26/04/2026
Porque sí, pensar en la muerte incomoda. Nos enfrenta a lo desconocido, a dejar de ser.
Pero también nos recuerda algo brutalmente real: la vida es prestada… y por eso merece vivirse despierto.
Desde la fe, no es un final. Es un paso.
Y mientras tanto, aquí, ahora… amar también es preparar.
Hablarlo a tiempo no es oscuro, es valiente.
Es cuidar a los tuyos incluso cuando tú no estés.
Porque al final, todos nos vamos…
pero no todos dejamos paz.
Si alguna vez lo has sentido, ya sabes de qué hablo.