12/06/2025
¿Quién es el jefe?
— Por Louidger André-Lachaud
�Durante años, Elon Musk y Donald Trump han jugado un curioso tira y afloja de poder, influencia y provocación pública. Dos hombres con un ego gigantesco, una base de seguidores fieles y un impacto real en la economía global. Pero en esta batalla de titanes, los últimos movimientos han dejado algo muy claro: Trump es el jefe.
La última disputa entre ambos no fue menor. En cuestión de días, bastaron unos cuantos tweets incendiarios y críticas abiertas para que las acciones de Tesla se desplomaran un 17 %, arrastradas por el miedo de que Trump podría usar su autoridad para castigar directamente a Musk y sus negocios. Y no es una amenaza vacía.
Trump ya ha demostrado en su mandato anterior, y sobre todo en el actual, que no necesita el Congreso para imponer su voluntad. Usó mecanismos ejecutivos para establecer aranceles a China, presionar a México y redibujar el mapa comercial global. En otras palabras, puede hacer daño, y lo sabe. Musk también lo sabe.
Por eso hoy, Elon Musk sorprendió al declarar públicamente que se había pasado de la raya con algunos de sus comentarios hacia Trump. Una disculpa inusual para alguien que rara vez da marcha atrás. ¿Por qué lo hizo? Simple: porque tiene mucho que perder.
Musk necesita un ambiente político estable para lanzar sus grandes apuestas, como su servicio de robotaxis autónomos que está a punto de debutar en Texas. No puede arriesgarse a una guerra con alguien que, desde la Casa Blanca, puede congelar, frenar o entorpecer sus planes sin necesidad de votos en el Congreso.
Trump, por su parte, también sabe que no puede darse el lujo de enemistarse con Musk, una figura clave en la economía y en la narrativa de innovación americana. Ambos se necesitan, pero uno tiene más herramientas de presión que el otro.
Por eso, aunque Musk tenga más seguidores en X (Twitter) y más cohetes en órbita, cuando se trata del poder real — el que dicta leyes, impone sanciones y mueve la economía— el jefe es Trump.
Y hoy, ambos lo saben.
LSF