04/05/2026
Cuando un país aprende a ordenar sus finanzas como una familia
El Gobierno de Costa Rica ha logrado una leve reducción en su déficit hacia 2026, aunque aún persisten retos estructurales que requieren disciplina sostenida. A la par, las reservas internacionales que superan los $20.000 millones funcionan como un “fondo de emergencias”, similar al que una familia responsable construye para enfrentar imprevistos sin endeudarse más.
La analogía es clara: una familia con desorden financiero no mejora solo aumentando ingresos, sino tomando decisiones conscientes: recortar gastos innecesarios, priorizar el pago de deudas y crear estabilidad. Lo mismo ocurre con un país. Durante años, los déficits obligan a recurrir a financiamiento externo, generando altos pagos de intereses que limitan la inversión en áreas clave como educación, infraestructura y bienestar social.
Reducir el déficit, aunque sea gradualmente, es el primer paso hacia el equilibrio. Pero el verdadero cambio ocurre cuando se consolida una gestión responsable: menos dependencia del endeudamiento, mejor uso de los recursos y capacidad de generar superávit. Así como una familia logra tranquilidad financiera con orden y visión, un país puede transformar su futuro cuando decide administrar con criterio y sostenibilidad.
Luis Faustino Rojas