10/08/2026
Qué curioso: nos enseñaron a elegir nuestro futuro después de habernos explicado cuidadosamente qué debíamos querer... Te lo puedes creer?
Durante años aceptamos el menú sin preguntar quién había elegido los platos.
La relación correcta.
El trabajo conveniente.
La edad apropiada para cada cosa.
La opinión que no incomoda.
La vida sensata que otros podían entender.
Y uno termina creyendo que elegir consiste en señalar alguna de las opciones disponibles.
Hasta que un día descubre algo bastante divertido:
también puedes levantarte de la mesa.
Puedes cambiar de gustos.
De relaciones.
De prioridades.
Puedes dejar atrás costumbres que fueron útiles para quienes las inventaron, pero que ya no tienen por qué dirigir tu vida.
Y no hace falta enfadarse con el pasado.
Algunas reglas simplemente caducan.
Algunas relaciones cumplen su tiempo.
Algunas versiones de nosotros también.
Madurar quizá tenga menos que ver con aguantar y mucho más con adquirir el buen gusto de decidir.
Decidir qué quieres cerca.
Qué ya no necesitas.
Qué merece tu tiempo.
Y, sobre todo, qué te hace feliz aunque nadie lo hubiera incluido entre las opciones.
Porque llega una edad maravillosa en la que entiendes que tu vida no es un menú que tengas que aceptar completo.
Puedes pedir fuera de carta.
Y resulta que ahí estaban algunas de las mejores cosas... ¿Qué vas a pedir hoy tú?
__Jose Luis Vaquero