18/03/2026
Hijo…
Desde pequeño tuviste claro el deporte que querías practicar, y hoy veo cómo ese sueño te está formando, no solo como jugador, sino como persona. Este camino no es fácil… a veces se gana y a veces se pierde, pero tú ya entendiste algo que muchos tardan años en aprender: perder también enseña, y a veces deja las lecciones más valiosas.
Habrá partidos donde seas titular y otros donde no… y ahí es donde creces de verdad. Ahí aprendes paciencia, controlas la frustración y demuestras que el verdadero jugador no solo apoya cuando está en la cancha, sino también cuando está fuera de ella. Porque el equipo siempre va primero.
También sé que entendiste algo poderoso: no compites contra nadie… compites contigo mismo todos los días.
Mientras muchos niños llegan a casa a descansar, tú vas comiendo en la camioneta, cambiándote rápido, con el tiempo contado… a veces con la comida tibia o fría, pero con una actitud que vale oro. Entrenas más de 3 horas, llegas cansado, te levantas temprano, y aún así sigues adelante.
El otro día me hiciste una pregunta que nunca voy a olvidar… qué se sentirá llegar a casa después de la escuela y dormir un rato o jugar con otros niños ósea llevar una vida normal como otros niños, pero también tienes claro que tienes una oportunidad que muchos quisieran tener. Y por eso decides darlo todo, pagar el precio y no rendirte.
Eso, hijo… eso es lo que marca la diferencia.
Muchos de los jugadores de gran nivel, tuvieron que dejar cosas atrás para llegar a donde están hoy. Y tú ya vas entendiendo ese camino.
Quiero que sepas algo:
Estoy profundamente orgulloso de ti.
Admiro tu disciplina, tu mentalidad y tu corazón.
Y tengo la certeza de que Dios tiene algo muy grande preparado para ti.
Sigue así… que lo mejor apenas está comenzando. ⚽💙
TE AMO HIJO🫂