20/04/2021
Se piensa que ahorrar e invertir son conceptos similares o acciones semejantes, ya que implican separar dinero para cumplir planes a futuro. Sin duda hay gran diferencia entre las dos y consiste en lo qué hacemos con ese dinero que decidimos guardar.
Las cuentas de ahorro por lo general pagan un rendimiento muy bajo o nulo, si decidimos usar en corto plazo ese dinero no hay mucho problema porque vamos a destinarlo en algo inmediato, pero para objetivos de mediano y largo plazos, tenemos que protegernos de la inflación (evitar la erosión del poder adquisitivo gradual) y además podemos aprovechar el poder del interés compuesto a nuestro favor, para lograr un crecimiento patrimonial importante. Entonces, es cuando tiene sentido invertirlo.
Al invertir nuestro dinero, estamos utilizando nuestros ahorros para comprar instrumentos de inversión que crecen con el tiempo: bonos emitidos por el gobierno (local o internacional), acciones de empresas (nacionales y extranjeras), bienes raíces, oro, criptomonedas, entre muchos otros. Lo podemos hacer directamente o a través de vehículos como ETFs (Exchange Traded Fund) o fondos de inversión, dependiendo de lo que necesitamos.
Al invertir estamos necesariamente, asumiendo un riesgo, porque los instrumentos que compramos se pueden vender en cualquier momento, a un precio mayor o menor, dependiendo de las condiciones de los mercados financieros. La idea es hacer una mezcla inteligente de distintos tipos de instrumentos, que se comportan de manera diferente, tomando en cuenta nuestro horizonte de inversión y tolerancia al riesgo. Es decir: diversificar, es decir, invertirlo en diferentes proyectos los cuales sepamos que son estables o de poco riesgo.
Ahorrar es separar nuestro dinero y ponerlo en un lugar seguro, pero sin posibilidad de que crezca y con alta probabilidad de que su poder adquisitivo se deteriore con el tiempo, dado que los rendimientos de las cuentas de ahorro son nulos o muy inferiores a la inflación.
Invertir, por el contrario, implica asumir un riesgo, pero que podemos controlar a través de la diversificación. Si somos muy poco tolerantes al riesgo, podemos construir un portafolio muy seguro y estable, aunque su potencial de rendimiento por encima de la inflación sea acotado.También tenemos que saber invertir para lograr que nuestro dinero trabaje por nosotros y genere, a su vez, más dinero, utilizando el poder del interés compuesto.
Reitero, que es prioridad en estos tiempos, el ahorrar si queremos formar un patrimonio con el tiempo (por ejemplo, ahorrar para nuestro retiro), el ahorro es necesario, pero no es suficiente. Centrarnos en cómo deseamos nuestro futuro económico y construir una base de estabilidad y tranquilidad. Ahora bien, no siempre es recomendable invertir nuestro dinero. En ocasiones ahorrar es la opción más inteligente. Cuando se trata de dinero que podríamos tener que utilizar de manera inmediata (por ejemplo, nuestro fondo para emergencias), o bien, si estamos juntando para irnos de vacaciones el próximo verano, en menos de un año, tiene mucho más sentido ahorrar.
La razón es que no debemos correr riesgos innecesarios. Si los mercados financieros registrasen una gran caída justo cuando necesitamos el dinero, tendríamos que asumir una pérdida, ya que no habría tiempo de recuperarse. Pero si nuestras metas son de mayor plazo, no invertir puede ser un grave error y representar un enorme costo de oportunidad.