14/03/2024
Hoy hace 4 años se declaró el primer Estado de Alarma por la pandemia de . Después de todo lo sucedido, poco hemos aprendido como país. Empezando por no tener una normativa que se adecúe a estas circunstancias (recordemos que el Real Decreto del Estado de Alarma fue declarado inconstitucional). Esperemos que no, pero, ¿y si algo parecido volviera a suceder? Estamos en pañales normativos todavía. ¿En serio nuestros dirigentes no se han puesto con esto, en 4 años?
Obviando en este comentario todos los demás aspectos, que sin duda son importantes, si algo ha quedado de la pandemia es una Administración Pública superada en todos los aspectos, y que sigue sin ser lo que debe ser, una ayuda para los ciudadanos. Al contrario, se ha convertido en un gran problema para todos nosotros. Todo son problemas, obstáculos, falta de atención, trámites incomprensibles y un largo etcétera.
La administración desapareció el 14 de marzo de 2020 para los ciudadanos. Y en muchos aspectos sigue desaparecida. ¿Cómo es posible que en muchos casos todavía haya problemas para atender presencialmente a la gente, y que siga siendo necesaria la cita previa para todo? Son los únicos que siguen en pandemia.
Los colectivos de asesores, gestores, graduados sociales, abogados, economistas, etc. éramos prácticamente el único cauce entre la ciudadanía y las empresas y las administraciones. Fuimos colectivo esencial, muchas veces muy a nuestro pesar. Puede sonar exagerado, pero no lo es: el sistema siguió funcionando gracias a nosotros. Gestionamos las ayudas, ERTES, trámites interminables, y un sin fin de situaciones que queremos olvidar.
Y parece que a la administración eso le gustó, y desde entonces nos trata como si fuéramos sus empleados, cargándonos de obligaciones y más obligaciones que cumplir en todos los ámbitos, muchas de ellas totalmente inútiles. Nos quieren obligar a proporcionarles información que ya tienen y que pueden conseguir si realmente hubiera un efectivo intercambio de información entre administraciones, o, incluso, si cada administración trabajara como es debido. Pero no, es más fácil pedir que se vuelva a dar la información y así trasladar la carga de trabajo a terceros. Y de paso ahorrarse unos duros.
La administración ha convertido a nuestros colectivos en funcionarios, eso sí, sin sueldo. Somos el s**o de boxeo tanto de los ciudadanos y empresas como de la administración; recibimos los golpes por todos lados. De la administración, la carga de trabajo inútil; de los ciudadanos, sus quejas y reproches, como si las obligaciones que tienen que cumplir fueran cosa nuestra.
Nuestro trabajo en esencia es bonito, porque se trata de ayudar a la gente a cumplir con sus obligaciones legales, y hacerlo de la mejor forma posible. Pero se ha convertido en un martirio. No estamos reconocidos por nadie, y eso que somos colectivo esencial. ¿Qué pasaría si hacemos un apagón? Quedaría la cosa guapa.
No podemos, no tenemos tiempo de dedicarnos realmente a nuestra profesión: asesorar, acompañar a las personas, estudiar sus casos, dedicarles tiempo en definitiva. Nos dedicamos básicamente a cumplir obligaciones formales, a enviar información a la Administración, información que muchas veces ya tiene. Y siempre corriendo, teniendo que cumplir unos plazos estresantes. Tanto que se les llena la boca a los políticos con la conciliación, nosotros NO tenemos derecho al descanso, ni a estar desconectados. Podemos recibir notificaciones todos los días a cualquier hora del día. No tenemos derecho al error, a equivocarnos. Tenemos una responsabilidad ingente, que ya no podemos soportar. Muchos compañeros están dejando la profesión, y es de entender.
Necesitamos ser realmente colaboradores de la administración, no sus becarios sin sueldo y sin cotización. Necesitamos que se nos valore y se nos respete.