21/08/2026
He empezado de nuevo más veces de las que alguna vez imaginé.
He cambiado de país, he sido mamá soltera, construí un negocio durante más de 20 años, lo cerré, perdí, aprendí a vivir sola, enfrenté un cáncer, me reinventé profesionalmente y también tuve que volver a elegirme a mí misma.
Y no, no siempre lo hice sin miedo.
Hubo momentos en los que no sabía qué iba a pasar. Días en los que me dolió despedirme de la vida que conocía y otros en los que tuve que avanzar sin sentirme preparada.
Pero nunca he sido de quedarme tirada esperando a que las cosas cambien.
Lloro cuando tengo que llorar. Me enojo. Me canso. Pido ayuda. Respiro… y después pienso: “Bueno, ¿y ahora qué vamos a hacer?”
Porque con los años entendí algo: empezar de nuevo no significa que lo anterior haya sido un fracaso. Tampoco significa regresar al mismo punto.
Cada vez que comienzas otra vez, llegas con más experiencia, más claridad, más historias y una versión de ti que ya sabe todo lo que ha sido capaz de superar.
Hoy no quiero tener la vida completamente resuelta. Quiero seguir diseñando una vida que se sienta mía: con sobremesas largas, viajes que dejan historias, decisiones que me den tranquilidad y muchos motivos para celebrar.
Porque la vida también se diseña.
Y vivir bonito, incluso después de los días difíciles, también es una decisión. 💛
Ahora cuéntame tú: ¿cuántas veces has tenido que empezar de nuevo?