09/09/2026
La Inteligencia Artificial, la eficiencia, la familia y el tiempo libre....
Quienes comenzamos nuestra vida profesional en los años noventa ya vivimos una transformación tecnológica profunda.
Vimos cómo la computadora desplazó muchas habilidades de mecanografía; cómo pasamos de MS-DOS a Windows; cómo apareció internet y, en el ámbito jurídico, cómo finalmente pudimos consultar tesis y jurisprudencia oportunamente, sin esperar la publicación impresa del Semanario Judicial.
Hoy estamos frente a una transformación todavía mayor: la inteligencia artificial.
En mi experiencia, la IA se ha convertido en una herramienta para aprovechar mejor el tiempo, agilizar tareas repetitivas y concluir con mayor rapidez trabajos que, desde luego, deben ser cuidadosamente supervisados.
Sería un error confundir la falta de calidad de algunos trabajos con la falta de utilidad de la inteligencia artificial. La calidad no depende solamente de la herramienta, sino de la capacidad de quien la utiliza.
Para trabajar adecuadamente con hashtag es necesario saber delimitar el problema, formular instrucciones claras, proporcionar los insumos pertinentes y revisar críticamente los resultados. El razonamiento jurídico, la estrategia, la responsabilidad profesional y la decisión final siguen correspondiendo al abogado.
La inteligencia artificial puede compararse con un asistente de amplios conocimientos y enorme capacidad de procesamiento. Puede ayudarnos a investigar, comprender temas nuevos, explorar alternativas, mejorar nuestra redacción y desarrollar soluciones más creativas. Pero no sustituye el juicio profesional ni la obligación ética de verificar cada resultado.
También existe una preocupación legítima por la posible pérdida de habilidades elementales. Por eso procuro conservar actividades que ejerciten la atención y el pensamiento: leer libros impresos, escribir ideas a mano, tocar un instrumento, jugar ajedrez o estudiar materias distintas del derecho.
Cultivarnos en otras áreas también nos convierte en mejores abogados. Pensamos con mayor profundidad cuando no estamos trabajando permanentemente a marchas forzadas, bajo presión y en un ambiente de estrés constante.
La eficiencia que proporciona la inteligencia artificial no tiene que convertirse automáticamente en más horas de trabajo. El tiempo que ahorramos puede dedicarse a la familia, al desarrollo personal, a la salud física y mental, a la cultura o a la vida espiritual.
Para mí, ese es el verdadero sentido de esta revolución tecnológica: ser más productivos, trabajar mejor y recuperar parte del tiempo libre que durante tantos años parecía inalcanzable.
La hashtag no debe alejarnos de lo humano. Bien utilizada, puede ayudarnos a recuperarlo.
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