30/07/2024
REFLEXIONES ASCAV
Está claro que llega un punto en que hay que equilibrar y baremar todos los intereses. El desarrollo turístico no puede ser ilimitado y sostenible a la vez, al menos, hasta que hayamos planificado y desarrollado las infraestructuras para mantener una sostenibilidad coherente que de una manera real ponga en niveles equiparables y equilibrados los componentes medioambientales, sociales y económicos.
Y, es ahí, donde fallamos, en una ausencia total de planificación, actuando mediante impulsos que sólo vienen a favorecer los intereses de unos pocos. La sostenibilidad está siempre detrás de los “bolsillos” de alguien, eso sí, en detrimento continuo del bienestar y calidad de vida de los canarios. Y así ocurre, cuando se pisotea el derecho que tienen sobre su propiedad pequeños propietarios (a los que responsabiliza de todo) y que son tan constitucionales como el derecho a la vivienda digna, también, cuando se relega a un segundo plano, el derecho que como canarios tenemos a participar de unos recursos turísticos, los nuestros, de una manera más democrática.
Evidentemente, tenemos un problema de vivienda en Canarias, al igual que en toda España, fruto de una ausencia total en la construcción de vivienda social durante décadas, mientras en Europa la media de vivienda social es del 9,5%, en Canarias no llegamos al 1%, pero, es que en S/c de Tenerife (municipio), tenemos 16.816 viviendas vacías y en Las Palmas de Gran Canarias 25.016 y en toda Canarias 211.331.
La falta de seguridad jurídica ha hecho que muchos propietarios prefieran tener sus inmuebles cerrados a alquilarlos, pero, nadie quiere rectificar o reconocer que la ley de vivienda es un fracaso absoluto que está agravando más si cabe la emergencia habitacional en Canarias y retrayendo aún más la escasa oferta de alquiler existente hasta en un 30%. Si a ésto, le sumas los trámites eternos para solicitar una licencia de obra para nueva construcción, el cóctel es demoledor.
Entretanto, a los trabajadores del sector turístico en la provincia occidental, se les paga un 20% menos que los de la provincia oriental.
No es lógico que siendo líderes turísticos, también seamos líderes en pobreza y exclusión, pero, es que además, los de un lado de la provincia en connivencia no sólo política sino también con la de algún sindicato, menoscaban las condiciones laborales de unos empleados del sector turístico frente a otros dentro de Canarias. Y encima, les extraña la nefasta imagen que socialmente proyectan, la cual, además, les resulta injusta, porque, consideran que el único empleo de calidad del sector turístico en las islas lo generan ellos. El resto, incluido la VV o no generamos empleo o es precario. ¡Cuánta altivez, demagogia e hipocresía junta!
Y, ¿qué pasa? que ya no hay trabajadores dispuestos a ello y la gente protesta, no en contra del Turismo (en Canarias sabemos que necesitamos a nuestros turistas), sino en contra de toda esta decadencia putrefacta y desproporcionada.
Está claro, que hay muchos a los que no interesa ese equilibrio. A medida que pasa el tiempo, la población y el destino estará cada vez más arruinado y destruido y si no, para muestra un botón, ¿desde cuando se está dando solución a los hemisarios submarinos? ¿hay mayor vigilancia en los parques nacionales para proteger nuestro patrimonio natural? ¿se protege el dominio público marítimo terrestre? ¿se solucionan los problemas de movilidad? ¿la emergencia hidraúlica es inminente, se hace algo al respecto? ¿se lidera el uso de energías limpias como prioridad o se promociona el gas? ¿se sigue permitiendo la construcción en zonas naturales protegidas? ¿Se vigilan lo suficiente nuestros montes para prevenir más si cabe los incendios? Y, podríamos seguir…
VV ilimitadas, no, claro que no, somos conscientes de ello, pero, deberíamos pensar qué Canarias les queremos dejar a nuestros hijos e hijas, y para ello, hay que planificar y poner límites, pero, a todos los actores del sector turístico en Canarias y también a aquella población autóctona que infravalora, descuida y atenta contra el paraíso en el que vivimos.
Todos, deberíamos tomarnos un tiempo para reflexionar de manera sosegada con el fin de aportar nuestro granito de arena en la construcción de la Canarias del mañana. Hasta que así sea, nuestro devenir promete ser poco halagüeño. Y lo más triste, es que no parece importar lo suficiente a nadie.