01/04/2018
PENSIONES, UN PROBLEMA DE FUTURO HOY, (II)
En la primera parte de este articulo, hablábamos de los orígenes del problema que nos acucia en estos momentos con las pensiones.En este tiempo, desde la publicación de la primera parte, hemos visto incluso manifestaciones de jubilados exigiendo mantener el valor adquisitivo de sus pensiones y reclamando volverlas a relacionar con el IPC.
Deciamos también que había que analizar distintas soluciones al problema planteado, pero aceptando que CUALQUIERA de ellas nos va a comportar ciertos sacrificios.
En primer lugar, antes de detallar soluciones concretas, mi opinión es que dichas soluciones sólo pueden llegar a través del consenso, a través de una renovación del Pacto de Toledo y manteniendo ese espíritu unitario que hizo que lo que se planteaba allí, fuera aceptado por el grueso de la sociedad, puesto que el mensaje era único aún y cuando los interlocutores fueran muy diversos.Esto no está sucediendo ahora.El partido en el gobierno promete subir ciertas pensiones, el presidente dice que subirán…si pueden y los partidos en la oposición lanzan los platos a la cabeza del gobierno para erosionarlo políticamente.
Creo firmemente que, esto pertenece al teatro electoral habitual y que todos ellos son conscientes de la gravedad del problema y de la complejida de las soluciones a tomar y que, cuando llegue el momento de la verdad, volveremos a ver unas propuestas que surjan de la unidad y del consenso, como lo fueron las que nos dio el Pacto de Toledo.Pero, hoy, desgraciadamente no parece que vaya a ser así.
Qué soluciones se pueden plantear para proteger un sistema público de pensiones?
La primera entrará en vigor en 2019, y ya he dicho que TODAS las soluciones que se planteen conllevarán sacrificios.En Enero de 2019 entrará en vigor el Pacto de Solidaridad intergeneracional, que es una manera muy “solidaria” de decir que nuestras pensiones “per
se” sufrirán un recorte.En qué consiste el Pacto de Solidaridad Intergenaracional.Pues en calcular la esperanza de vida de los pensionistas después de jubilarse y calcular que cantidad de dinero necesitarían según la pensión que fueran a cobrar esos años.
Es decir, si tú tienes una pensión de 1.000 € y la esperanza de vida son 18 años, se calcula los 12.000 euros anuales por los 18 años y nos da un cantidad concreta.Si esa esperanza de vida va mejorando, es decir pasamos de 18 a 19, y luego a 20, la cantidad asignada a esa pensión será la misma, pero se dividirá por más años, con lo cual “voilá” ya tenemos el primer recorte asegurado.Si le sumamos al atraso de la edad de jubilación y a la ampliación de los años necesarios para calcular la pensión, veremos que todo nos lleva a pensiones más reducidas.
La tendencia es que, finalmente, llegaremos a calcular la pensión en base a toda nuestra vida laboral, pero también es cierto, que si bien eso sería contraproducente para calcular las pensiones de trabajadores que hoy tengan 40 o 50 años, no lo sería tanto para calcular las pensiones de trabajadores más jóvenes, porque los sueldos actuales son muy bajos y mejorarán con el paso del tiempo.
Hemos visto que alguna “solución” ya se ha tomado, casi sin saberlo nosotros mismos.
Cuáles serían otras soluciones que se apuntan? Evidentemente, la mejor sería que los niveles salariales volvieran a la altura de los niveles que teníamos antes de la última crisis, porque eso elevaría las bases de cotización, pero me parece la más difícil de las soluciones que se nos presentan.
Una más realista, puede ser la de promover un pacto con las empresas de planes de pensiones colectivos, que se nutran de una parte del salario, ya descontándose de la nómina, y cuya propiedad fuera del cotizante, que podría ir traspasando su plan de empleo todas las veces que hiciera falta durante su vida laboral, al estilo de lo que sucede en Holanda.Esto serviría sobre todo para trabajadores jóvenes, que irían constituyendo un ahorro desde el primer dia de incorporación al trabajo y lógicamente, no necesitarían grandes cantidades al principio, puesto que se sobreentiende que habría muchos años de aportación para constituir un capital.
Pero es evidente que el problema reside en los trabajadores que hoy tienen más de 45 años, y que no van a poder recibir una pensión acorde con las cotizaciones aportadas y que no están a tiempo de buscarse otras soluciones paralelas, dado que la capacidad de ahorro de las familias en España en estos momentos, es MINIMA.
Cargar las pensiones, o parte de ellas, a los presupuestos generales del Estado podría aliviar la tensión existente entre aportantes y receptores, pero en un Estado con un 98% de deuda sobre el PIB anual, se hace difícil pensar en cargar nuevas partidas a un presupuesto absolutamente tensionado.
Todo lo que se nos pueda ocurrir, nos tocará el bolsillo y hemos de ser capaces de aceptarlo y por tanto, es impopular.Rebajar el catálogo de medicamentos gratuitos de la Seguridad Social, reducir los viajes del IMSERSO, excluir del catálogo de la Seguridad Social operaciones que ahora son gratuítas, no tener una Seguridad Social universal, en fin, pasos atrás en una magnífica Seguridad Social de la que disponemos en España, que significarían un retroceso en un estado del bienestar que ya ha sufrido bastante.
Por tanto, aceptemos que el futuro de las pensiones, pasará por lograr complementar unas pensiones que irán a la baja (OJO, NO DESAPARECERAN) con el ahorro particular que vendrá de planes de pensiones colectivos (convenios) o individuales.
Pero qué capacidad de ahorro pueden tener las familias, los jóvenes, los jubilados actuales, hoy en día? Y en quien confiar, después de los últimos y desgraciados precedentes en relación al ahorro y a la gestión del patrimonio (preferentes, fórum filatélico, etc…)?
Eso ya pertenece a la última parte de este artículo, la tercera parte de PENSIONES, UN PROBLEMA DE FUTURO, HOY.
Hasta pronto.