15/07/2026
Chris Gardner no tenía casa. No tenía dinero. No tenía título universitario. Lo único que tenía era a su hijo de un año y medio... y una decisión que nadie entendía.
Criado en la pobreza y el maltrato en Milwaukee, Chris ya conocía el dolor desde niño. Pero nada lo preparó para 1981: sin trabajo estable, su pareja lo dejó con su bebé de 19 meses, y días después terminó 10 días en la cárcel por multas de tránsito sin pagar. Cuando salió, ya no tenía apartamento. Ya no tenía nada.
En medio de ese caos, Chris había conseguido algo casi milagroso: una pasantía sin sueldo en Dean Witter Reynolds, una de las firmas de bolsa más prestigiosas de EE.UU. Sin dinero para pagar renta, él y su hijo terminaron durmiendo en parques, refugios, trenes del metro... y muchas noches en el baño de una estación, donde Chris le enseñaba a su hijo a nunca abrir la puerta sin importar quién tocara.
Durante casi un año, Chris hacía cientos de llamadas al día para la pasantía, dejaba a su hijo en guardería, y por las noches buscaban dónde dormir. No le contó a nadie en la oficina que era padre soltero y estaba sin techo. Se negó a rendirse.
Después de 6 meses de pasantía sin cobrar un solo peso, Chris fue uno de los pocos elegidos para un puesto fijo en Dean Witter. Por fin tuvo un salario. Por fin pudo rentar un apartamento para él y su hijo.
Chris ascendió rápido, luego pasó a Bear Stearns, y en 1987 fundó su propia firma: Gardner Rich & Co. Años después vendió parte de la empresa por millones. Hoy tiene un patrimonio estimado en 70 millones de dólares, escribió el bestseller "The Pursuit of Happyness" (llevado al cine con Will Smith), y dona constantemente a la iglesia que le dio techo cuando no tenía nada.