17/10/2026
Hola Guerrer@s!!
En la actualidad, hay microscopios tan poderosos que pueden tomar una fotografía del espacio que hay entre las células cerebrales, el cual es miles de veces más pequeño que el ancho de un cabello humano. Décadas antes de que existiera esta tecnología, un hombre que se encorvaba sobre un microscopio a principios del siglo XX estaba elaborando hipótesis proféticas acerca de cómo funciona el cerebro. Se trata de Santiago Ramón y Cajal, un artista, fotógrafo, doctor, culturista, científico, jugador de ajedrez y padre de la neurociencia moderna.
En un ambiente familiar dominado por el interés por la medicina, se licenció en esta disciplina en 1873. Tras sentar plaza en la sanidad militar, fue destinado a Cuba como capitán médico de las tropas coloniales. A su regreso a España, en 1875, fue nombrado ayudante interino de anatomía de la Escuela de Medicina de Zaragoza. Dos años más tarde, se doctoró por la Universidad Complutense de Madrid.
Tras ocupar varias cátedras en diferentes universidades de Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid, a partir de 1888 se dedicó al estudio de las conexiones de las células nerviosas, para lo cual desarrolló métodos de tinción propios, exclusivos para neuronas y nervios. Gracias a ello logró demostrar que la neurona es el constituyente fundamental del tejido nervioso.
Su fama mundial, acrecentada a partir de su asistencia a un congreso en Berlín y gracias a la admiración que profesaba por sus trabajos el profesor Albert Von Kölliker, se vio refrendada con la concesión, en 1906, del Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos acerca de la estructura del sistema nervioso y el papel de la neurona, galardón que compartió con Camillo Golgi.
En 1908, un año después de la presentación de la técnica del formol-urano por Golgi, desarrolló su técnica del oro-sublimado, con la que se obtenían mejores resultados.
En 1920 renunció a la dirección del Instituto Nacional de Higiene y el rey Alfonso XIII autorizó la fundación del Instituto Cajal de Investigaciones Biológicas, al que Cajal dedicaría sus esfuerzos hasta su muerte el 17 de octubre de 1934, tras abandonar la docencia universitaria.
Ah! Y por su puesto Ramón y Cajal fue un contumaz aficionado al fitness, convirtiéndose en uno de los pioneros del culturismo en nuestro país. Su pasión por el ejercicio físico nació a los 18 años, cuando rivalizaba con otro estudiante conocido como Morrines, por los favores de una joven a la que apodaban la Venus de Milo, por su escultural figura. Y aquella rivalidad hizo que los dos pretendientes llegaran a las manos, en una pelea en la que el futuro Premio Nobel acabó derrotado.