14/08/2026
𝐃𝐄𝐉𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐋𝐄𝐆𝐀𝐃𝐎
❞𝐘 𝐦𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐨: 𝐇𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐲𝐨 𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐫𝐞́ 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫, 𝐲 𝐭𝐞 𝐦𝐮𝐥𝐭𝐢𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚𝐫𝐞́, 𝐲 𝐭𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐝𝐫𝐞́ 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐢𝐫𝐩𝐞 𝐝𝐞 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬; 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐞́ 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐚 𝐭𝐮 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐡𝐞𝐫𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐫𝐩𝐞𝐭𝐮𝐚❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟖:𝟒)
Pasajes complementarios: Génesis 28:1-9
Todos los hombres estamos llamados a dejar un legado y que este sea perpetuado por nuestra descendencia. Jacob le comparte su legado específicamente a su hijo José, le relata lo que Dios le dijo: “te haré crecer, te multiplicaré, daré esta tierra a tu descendencia”. Eso fue lo que Dios dijo por cierto a Abraham, se lo confirmó a Isaac y ahora lo reconfirmará con Jacob, es decir, todas las promesas también serían para José. Jacob le comparte el pacto, le comparte la promesa de Dios a su hijo, lo tiene absolutamente claro, qué enseñanza tan grande. Aquí vale la pena preguntarnos: ¿cuál es el legado que les estoy dejando a mis hijos?
Legado es sinónimo de herencia y esta es dada de los padres hacia los hijos. El legado no solo incluye un beneficio recibido por el cual no hemos trabajado, sino que se nos encomiendan unas instrucciones o funciones específicas, no solo para engrandecer lo recibido, sino para transferirlo de generación en generación.
Cuando Isaac bendice a Jacob, está muy lúcido, tiene muy claro todo lo concerniente al pacto, la promesa, la herencia y el legado que le va a entregar a su hijo. Isaac sabe que es heredero de Abraham, que es aquel que recibió las promesas, además, esa bendición se la da a su hijo Jacob y a su descendencia con él, indicándole que esa bendición es para que herede la tierra en la cual mora, la cual recibió Abraham y luego Isaac.
El legado ha sido transmitido por hombres y mujeres a través de su fe, desde Abraham, Isaac y Jacob, pasando por nuestros fundadores y padres en la fe, hasta llegar hoy a nuestras vidas. El desafío que tenemos como herederos es seguir engrandeciendo ese legado de fe, a través de la paternidad espiritual. Nuestra responsabilidad es transferir ese legado a la nueva generación, para hacerla crecer y multiplicar, con el fin de cumplir la promesa dada a Abraham y establecernos como un pueblo, para así llenar la tierra.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
“Padre, hoy me acerco a ti agradeciéndote por hacerme parte de la bendición de Abraham, Isaac, Jacob y nuestros padres en la fe. Gracias por entregarme un legado, por eso te pido que yo siga fielmente las instrucciones recibidas y desarrolle las funciones encomendadas, para no solo engrandecer lo recibido, sino para transferirlo a la nueva generación. Ayúdame a seguir engrandeciendo ese legado de fe, a través de la paternidad espiritual. Gracias por tu amor y confianza”.