Pintando Amaneceres

Pintando Amaneceres TEOTERAPIA. El lenguaje de Dios para sanar el alma
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14/08/2026

𝐃𝐄𝐉𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐋𝐄𝐆𝐀𝐃𝐎

❞𝐘 𝐦𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐨: 𝐇𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐲𝐨 𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐫𝐞́ 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫, 𝐲 𝐭𝐞 𝐦𝐮𝐥𝐭𝐢𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚𝐫𝐞́, 𝐲 𝐭𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐝𝐫𝐞́ 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐫𝐩𝐞 𝐝𝐞 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬; 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐞́ 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐚 𝐭𝐮 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐡𝐞𝐫𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐫𝐩𝐞𝐭𝐮𝐚❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟖:𝟒)

Pasajes complementarios: Génesis 28:1-9

Todos los hombres estamos llamados a dejar un legado y que este sea perpetuado por nuestra descendencia. Jacob le comparte su legado específicamente a su hijo José, le relata lo que Dios le dijo: “te haré crecer, te multiplicaré, daré esta tierra a tu descendencia”. Eso fue lo que Dios dijo por cierto a Abraham, se lo confirmó a Isaac y ahora lo reconfirmará con Jacob, es decir, todas las promesas también serían para José. Jacob le comparte el pacto, le comparte la promesa de Dios a su hijo, lo tiene absolutamente claro, qué enseñanza tan grande. Aquí vale la pena preguntarnos: ¿cuál es el legado que les estoy dejando a mis hijos?

Legado es sinónimo de herencia y esta es dada de los padres hacia los hijos. El legado no solo incluye un beneficio recibido por el cual no hemos trabajado, sino que se nos encomiendan unas instrucciones o funciones específicas, no solo para engrandecer lo recibido, sino para transferirlo de generación en generación.

Cuando Isaac bendice a Jacob, está muy lúcido, tiene muy claro todo lo concerniente al pacto, la promesa, la herencia y el legado que le va a entregar a su hijo. Isaac sabe que es heredero de Abraham, que es aquel que recibió las promesas, además, esa bendición se la da a su hijo Jacob y a su descendencia con él, indicándole que esa bendición es para que herede la tierra en la cual mora, la cual recibió Abraham y luego Isaac.

El legado ha sido transmitido por hombres y mujeres a través de su fe, desde Abraham, Isaac y Jacob, pasando por nuestros fundadores y padres en la fe, hasta llegar hoy a nuestras vidas. El desafío que tenemos como herederos es seguir engrandeciendo ese legado de fe, a través de la paternidad espiritual. Nuestra responsabilidad es transferir ese legado a la nueva generación, para hacerla crecer y multiplicar, con el fin de cumplir la promesa dada a Abraham y establecernos como un pueblo, para así llenar la tierra.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Padre, hoy me acerco a ti agradeciéndote por hacerme parte de la bendición de Abraham, Isaac, Jacob y nuestros padres en la fe. Gracias por entregarme un legado, por eso te pido que yo siga fielmente las instrucciones recibidas y desarrolle las funciones encomendadas, para no solo engrandecer lo recibido, sino para transferirlo a la nueva generación. Ayúdame a seguir engrandeciendo ese legado de fe, a través de la paternidad espiritual. Gracias por tu amor y confianza”.

13/08/2026

𝐄𝐋 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐃𝐄 𝐌𝐈 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄, 𝐀𝐇𝐎𝐑𝐀 𝐌𝐈 𝐃𝐈𝐎𝐒

❞𝐲 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐚 𝐉𝐨𝐬𝐞́: 𝐄𝐥 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐎𝐦𝐧𝐢𝐩𝐨𝐭𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐞 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨́ 𝐞𝐧 𝐥𝐮𝐳 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐧𝐚𝐚́𝐧, 𝐲 𝐦𝐞 𝐛𝐞𝐧𝐝𝐢𝐣𝐨❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟖:𝟑)

Pasajes complementarios: Génesis 47:29-30; Génesis 48:1-2; Génesis 28:2-3

Como a todos los hombres, le llegaron los días a Israel (Jacob) para morir, y llamó a José su hijo, y le habló de su anhelo de ser sepultado en la tierra de sus raíces, como seguramente es el anhelo de muchos aquí en esta tierra. A lo cual José le responde que así lo hará y así lo hace, hasta lo último él hizo de conformidad a lo que su padre le pidió.

También, cuando su padre estaba a punto de perecer, José llevó a sus dos hijos delante de su padre, y cuando él supo que su hijo venía se esforzó y se sentó sobre la cama y dijo a José: “El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo”.

Jacob siempre se refiere a Dios como el Dios Omnipotente, así le conoció y así lo identifica, pues él recibió también la bendición de su padre Isaac cuando salió para Padan-aram, la tierra de su madre, y ¿cómo lo bendijo?: “el Dios Omnipotente te bendiga”.

Luego él llega a un lugar que más adelante conoceríamos como Betel, por eso dice aquí la Palabra de Dios, el “Dios Omnipotente me apareció en luz en la tierra de Canaán”. Betel es luz y me apareció claramente, se llama luz porque la luz aclara, tan clara como Dios, se me aparece y me dice: “en la tierra de Canaán y Dios me bendijo”. El Dios Omnipotente es aquel que se me aparece en luz, es aquel que es luz en mi vida, que me va guiando y es aquel que me bendice.

Podemos tener el Dios de nuestro padre, recibir la bendición de Dios por medio de nuestro padre, pero hay un momento en el que Dios debe ser nuestro Dios. Debemos experimentar a Dios literalmente, por nuestra cuenta, por ello la importancia de mi comunión personal con Dios, por ello la importancia de la bendición de Dios también sobre mi vida. Dios bendice a mi padre y ha bendecido su descendencia, pero hay un momento dado en el que yo necesito también estar a solas con Dios, igualmente, nuestros hijos; que ellos experimenten al Dios Omnipotente, que experimenten aquel Dios que los bendice.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Señor, tú eres el Dios omnipotente con el cual yo he tenido ese encuentro personal y si usted no lo ha vislumbrado, no lo ha visto, no ha experimentado aquel Betel en su vida, dígale en este momento: Dios, yo quiero el Dios omnipotente sobre mi vida, el Dios que me bendice, aquella bendición que solamente viene de ti, te entrego mi vida a ti mi Señor y salvador. Tú, el Dios omnipotente que se le apareció a Jacob y le bendijo, también hazlo conmigo hoy, esto es lo que yo necesito ahora, que el Dios omnipotente cubra mi vida, eso es lo que hoy quiero experimentar en mí. Gracias porque tú obraste, y de qué manera, Dios omnipotente, sobre la vida de Abraham, de Isaac, de Jacob, de José, pero tú eres el mismo Dios omnipotente de ayer, lo eres hoy y lo serás siempre; y ahora que tu bendición sea sobre mi vida”.

12/08/2026

𝐘𝐎 𝐃𝐄𝐒𝐂𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑𝐄́ 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐈𝐆𝐎 (𝐏𝐀𝐑𝐓𝐄 𝟐)

❞𝐘𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫𝐞́ 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐠𝐨 𝐚 𝐄𝐠𝐢𝐩𝐭𝐨, 𝐲 𝐲𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐫𝐞́ 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫; 𝐲 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐜𝐞𝐫𝐫𝐚𝐫𝐚́ 𝐭𝐮𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬❞ .(𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟔:𝟒)

Pasajes complementarios: Números 23:19

Jacob temía descender, pues no quería actuar con base en su impulso, sino con la bendición de Dios. Él seguramente pensaría: ¿No será que esto es desconfiar de Dios?, ¿no será que estoy abandonando la promesa?, ¿estoy abandonando esta tierra prometida? Dios me prometió esta tierra y ahora yo estoy descendiendo. Sí, hay sequía, hay hambre, pero ¿no estoy pensando yo en mi propio bienestar, únicamente en mí mismo?, ¿no será que eso es manifestación de mi inseguridad?

Ante la inquietud de Jacob, Dios le da seguridad, le da una promesa maravillosa, con tres puntos importantes: Primero le dice: “Yo descenderé contigo a Egipto”. Esto implica paz, podía descender a Egipto en paz y no es la paz que podría darle el vivir un poco más tranquilo, la paz que le puede representar el pan, el bienestar propio y de su descendencia, especialmente que podía descender en paz con Dios. Si Él desciende con nosotros, podemos descender a cualquier parte, no importa dónde estemos, podemos estar en cualquier lugar, podemos descender a lo más bajo, pero siempre y cuando Dios esté con nosotros; entonces no vamos a temer, estamos haciendo su voluntad. Dios le estaba diciendo a Jacob: descendamos juntos, esa es la promesa maravillosa de Dios para su vida. Aquí entendemos que a nosotros no nos bendice la tierra, a nosotros nos bendice Dios.

Mucha gente dice: “no, es que esta tierra ha sido de tanta bendición para mi vida”. Bueno, seguramente eso suena muy bien, pero no es la tierra la que lo bendice a usted, es Dios el que lo bendice, usted puede estar en el lugar más paradisíaco de todos y ahí padecer, estar necesitado. O usted puede estar en el lugar más desértico, más seco, más abandonado, y allí Dios lo prospera, lo fructifica, lo multiplica, allí Dios lo llena de todo bien, Dios lo puede bendecir. Es Dios el que lo hace, no se equivoque, es su Papá Dios; lo importante es que Él esté conmigo, que Él descienda conmigo.

Lo segundo que le dice es: “Yo también te haré volver”. Volverás solamente aquí, tranquilo. Cuando Dios le dice eso se refiere a su descendencia.

Por último, lo tercero que le dice es: “La mano de José cerrará tus ojos”. Vas a estar cerca a tu hijo, vas a disfrutar de tu hijo, hasta el punto de que él va a estar allí, en tu lecho cuando partas de la tierra. Una promesa maravillosa de Dios para Jacob, pero también para cada uno de nosotros.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Mi buen Dios, ahora me acerco a ti sabiendo que lo primero en mi vida es estar en paz contigo. Padre, hazme temeroso de ti, porque sé que de esa manera cada decisión que tome será segura y recibiré tu bendición. Que nunca actúe apartado de ti, que no busque un norte sin siquiera acercarme a ti, en oración, sin siquiera pedir dirección, sin siquiera buscar tu Palabra. Gracias Padre, por estar contigo, que me permitas estar tranquilo y descender a cualquier lugar confiado, porque tú siempre estás conmigo. Gracias por tus promesas, porque ellas se cumplen. Tu bendición sea conmigo y mi descendencia todos los días de mi peregrinar".

11/08/2026

𝐘𝐎 𝐃𝐄𝐒𝐂𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑𝐄́ 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐈𝐆𝐎 (𝐏𝐀𝐑𝐓𝐄 𝟏)

❞𝐘 𝐝𝐢𝐣𝐨: 𝐘𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐞𝐥 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞; 𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐚 𝐄𝐠𝐢𝐩𝐭𝐨, 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥𝐥𝐢́ 𝐲𝐨 𝐡𝐚𝐫𝐞́ 𝐝𝐞 𝐭𝐢 𝐮𝐧𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟔:𝟑)

Pasajes complementarios: Génesis 46:1-2; San Juan 7:17

Al leer este pasaje, muchos pueden tildar de desconfianza la actitud de Jacob y preguntarse si el que Jacob saliera de la tierra de Canaán y descendiera a Egipto equivaldría a desconfiar de Dios. ¿No es cobardía?, ¿no es falta de fe?, ¿no hubiera Dios provisto de todo lo necesario a Jacob y a toda su familia, de todo el bien de Dios sobrenaturalmente, si es que Jacob se hubiera quedado en la tierra de Canaán? Pues es la tierra que Dios le había prometido. Claro, Dios se la dio a Abraham, a Isaac y Dios se la había dado a Jacob; pues cuando él estaba en Padan-aram, Dios le dijo que subiera a la tierra de Canaán, que esta era la tierra que Él tenía para Jacob y para su descendencia. Entonces, ¿el descender a Egipto no es equivalente a incredulidad?

Veamos qué pasó con Jacob cuando salió de la tierra de Canaán para descender a la tierra de Egipto con el fin de verse con su hijo. Dice la Biblia que él salió con todo lo que tenía y vino a Beerseba, esta ciudad aún queda en Canaán, pero ya cada vez se está acercando más a Egipto. Ahí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. ¿Por qué lo hizo entonces así Jacob? Sigue relatando la Palabra que Dios le habla y ¿qué le dice? Primero, lo llama por su nombre, así como Dios también le habla a usted por su nombre y le da visiones de noche; en las vigilias de la noche es cuando Dios me permite, por medio de su Palabra, visionar tantas cosas en mi vida, donde veo claramente que Él me habla como habló con Jacob.

Dios le habla a Jacob y le da confianza, después de que él le ofreciera sacrificio al Dios de su padre: “no temas descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación”. ¿Por qué Dios le dice: “no temas descender a Egipto”? Precisamente porque Jacob temía descender a Egipto, porque le atemoriza no actuar conforme a la voluntad de Dios. Por eso el Señor le recuerda: “Yo soy el Dios de tu Padre, Dios de Isaac, el Dios que dio la tierra prometida a tu padre Abraham, a tu padre Isaac, el Dios que te hizo llegar a esa tierra de la cual saliste de la casa de tu padre y a la cual volviste veinte años después, porque yo así te lo dije y porque tú lo hiciste; no temas descender a Egipto”.

Cuando mi interés es hacer la voluntad de Dios, Él siempre me mostrará el camino a seguir, no me dejará errar, me conducirá a buena tierra y me hará prosperar, porque Él estará conmigo.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Gracias Señor por este nuevo día, por este amanecer, por la claridad que das a mi vida a través de tu Palabra. Hoy me das la certeza que si quiero conocer tu voluntad y te busco de corazón, presentando sacrificios de adoración y alabanza como lo hizo Jacob, tú aclararás mi camino con la certeza de tu presencia. Tú conoces mi corazón y los planes que me inquietan, hoy los pongo delante de ti y te pido tu dirección, que nada que emprenda en mi vida no tenga el sello de tu bendición".

10/08/2026

𝐁𝐄𝐍𝐃𝐈𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐀 𝐌𝐈 𝐅𝐀𝐌𝐈𝐋𝐈𝐀

❞𝐀𝐬𝐢́ 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐡𝐢𝐳𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐲 𝐚 𝐬𝐮𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, 𝐲 𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐨 𝐩𝐨𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐠𝐢𝐩𝐭𝐨, 𝐞𝐧 𝐥𝐨 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐑𝐚𝐦𝐬𝐞́𝐬, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨́ 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟕:𝟏𝟏)

Pasajes complementarios: Génesis 47:12; Génesis 47:27-28

Un hijo que comprende la Palabra de Dios es motivo de alegría y de descanso para su padre; por ende, le honra, es un hijo de bendición y de ejemplo para sus hermanos.

José logró su objetivo, lo que él quería: que sus hermanos, que su padre habitara en la mejor tierra de todas. Entonces, ¿qué hizo él? Alimentó a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre con pan, según el número de los hijos. Es decir, él fue muy ecuánime: usted tiene cinco hijos, le corresponde esta ración; usted tiene dos, le corresponde esto. José alimentó a toda la casa de su padre con aquel pan que escaseaba en el mundo entero, en medio de una situación de hambruna; es decir, se convirtió en guarda de sus hermanos.

José ubica a sus hermanos y los pone a trabajar en la tierra propicia para la labor que ellos realizaban y les brinda las condiciones necesarias para producir. Allí ellos tomaron posesión de la tierra y fueron aumentados y multiplicados. Como hermano responsable de perpetuar el legado de su padre, debía garantizar que sus hermanos no perecerían; por el contrario, se multiplicaron, al punto que su familia no se extinguiera; en cambio, se fortalecieron y se perpetuaron.

Los hombres y las mujeres de fe han de ser bendición a su familia, disfrutando de ella, amándola, asumen el legado de su padre con la responsabilidad de compartirlo entre sus hermanos y perpetuarlo a las nuevas generaciones.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Ahora Señor y Dios, me acerco nuevamente en este día, en este amanecer, buscando tu rostro, buscando tu Palabra, gracias por el alimento que tu Palabra siempre me proporciona. Gracias porque tú siempre me provees de todo bien, porque tú eres el pan de vida, Dios. Gracias porque tú me haces morar allí en tu presencia y siempre estás conmigo, porque contigo nada me falta, de nada carezco. Tú cumples siempre tus promesas en mi vida, Señor. Gracias por enseñarme qué es ser bendición para mi familia, que cada día yo lo sea, y que el legado que he recibido de ti lo multiplique y lo perpetúe".

09/08/2026

𝐂𝐎𝐒𝐀 𝐍𝐔𝐄𝐕𝐀

❞𝐘 𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧 𝐚 𝐉𝐚𝐜𝐨𝐛: ¿𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐯𝐢𝐝𝐚❓❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟕:𝟖)

Pasajes complementarios: Génesis 47:9; Isaías 43:18-19

Después de que Jacob es presentado ante el Faraón, este le pregunta cuántos años tiene. Tenía curiosidad por saber, quería conocer al papá de aquel extraordinario hombre, con seguridad, pues él conocía la historia de José en Egipto, pues inquirió de él en cuanto qué fue lo que pasó cuando él estuvo en la cárcel, con seguridad preguntó por qué había sido encarcelado, conocía su hoja de vida desde que estaba en casa de Potifar, indagó sobre la vida de José cuando fue presentado ante él, cuándo José tenía 30 años. Conocía mejor que cualquiera el trabajo, el desempeño de José dirigiendo a Egipto como gobernante, pero quería conocer al hombre que había formado a José en sus primeros 17 años.

Ante la pregunta del Faraón, Jacob responde: “los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación”. Es decir que Jacob tenía 130 años cuando descendió a Egipto, por lo tanto, José ya tenía 40 años. Pero, cómo los define él: han sido pocos y han sido malos, ¿por qué dice esto Jacob? Porque han sido malos, por su aflicción, por su tristeza, por la decepción que ocasionaron sus hijos, concretamente sus 10 hijos mayores, los primeros. No olvidemos que José era el onceavo y Benjamín el doceavo. Jacob había acumulado en su corazón decepción y tristeza, claro, pero igualmente encontramos en la Palabra de Dios que su espíritu revive, él se reencuentra con su hijo y los siguientes 17 años de su vida los vive en paz, rodeado de su familia, en una buena tierra y con abundancia.

Cuántas veces en nuestra vida, así como Jacob, vemos los días de nuestro peregrinar de esa misma manera, pocos y malos, pero lo importante en esto es recordar las promesas de Dios, entender que Él trae cosa nueva, como lo hizo en la vida de Jacob, por eso debemos dejar el pasado en las manos de Dios y vivir el presente que Él tiene preparado para nuestra vida.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Hoy me acerco a ti, como el hijo que anhela el abrazo de su padre, aquel abrazo que reconforta mi vida y hace ver mi pasado como lluvia que pasó, abriendo mis ojos para ver el sol que tiene por delante. Padre, que tus cielos estén abiertos sobre mi vida hoy y siempre, dejo en tus manos mi pasado, sabiendo que tú haces cosa nueva, pronto saldrá la luz, nuevamente abrirás el camino en el desierto y ríos en la soledad. Muchas gracias, amado Padre".

08/08/2026

𝐒𝐈𝐄𝐌𝐏𝐑𝐄 𝐁𝐄𝐍𝐃𝐄𝐂𝐈𝐑

❞𝐘 𝐉𝐚𝐜𝐨𝐛 𝐛𝐞𝐧𝐝𝐢𝐣𝐨 𝐚 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧, 𝐲 𝐬𝐚𝐥𝐢𝐨́ 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟕:𝟕𝐛,𝟏𝟎)

Pasajes complementarios: Romanos 12:14; Génesis 47:8-9

Bendecir es decir bien de alguien y es algo que a diario debemos vivir. La Biblia nos invita diciendo: “bendecid, y no maldigáis”.

La vida de Jacob nos enseña al respecto, él bendice al Faraón cuando entra a conocerlo y lo bendice cuando sale. ¿Por qué bendice al Faraón? Tal vez usted se preguntará: ¿por qué bendecir a un hombre que es el emperador, el rey, el monarca, el jefe de Estado de otra tierra?, ¿por qué hacerlo?

Aquí entendemos algo, como padre, yo he de bendecir el lugar donde mi hijo está. Por ejemplo, es posible que usted tenga hijos en edad escolar, bendiga el colegio donde está su hijo, bendiga su escuela, bendiga su rector, bendiga sus profesores, que todo el bien de Dios sea sobre sus vidas. Si sus hijos están en una institución de estudios superiores, una universidad, bendiga a su rector, bendiga esa universidad. Tal vez usted diga: no, pero si es un ente secular, es que el rector es un tipo mundano, y no cree en estas cosas; no importa, bendiga. ¿Usted quién cree que era el Faraón?, ¿dónde cree que estaba Jacob? Él estaba en Egipto; donde está José, donde están los hermanos de José, Jacob había de llevar bendición. Él rompe todo ese esquema tan terrible, tan místico; ese esquema tan poco agradable, porque eso es lo que causa. Bendiga la empresa donde trabaja su hijo, lleve bendición, que les vaya bien, así como Jacob bendijo al Faraón, quien representaba Egipto, él era el jefe de José. Bendiga al jefe de su hijo, a los profesores de su hijo, bendiga a aquellos que están en una posición de liderazgo sobre su hijo en el lugar donde ellos estén trabajando, estén laborando, donde se estén desempeñando; hágalo.

José en ningún momento impidió que su padre bendijera al Faraón, a su máxima autoridad, pues él sabía que esa bendición era importante para el futuro del imperio. Un hijo que honra, permite que su padre bendiga su empresa, su ministerio y su familia, con sus oraciones, con sus consejos, con su presencia.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

Padre, me acerco a ti agradecido por tu gran sabiduría, aquella con la que guías mi vida a cada paso. Gracias porque hoy me recuerdas la importancia de bendecir, de decir bien, de desear el bien a los demás. Reconozco que en muchas oportunidades de mi vida he olvidado este principio tan básico, pero hoy delante de ti, tomo la decisión de bendecir y no maldecir, de siempre desear lo bueno para los demás, bendecir el lugar de trabajo, de estudio de mis hijos. Gracias por enseñarme la trascendencia de este sencillo, pero importante acto.

07/08/2026

𝐏𝐑𝐄𝐒𝐄𝐍𝐓𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐀 𝐌𝐈𝐒 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄𝐒

❞𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐢𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐣𝐨 𝐚 𝐉𝐚𝐜𝐨𝐛 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞, 𝐲 𝐥𝐨 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐨́ 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟕:𝟕𝐚)

Pasajes complementarios: Éxodo 20:12

José presenta a su padre ante el Faraón, quien, por supuesto, quiere conocerlo. Cómo no conocer al padre, a aquel que engendró a José, quien ha salvado a Egipto del hambre, de una debacle, de un desastre. Aquel que le da de comer al Faraón y a todo su pueblo, gracias a su administración; cómo no conocer a su papá, al anciano Jacob.

Jacob presentó a su padre delante del Faraón sin importar su condición de vejez, o la falta de preparación sobre las costumbres de la cultura egipcia, o su aspecto, a través del cual se manifestaba seguramente el largo viaje y las dificultades vividas.

José lo presentó con orgullo, sin vergüenza alguna y más bien con la dignidad que merecía el anciano Jacob, por cuanto era su padre, dándole el lugar de honra que merecía.

Muchos hijos no honran a sus padres, son indiferentes, no les dan el lugar que les corresponde, invalidando así la Palabra de Dios y alejando la bendición. Otros hijos deshonran a sus padres, manifestándoles abiertamente odio, resentimiento y manteniendo un estilo de vida y de conducta que les avergüenza, y así los presentan ante otros, lo que acarrea maldición sobre sus vidas. Pero la Palabra de Dios nos insta a honrarlos, a sentirnos orgullosos de ellos, amarlos, obedecerlos, respetarlos, servirles, esto trae gran bendición sobre nuestras vidas. ¿En qué condición me encuentro con mis padres? La manera como los presentamos muestra mucho de lo que hay en nuestro corazón.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Amado Padre, qué bueno es venir delante de ti, reconociendo tu maravilloso amor, reconociendo tu grandeza y tu bondad. Tú, como el mejor Padre del mundo, desnudas mi corazón mostrándome lo que hay en él respecto a mis padres. Gracias por la dicha de tener unos padres, porque fueron tu instrumento para darme vida, para formarme, gracias porque invertiste años de su vida en mí, hoy los bendigo, te agradezco por ellos, enséñame a amarlos, cuidarlos, sentirme cada día orgulloso de ellos y siempre presentarlos con la honra que ellos merecen. Tu bendición sobre mi vida hoy y siempre."

06/08/2026

𝐒𝐈𝐄𝐌𝐁𝐑𝐀 𝐋𝐎 𝐌𝐄𝐉𝐎𝐑, 𝐑𝐄𝐂𝐎𝐆𝐄 𝐋𝐎 𝐌𝐄𝐉𝐎𝐑

❞𝐋𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐠𝐢𝐩𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐢 𝐞𝐬𝐭𝐚́; 𝐞𝐧 𝐥𝐨 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐡𝐚𝐬 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐭𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐲 𝐚 𝐭𝐮𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬; 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐞𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐆𝐨𝐬𝐞́𝐧; 𝐲 𝐬𝐢 𝐞𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐲 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐞𝐬, 𝐩𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐠𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨 𝐦𝐢́𝐨❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟕:𝟔)

Pasajes complementarios: Génesis 47:4-5; Gálatas 6:7

La ley de la siembra y la cosecha es un matrimonio de dos componentes: el dar y la fe. A su vez, el dar exige dar lo mejor y dar con amor. Dios diseñó al hombre teocéntrico, pero cuando pecó se volvió egocéntrico, su mayor enemigo es su egoísmo, al volver a dar recupera el diseño original de Dios.

José sembró en Egipto, con esfuerzo, con sabiduría, con entendimiento, con inteligencia, con prudencia y luego toda su familia recogió todo el bien que él había sembrado. Por eso el Faraón permitió que sus hermanos y su padre habitaran en la mejor tierra de Egipto porque los necesitaba, pero también porque José le había hecho tanto bien a él y a su tierra. José no solamente había hallado gracia, sino que había sido de bendición para el Faraón, había entregado sus últimos veintitrés años de vida en la tierra de Egipto, primero en la casa de Potifar, luego en aquel centro reclusorio donde también fue de bendición, finalmente, fue de bendición ante todo Egipto durante los últimos 9 o casi 10 años de su vida hasta ese momento, hasta cuando Faraón les dio la tierra de Gosén.

Independiente de todo, pese a que los hermanos de José se habían presentado de la manera equivocada, el Faraón ya había determinado la mejor tierra para ellos y, por supuesto, era la tierra de Gosén, que era el objetivo que tenía José, aunque no lo dio por hecho, así se lo dijo a su padre, pues tenía la certeza de que Dios lo haría.

Faraón no solo les dice que habiten en la tierra, sino que le dice a José, también que sean mayordomos de su propio ganado. Esto quiere decir que José había hecho una muy buena presentación de sus hermanos, que no solamente el Faraón le daría la tierra de Gosén, sino que les dice: “yo quiero estos personajes conmigo, son tan buenos en lo que hacen, porque lo hacen desde su nacimiento”. El mayoral es el principal pastor de la ganadería, es decir, el capataz, que llamamos en algunos lugares, como el jefe. Qué bendición para la familia de José.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Señor, mi Dios, me acerco a ti nuevamente agradecido con tu Palabra, con tus enseñanzas, gracias porque hoy comprendo la importancia de lo que es el sembrar. Dios, esto es lo que tú me enseñas, sembrar no solamente para yo recoger, sino para que mi familia igualmente sea bendecida. Dios, gracias por todo, aun por los tiempos de dificultad, tú eres justo, bueno y en tu Palabra puedo experimentar que tienes lo mejor para mí. Padre, llévame a entender que primero debo sembrar, como dice en tu Palabra: “los que sembraron con lágrimas con regocijo recogerán”. Tú, el Dios que me provee, bendíceme y provéeme de todo bien”.

05/08/2026

¿𝐂𝐎́𝐌𝐎 𝐏𝐑𝐄𝐒𝐄𝐍𝐓𝐀𝐑𝐌𝐄❓

❞𝐘 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐅𝐚𝐫𝐚𝐨́𝐧 𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐫𝐞 𝐲 𝐝𝐢𝐣𝐞𝐫𝐞: ¿𝐂𝐮𝐚́𝐥 𝐞𝐬 𝐯𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐨𝐟𝐢𝐜𝐢𝐨❓ 𝐞𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐫𝐞́𝐢𝐬: 𝐇𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐚𝐧𝐚𝐝𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐡𝐚𝐧 𝐬𝐢𝐝𝐨 𝐭𝐮𝐬 𝐬𝐢𝐞𝐫𝐯𝐨𝐬, 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐣𝐮𝐯𝐞𝐧𝐭𝐮𝐝 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚, 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐲 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞𝐬; 𝐚 𝐟𝐢𝐧 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐨𝐫𝐞́𝐢𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐆𝐨𝐬𝐞́𝐧, 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐠𝐢𝐩𝐜𝐢𝐨𝐬 𝐞𝐬 𝐚𝐛𝐨𝐦𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐨𝐯𝐞𝐣𝐚𝐬❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟔: 𝟑𝟑-𝟑𝟒)

Pasajes complementarios: Génesis 46:31-32; Génesis 47:1-3

Cuando superamos sucesos de nuestra vida y Dios obra sanando y cerrando ciclos, debemos tomar decisiones claras para avanzar en el proceso de la vida. José ya había superado situaciones de su vida, ahora había que tomar decisiones estratégicas, de manera inmediata. Él ya tenía un plan, por eso instruye a sus hermanos respecto a cómo habrían de presentarse ante el faraón. Él fue primero para comunicar al Faraón que ya su familia estaba en Egipto. José le iba a decir la verdad, pero estratégicamente, que sus hermanos eran pastores, hombres ganaderos y que habían venido con las ovejas, con las vacas y con todo lo que habían tenido; además, resalta esto como estrategia, “y cuando Faraón los llame a ustedes, porque va a querer conocerlos, y él les pregunte a ustedes cuál es su oficio, ustedes van a decir la verdad, pero por favor concéntrense en esto”. Porque José conocía al Faraón, conocía la cultura egipcia, conocía también cuáles eran sus necesidades, cuáles eran sus falencias y costumbres.

José únicamente hablaría lo bueno de sus hermanos, seguramente él tendría mucho que decir con respecto a ellos; pero, al Faraón y a otros les diría únicamente lo bueno de ellos. Cuántas veces usted habla mal de su propia familia ante otros, habla lo malo, lo negativo; no obstante, es necesario que hablemos lo bueno de nuestra familia.

¿Cómo se presentarían los hermanos de José?, como ganaderos, con años de experiencia y una experiencia ancestral, así llegarán al corazón del Faraón. José necesitaba que su familia habitara en Gosén, pero tenía que justificarlo, debía presentarlos como necesarios para el Faraón, por eso los presenta como la respuesta, como la solución que el Faraón necesita, porque para él y para los egipcios era abominación todo pastor de ovejas. Esta labor la llevarían a cabo los extranjeros, para ellos eso era abominación, pero no lo era comer la carne de las ovejas, por eso sus hermanos iban a suplir esa necesidad, iban a llegar haciéndole un favor al Faraón, así es como habrían de presentarse; no serían carga sino que aportarían a Egipto. José es muy sabio, José era entendido, entendía la Palabra de Dios y era muy importante al momento de presentarse.

Cuando usted presente una propuesta, una hoja de vida, preséntese de esta manera, haciéndose necesario, pero para eso debe conocer a fondo la organización o la empresa a la cual está presentando su propuesta, se presentará como alguien que va a aportar lo que esa organización necesita, de lo que esta carece y usted puede aportar.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Señor y Dios, te damos gracias, porque en tu Palabra yo todo lo encuentro, encuentro todo lo que necesito, encuentro tanta sabiduría tuya, encuentro aun el paso a paso de lo que he de hacer, tu Palabra no deja de sorprenderme, por eso tú eres admirable y tu Palabra es admirable para mí. Por eso tú eres la fuente de sabiduría, cuánto necesito de ti. Gracias porque tú me enseñas en este día cómo he de conducirme, pero también cómo he de presentarme ante Egipto, ante otros, ante el mundo. En cuanto a mi familia decido hablar únicamente lo bueno, presentar lo bueno, porque esto es reconciliación, Dios, que he sido reconciliado, que mi corazón está limpio y está sano. Ahora, Dios de Jacob, bendíceme en este día y protégeme."

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