02/06/2026
El problema no es la deuda.
El problema llega cuando los intereses de esa deuda crecen hasta un punto que la economía ya no puede soportar.
Muchos de los impagos soberanos que hemos visto no se producen porque no se pueda devolver la deuda, sino porque no se pueden pagar sus intereses.
No estoy hablando de un colapso mañana ni de escenarios apocalípticos a corto plazo. Hablo de una dinámica que merece atención.
Porque cuando los tipos de interés suben, el impacto no se queda en los mercados: afecta a la economía, a las empresas y al tejido productivo.
¿Estamos prestando suficiente atención a estas señales?
Lo analizamos con el profesor Bastos