26/04/2017
El creer en nosotros mismos implica un conocimiento de nuestras capacidades físicas, intelectuales, afectivas, volitivas o de otra índole. Comporta también una valoración positiva de las mismas, hasta convertirlas en las principales fuerzas que nos ayuden a crecer en todos los aspectos de la vida.
Un deportista, por ejemplo, si no cree o confía en sus destrezas y habilidades, en la fuerza de su voluntad y en otros factores, no podrá superar las dificultades que se presenten en su camino.
Lo mismo sucede en los otros campos del saber y de la acción humana. Quien cree en sí mismo, podrá conseguir con mayor facilidad sus metas trazadas. Esta certeza se transforma en un estímulo constante que le impulsa a bsucar todos los medios posibles, sin desmayar en ningún momento.
Cuán importante es creer en nosotros mismos. Lo peor que nos podría suceder es dejar de creer en nuestra capacidad de amar, de pensar, de decidir, de crear, de soñar y de luchar. No debemos, por lo mismo, delegar a otras personas que piensen o decidan por nosotros. Si obramos de esta forma, estamos construyendo nuestra propia perdición.
Si queremos alcanzar nuestras metas, es necesario creer en nosotros mismos y en los talentos que hemos recibido de DIOS.
LUIS CABRERA H. - Arzobispo de Gye.