotización para vivienda.

Sin embargo, ese dinero no es administrado directamente por la AFORE. Lo administra el INFONAVIT y la AFORE solamente reporta el saldo que le informa el Instituto.

Si utilizas un crédito, los recursos tienen el tratamiento que corresponda al financiamiento.

Si no utilizas esos recursos, pueden formar parte del proceso de retiro conforme a las reglas aplicables en ese momento.

Por eso tampoco debemos ver el saldo total del estado de cuenta y asumir que todo funciona exactamente como una sola inversión disponible.

AHORA VIENE EL PROBLEMA REAL: LOS AÑOS EN BLANCO

¿Qué sucede si dejas tu empleo y trabajas por tu cuenta durante cinco años?

Tu AFORE no desaparece.

El dinero que ya tenías puede continuar invertido y generar rendimientos.

Pero las aportaciones obligatorias dejan de entrar y tus semanas no avanzan, salvo que te incorpores a algún esquema que sí genere cotización ante el IMSS.

Tu cuenta puede seguir existiendo mientras tu construcción del retiro está prácticamente detenida.

A esto se le relaciona con la densidad de cotización: qué proporción de tu vida laboral realmente pasaste aportando al sistema.

Puedes decir que llevas 20 años trabajando, pero si solamente cotizaste durante diez, para tu retiro esos otros diez años no tuvieron el mismo efecto.

Ahora piensa en alguien de 45 años que tiene 400 semanas.

Para llegar a 1,000 todavía necesita otras 600: aproximadamente once años y medio de cotización continua.

Todavía tiene tiempo.

Pero ya no tiene demasiado espacio para pasar otros cinco o seis años sin cotizar y después suponer que todo se resolverá automáticamente.

También existen los retiros por desempleo.

Pueden ayudarte durante una emergencia real, pero no son dinero gratuito: reducen el saldo de la cuenta y pueden descontar semanas cotizadas.

La buena noticia es que esas semanas pueden recuperarse reintegrando total o parcialmente los recursos retirados.

¿Cuántas personas hicieron un retiro hace años y nunca revisaron cuántas semanas perdieron?

EL AHORRO VOLUNTARIO TAMPOCO HACE MAGIA

Puedes realizar aportaciones voluntarias a tu AFORE y aumentar el dinero acumulado.

Pero depositar más dinero no genera semanas cotizadas.

Éste es un punto importantísimo.

Un depósito voluntario puede fortalecer tu saldo.

Un plan personal para el retiro también puede construir patrimonio.

Una inversión en CETES, fondos, FIBRAS o ETF puede ayudarte a crear otra fuente de recursos.

Pero ninguno de esos instrumentos sustituye automáticamente las semanas que exige el IMSS.

Son problemas diferentes y necesitan estrategias diferentes.

Una estrategia debe cuidar el derecho: semanas, vigencia, salario registrado y régimen pensionario.

La otra debe construir el dinero: AFORE, ahorro privado, inversiones y protección.

Por eso un plan personal para el retiro no reemplaza tu AFORE.

Pero sí puede evitar que todo tu futuro dependa únicamente de ella.

Ahora, busca tres cosas:

Tu constancia de semanas cotizadas.

Tu último estado de cuenta de AFORE.

Y tu Salario Base de Cotización.

No necesitas ser experto.

Solamente compara si esos tres documentos cuentan la misma historia que tú creías estar viviendo.

Porque la pregunta ya no es solamente cuánto tienes hoy en la AFORE.

La pregunta es:

¿Para cuánto retiro va a alcanzar ese dinero cuando tengas 65 años?

Leonid Radvinsky no murió esta semana.Murió el 20 de marzo, hace más de cinco meses.Lo que acaba de conocerse es otra co...
05/09/2026

Leonid Radvinsky no murió esta semana.

Murió el 20 de marzo, hace más de cinco meses.

Lo que acaba de conocerse es otra cosa: cuánto dinero produjo OnlyFans durante el último año de su vida y lo que ocurrió con ese imperio después de su muerte.

Las nuevas cuentas de Fenix International, la empresa propietaria de OnlyFans, revelaron que Radvinsky recibió 535 millones de dólares en dividendos durante el ejercicio de 2025 y otros 174 millones durante los primeros meses de 2026.

En total: 709 millones de dólares.

Desde 2021 había recibido aproximadamente 2,500 millones solamente en dividendos. Mientras tanto, OnlyFans cerró 2025 con ingresos cercanos a 1,550 millones de dólares y una utilidad antes de impuestos de aproximadamente 715 millones.

Era una máquina de producir dinero.

Radvinsky tenía 43 años.

Y aquí es donde aparece la frase que todos están compartiendo

“¿De qué le sirvió tanto dinero si no pudo comprar un segundo más de vida?”

Es verdad.

Pero también me parece una reflexión demasiado fácil.

Porque no sabemos cómo vivió, cuánto tiempo pasó con su familia, qué experiencias tuvo, qué tratamientos recibió, qué disfrutó o qué sacrificó para construir su patrimonio.

Su muerte no demuestra que desperdició su vida.

Solamente demuestra algo que ya sabíamos y que preferimos no recordar: el dinero tiene límites.

No puede negociar con la biología. No puede garantizar que llegaremos a los 65 años. No puede comprar inmortalidad.

Pero eso no significa que sea inútil.

El dinero puede comprar tiempo sin trabajar, acceso a tratamientos, cuidados, privacidad, experiencias, libertad para decidir y tranquilidad para una familia.

No siempre puede cambiar el desenlace.

Pero sí puede cambiar la manera de atravesarlo.

Y existe otra parte de esta historia que me parece mucho más importante que la típica discusión sobre si “el dinero da o no da felicidad”.

Cuando Radvinsky murió, OnlyFans no quedó abandonado ni los miles de millones comenzaron a flotar sin dueño.

Desde 2024 sus acciones estaban dentro de un fideicomiso. Después de su muerte, el control pasó a su viuda, Yekaterina Chudnovsky. Semanas más tarde se vendió el 16% de la compañía por 535 millones de dólares, en una operación que valoró el negocio en aproximadamente 3,150 millones.

Radvinsky no pudo evitar su muerte.

Pero evitó que su patrimonio muriera con él.

Y aquí sí existe una lección financiera que nos alcanza a todos, aunque no tengamos una empresa multimillonaria.

La mayoría de las personas construye sus finanzas alrededor de un solo escenario: trabajar, ahorrar, invertir y llegar algún día al retiro.

Pero una estrategia patrimonial seria debería sobrevivir por lo menos a tres posibilidades: que vivamos muchos años, que enfermemos durante el camino o que faltemos antes de la fecha que habíamos imaginado.

Si vivimos mucho, necesitaremos ingresos.

Si enfermamos, necesitaremos liquidez y protección.

Y si faltamos antes, nuestra familia necesitará dinero, instrucciones y orden.

No basta con acumular.

He conocido familias con casa, negocio, inversiones y seguros que terminan en un verdadero desastre porque toda la información estaba dentro de la cabeza de una sola persona.

Nadie conoce las contraseñas. Nadie sabe cuánto se debe. Los beneficiarios nunca se actualizaron. La esposa conoce el negocio, pero no tiene facultades para operarlo. Los hijos saben que existe una póliza, pero no dónde está ni con quién reclamarla.

El patrimonio existe.

Lo que no existe es un plan.

Por eso no creo que la pregunta correcta sea:

“¿De qué sirve tener dinero si algún día vamos a morir?”

La pregunta correcta es:

¿Estamos utilizando nuestro dinero únicamente para un futuro que quizá no llegue, o también lo estamos convirtiendo en vida, libertad y protección mientras todavía estamos aquí?

Porque gastar todo como si no existiera mañana es irresponsable.

Pero sacrificar toda la vida por un mañana que damos por garantizado también puede serlo.

Planear bien no significa escoger entre disfrutar hoy o proteger el futuro.

Significa evitar que uno destruya al otro.

El dinero no compra la vida.

Pero mientras estamos vivos puede comprar opciones.

Y cuando ya no estamos, puede comprarle continuidad y tranquilidad a nuestra familia.

Bien utilizado, no me parece poca cosa.

GRACIAS POR CONFIAR EN TU FUTURO. ❤️Hoy quiero agradecer a cada amigo y cliente que ha decidido dejar de improvisar su r...
02/09/2026

GRACIAS POR CONFIAR EN TU FUTURO. ❤️

Hoy quiero agradecer a cada amigo y cliente que ha decidido dejar de improvisar su retiro y comenzar a construirlo desde hoy.

Gracias por permitirme acompañarlos a través de un PPR (Plan Personal de Retiro), una herramienta que muchos desconocían y que puede ayudarles a crear patrimonio, proteger a su familia y construir una jubilación con mayor tranquilidad e independencia.

La relación que construimos va más allá de ser cliente y asesor. Es una relación a largo plazo, y si Dios lo permite, estaré ahí para acompañarlos hasta ese momento en que puedan disfrutar los frutos de lo que hoy están construyendo.

Gracias por confiar, por recomendarme y por ayudarme a llegar a más personas.

Porque el retiro no se improvisa. Se planea, se construye y se protege.

Con el respaldo de Seguros Monterrey New York Life, seguimos ayudando a más personas a tomar mejores decisiones para su futuro.

¿Y tú, ya estás construyendo el retiro que quieres vivir?

A este trabajador todavía no le sobran $2,150 por semana. 👀Por ahora, solamente hay $2,150 que esta hoja no logró explic...
28/08/2026

A este trabajador todavía no le sobran $2,150 por semana. 👀

Por ahora, solamente hay $2,150 que esta hoja no logró explicar.

Y no es lo mismo.

La operación está bien

Ingreso semanal: $4,000.
Gastos considerados: $1,850.
Diferencia: $2,150.

El problema no está en la resta. Está en asumir que todo lo que no apareció en la libreta automáticamente puede llamarse “ahorro”.

Antes de decirle a una persona qué hacer con esos $2,150, yo empezaría por conocerla.

¿Los $4,000 son netos y los recibe todas las semanas?

¿Tiene otro ingreso?

¿Vive solo o alguien depende económicamente de él?

¿Tiene deudas? ¿Cuánto paga, qué tasa tienen y cuánto tiempo le falta?

¿Cómo es realmente su estilo de vida?

Porque un presupuesto no se estructura solamente con renta, comida y servicios. También existen gastos que no llegan cada semana, pero inevitablemente llegan:

Mantenimiento del automóvil, consultas, medicamentos, ropa, reparaciones, seguros, regalos, trámites, vacaciones, pagos anuales y emergencias que, muchas veces, no eran tan impredecibles.

Tal vez este trabajador no tiene algunos de esos gastos.

Pero una casilla vacía no demuestra que el gasto no exista.

Solamente demuestra que no fue registrado.

Y aquí aparece una señal que yo sí revisaría con cuidado: la hoja supone que podría conservar $2,150 de cada $4,000 que gana, además de los $75 ya destinados al ahorro.

Eso significaría que tiene capacidad para guardar más de la mitad de su ingreso.

¿Es posible? Sin duda

¿Lo daría por hecho viendo una sola hoja? Definitivamente no.

Primero compararía el presupuesto declarado contra el gasto observado.

Durante uno o dos meses le pediría registrar todo: transferencias, efectivo, tickets, compras pequeñas y pagos automáticos. Llevarlo en alguna aplicación de finanzas o Excel, porque la memoria suele recordar la renta y el recibo de luz, pero se le escapan los gastos variables, las compras ocasionales y todo aquello que “esta vez no cuenta”.

Después revisaría su posición financiera completa.

¿Tiene un fondo de emergencia?
¿Dónde está guardado?
¿Es realmente líquido?
¿Cuántos meses de sus gastos puede
cubrir?
¿Cuenta con protección médica y de vida
si alguien depende de su ingreso?
¿Ya tiene un PPR o alguna estrategia de retiro?

Pero el PPR tampoco se recomienda por llenar una casilla. Si primero existe una deuda costosa o no hay dinero disponible para una emergencia, quizá ese supuesto sobrante tenga una tarea más urgente.

Hay además un pequeño detalle matemático.

Dividir los gastos mensuales entre cuatro puede funcionar como método sencillo para apartar dinero, pero un mes no tiene exactamente cuatro semanas. Si repite la separación durante las 52 semanas del año, terminará reservando el equivalente a 13 meses de gastos.

Eso puede ser una excelente forma de construir un colchón, siempre que sea intencional y no un accidente del cálculo.

Por eso, antes de llamar “sobrante” a una cantidad, yo calcularía algo distinto:

Ingreso neto
menos gasto real
menos pagos de deuda
menos provisiones para gastos anuales
menos compromisos de protección y ahorro
igual a flujo verdaderamente disponible.

Quizá después de revisar todo descubramos que sí le sobran los $2,150.

Sería una noticia extraordinaria: estamos hablando de más de $100,000 al año que podrían utilizarse para acelerar deudas, formar patrimonio, preparar el retiro y también disfrutar.

Pero quizá descubramos que una parte ya se estaba gastando sin registro.

Eso también sería una buena noticia, porque finalmente sabríamos dónde está.

Yo no comenzaría diciéndole:

“No gastes en cosas que no necesitas”.

Le diría:

“Durante un mes no cambies nada. Primero vamos a conocer cómo vives realmente”.

Después hablamos de la calidad de sus gastos, de sus prioridades y de qué estrategia corresponde a su momento financiero.

Porque un buen presupuesto que termina diciendo “restan $2,150” todavía no está terminado.

Ahí es exactamente donde comienza el trabajo de un asesor.

Durante los últimos días me puse a investigar a fondo la Ley 97: revisé reformas, requisitos, semanas cotizadas, AFORE y...
25/08/2026

Durante los últimos días me puse a investigar a fondo la Ley 97: revisé reformas, requisitos, semanas cotizadas, AFORE y los nuevos apoyos que se han anunciado para las futuras pensiones.

No es un tema nuevo para mí. Llevo cerca de 14 años trabajando con AFORE y pensiones, y he acompañado casos muy diferentes: personas que sí lograron pensionarse bien, otras que tuvieron que recuperar semanas y algunas que, después de toda una vida trabajando, descubrieron que su retiro no era como lo habían imaginado.

Aun con experiencia, la información es complicada. Hay páginas que todavía muestran requisitos anteriores, notas que prometen pensiones casi iguales al último sueldo y videos que mezclan la Ley 73, la Ley 97, la Pensión Bienestar y el Fondo de Pensiones para el Bienestar como si todo fuera lo mismo.

No lo es.

LEY 73 VS. LEY 97: EL RIESGO CAMBIÓ DE DUEÑO

Para empezar, respóndete algo muy sencillo:

¿Sabes bajo qué ley te vas a pensionar?

No en qué AFORE estás.

¿Sabes realmente bajo qué ley te corresponde pensionarte?

La fecha que marca la diferencia es el 1 de julio de 1997.

Quienes comenzaron a cotizar antes de esa fecha pueden estar bajo el régimen de la Ley 73. Quienes comenzaron a cotizar a partir de esa fecha pertenecen a la Ley 97.

Parece solamente un cambio de nombre, pero cambió por completo la lógica del retiro.

En la Ley 73, el IMSS calcula la pensión tomando en cuenta la edad, las semanas acumuladas y el promedio del salario base de cotización de los últimos cinco años.

Se necesita al menos 500 semanas para abrir el derecho a una pensión.

Eso no quiere decir que todas las personas recibieran una buena cantidad. Tener 500 semanas solamente abre la puerta. Alguien con más semanas, mejor salario registrado y mayor edad puede recibir una pensión considerablemente mejor.

Pero existe una fórmula definida para calcularla.

Con la Ley 97 las cosas cambiaron.

Ahora tienes una cuenta individual administrada por una AFORE y el resultado dependerá, en buena medida, de lo que logres acumular durante tu vida laboral.

Aquí ya importa cuánto tiempo cotizaste, con qué salario te registraron, cuánto dinero entró a tu cuenta, qué rendimientos obtuvo, qué comisiones pagaste, si retiraste dinero por desempleo y cuántos años pasaste sin aportar.

En otras palabras:

En la Ley 73, el sistema calcula cuánto debe pagarte.

En la Ley 97, primero se revisa cuánto alcanzaste a construir.

Por eso digo que el riesgo cambió de dueño.

Originalmente, la Ley 97 pedía 1,250 semanas cotizadas. Estamos hablando de aproximadamente 24 años de trabajo reconocido ante el IMSS.

Después llegó la reforma de 2020. El requisito se redujo y comenzó un incremento gradual hasta llegar a 1,000 semanas en 2031.

Mil semanas son aproximadamente 19 años y tres meses de cotización continua. Para hacerlo sencillo: casi 20 años.

Y aquí es donde esto se vuelve personal.

Si hoy tienes 25, 35 o 45 años, no importa demasiado cuántas semanas se exigen únicamente en 2026, porque probablemente no te vas a pensionar este año.

Para ti, la referencia útil es que la legislación actual terminará pidiendo 1,000 semanas a partir de 2031.

En 2031 no desaparece el requisito ni se regresa automáticamente a las 1,250 semanas. Lo que termina es el aumento gradual y, con la ley vigente, se queda en 1,000.

Ahora vienen las preguntas incómodas.

¿Cuántas semanas tienes actualmente?

¿En verdad vas a completar casi 20 años cotizando?

Si llevas cinco años trabajando por tu cuenta, ¿quién está sumando tus semanas?

Si tu patrón te registra con un salario menor al que realmente ganas, ¿con qué salario se está construyendo tu retiro?

Si dejaste de cotizar para emprender, trabajar informalmente o cuidar a tu familia, ¿cuánto tiempo lleva detenido tu contador?

Porque tu edad sigue avanzando aunque tus semanas no se muevan.

Puedes cumplir 40, 50 o 60 años, pero si no estás dentro de un esquema que genere cotización, el IMSS no te suma semanas solamente porque sigas trabajando o produciendo dinero.

¿La ley podría volver a cambiar durante los próximos 20 o 30 años?

Por supuesto.

Podrían modificar las semanas, las aportaciones, la edad de retiro, las pensiones garantizadas o las condiciones de los apoyos públicos.

Lo que nadie puede asegurar es cómo serán esas reglas cuando nosotros lleguemos a los 65 años.

Y ése es exactamente el punto.

Ningún plan financiero de 20, 30 o 40 años debería depender completamente de que continúe un partido político, permanezca un programa social o no vuelva a modificarse la ley.

Pero todavía hay algo más importante:

Cumplir las 1,000 semanas no significa que vas a recibir una buena pensión.

Las semanas pueden abrirte el derecho. El dinero acumulado determinará buena parte del resultado.

Imagina que antes de retirarte necesitas $30,000 mensuales para vivir, pero tu pensión termina siendo de $15,000.

Tendrías una tasa de reemplazo del 50%.

Eso solamente significa que tu retiro sustituiría la mitad del ingreso que necesitabas.

Entonces la pregunta ya no es solamente:

“¿Voy a alcanzar una pensión?”

La verdadera pregunta es:

“¿Quién va a poner los otros $15,000 cada mes?”

Ahí es donde empieza la planeación.

No significa abandonar la AFORE ni contratar mañana el primer plan que te ofrezcan. Significa dejar de pensar que tener una AFORE es lo mismo que tener el retiro resuelto.

La AFORE es una parte.

Después pueden venir un plan personal para el retiro, inversiones, bienes productivos o una combinación de diferentes estrategias.

Pero primero necesitamos conocer el hueco.

Porque el problema no es llegar a los 65 años sin saber qué ley te corresponde.

El verdadero problema es llegar a esa edad y descubrir que te faltaron semanas, dinero y el único recurso que ya no puedes recuperar: tiempo.

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