23/06/2026
Tener hijos cambia la forma de mirar un seguro de vida. Surge una duda que parecía sencilla y esconde más letra pequeña de la esperada: meter a un menor en la póliza tiene reglas propias según el papel que le toque dentro del contrato.
Mucha gente asume que da igual cómo entre el niño en la póliza, que si el objetivo es protegerlo todo vale. La realidad legal funciona con más matices. Un menor no puede firmar como tomador hasta los 18 años. Como asegurado, su situación cambia por completo según tenga más o menos de 14. Como beneficiario, puede figurar desde que nace.
Esa diferencia pesa más de lo que aparenta. Designar a un hijo beneficiario resulta rápido y casi automático. Lo que casi nadie prevé es quién administrará ese capital si el menor lo hereda antes de cumplir los 18, y con qué instrucciones lo hará.
Un seguro mal planteado termina complicándole la vida a la familia que pretendía proteger. Conviene saber en qué figura encaja tu hijo dentro de tu póliza actual.