26/11/2023
"Cuánto tiempo ahorra el que no se da la vuelta para ver lo que su vecino dice, hace o piensa".
-Marco Aurélio
REFLEXIÓN
Esta reflexión nos invita a mirar más allá de nuestras propias preocupaciones y ocupaciones diarias, y a realmente comprometernos con los demás. Es fácil caer en la tentación de juzgar a los demás o de preocuparnos demasiado por lo que hacen, dicen o piensan nuestros vecinos en la fe. Sin embargo, cuando nos enfocamos excesivamente en los demás, perdemos tiempo valioso que podríamos utilizar para crecer y fortalecernos espiritualmente.
En la Biblia, encontramos un versículo que nos llama a la reflexión en este sentido. En Gálatas 6:4-5, se nos insta a llevar nuestra propia carga y a no compararnos con los demás: "Cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro. Porque cada uno llevará su propia carga".
Cuando nos enfocamos en lo que los demás dicen, hacen o piensan, nos distraemos de nuestra propia responsabilidad de buscar crecimiento y profundidad en nuestra relación con Dios. La comparación constante puede llevarnos a sentirnos superiores o inferiores, y ambas actitudes nos alejan de la humildad y la gratitud que deben caracterizarnos como seguidores de Cristo.
En lugar de juzgar o compararnos con los demás, debemos centrarnos en nuestra propia conexión con Dios. Debemos recordar que cada uno de nosotros es creado a imagen y semejanza de Dios, y que todos tenemos nuestro propio camino en la fe. En lugar de mirar hacia afuera, debemos mirar hacia adentro y examinar nuestras propias vidas, nuestras motivaciones y nuestros corazones.
La historia bíblica del buen samaritano también nos enseña una lección valiosa. En Lucas 10:30-37, Jesús nos cuenta la historia de un hombre que fue asaltado por ladrones y dejado medio mu**to en el camino. Varios líderes religiosos pasaron por allí y lo ignoraron, pero un samaritano, un hombre despreciado por los judíos, se compadeció de él y lo ayudó.
Esta historia nos recuerda que nuestra responsabilidad como seguidores de Cristo no es juzgar ni mirar de reojo, sino ayudar y amar a nuestros semejantes. Debemos enfocarnos en mostrar compasión y cuidado hacia aquellos que lo necesitan, sin importar su origen, creencias o acciones. Nuestra fe se evidencia en nuestras obras y en cómo amamos a los demás, no en cómo los juzgamos.
En conclusión, como comunidad cristiana, debemos recordar que nuestro llamado es amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. No debemos perder nuestro tiempo mirando y juzgando a nuestros vecinos, sino que debemos enfocarnos en nuestra propia relación con Dios y en cómo podemos ser instrumentos de amor y compasión en el mundo. Que la historia del buen samaritano y la exhortación en Gálatas nos inspiren a vivir de acuerdo con estos principios y a mostrar auténtico amor cristiano en todas nuestras interacciones.
Att Johan Mercedes