30/08/2026
El ejercicio físico es mucho más que una herramienta para mantenerse en forma.
La evidencia científica muestra que una vida físicamente activa se asocia con un menor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Además, durante los tratamientos oncológicos, un programa de ejercicio adaptado puede ayudar a reducir la fatiga, mantener la fuerza muscular y mejorar el descanso, el estado emocional y la calidad de vida.
No es necesario realizar entrenamientos intensos. Caminar, nadar, montar en bicicleta, trabajar la fuerza o realizar ejercicios de movilidad pueden aportar beneficios cuando se practican con constancia y se adaptan a las circunstancias de cada persona.
Y algo fundamental: el ejercicio no sustituye al tratamiento médico. En pacientes oncológicos debe adaptarse a la situación individual y contar con la supervisión del equipo sanitario cuando sea necesario.
En nuestro blog profundizamos en el papel de la actividad física en la prevención y recuperación.
🔗 https://blog.nuevamutuasanitaria.es/2026/08/13/ejercicio-como-medicamento-la-actividad-fisica-reduce-el-riesgo-de-cancer-y-mejora-la-recuperacion/