20/07/2026
“Hola, mi Gaby chiquita. Qué bonita eres. Sé que todavía no entiendes muchas cosas, pero quiero que sepas algo: eres profundamente amada. Nunca tendrás que ganarte el amor de Dios porque Él ya te escogió desde antes de que nacieras.
Vas a crecer. Vas a reír muchísimo, pero también vas a llorar. Habrá días en los que pensarás que no eres suficiente, que estás cansada o que las cosas no salieron como soñabas. Pero quiero que recuerdes esto: nunca vas a caminar sola.
No dejes de sonreír. Conserva ese corazón noble que tienes. Sigue creyendo, sigue abrazando fuerte, sigue confiando. Un día descubrirás que Dios estaba escribiendo una historia mucho más hermosa de la que podías imaginar.
Vas a ser mamá, vas a amar profundamente, vas a ayudar a muchas personas y aprenderás que la verdadera belleza no está en un espejo, sino en un corazón que refleja a Cristo.
Y cuando cumplas 44 años, volverás a buscarme. Me mirarás a través de un espejo y te darás cuenta de que, aunque hemos cambiado por fuera, seguimos siendo la misma niña que necesita a Jesús cada día.
Gracias por no rendirte. Te prometo que todo lo que has vivido ha valido la pena. Te amo… y estoy muy orgullosa de ti.”
”¿Entonces… todo va a estar bien?”
“Sí, mi amor. No porque la vida sea fácil, sino porque Dios nunca nos soltó la mano.” ❤️