02/11/2026
El corazón de nuestro bebé dejó de latir, y ese día sentí que el mío también se detuvo ❤️🩹.
JC y yo llegamos a aquella sonografía llenos de ilusión, sin imaginar que saldríamos con una de las noticias más dolorosas de nuestras vidas.
Escuchar ese: ¡NO HAY LATIDOS!
Esas palabras, pronunciadas con mucha tristeza por uno de esos médicos que con los años se convierten en familia, se repitieron infinitamente en mi cabeza. Su voz sonaba como la de alguien que también acababa de perder a alguien muy suyo.
Nuestro bebé había dejado de crecer y su corazoncito ya no latía.
Lo más desconcertante era que mi cuerpo seguía sintiéndose embarazado. No había sangrado, no había dolor, ninguna señal de que algo estuviera mal.
Esta pérdida no ha sido solamente mía. Ha sido nuestra. Y aunque experiencias como estas pueden distanciar a las parejas, gracias a Dios, nosotros hemos encontrado el uno en el otro un lugar seguro donde sostenernos.
Así como en su momento abrí la conversación sobre nuestra búsqueda y nuestro embarazo, hoy quiero abrirla también sobre la pérdida gestacional.
Porque si algún día necesitas que alguien te escuche, te lea o simplemente te acompañe en silencio, quiero que sepas que aquí estoy.
No porque ya haya sanado, sino porque ahora sé lo mucho que significa sentirse acompañada mientras intentas hacerlo.
Nuestro bebé estuvo con nosotros muy poquito tiempo, pero fue amado durante toda su existencia.
Y aquí seguimos, Juan Carlos Rodríguez y yo, abrazados a nuestra familia, sostenidos por Dios y aprendiendo a vivir un día a la vez.