El requisito previo para el silencio del corazón es la propia experiencia, la conciencia de haber alcan Estamos frente a la puerta, en la frontera, nuestro país a nuestras espaldas (mundo dialéctico) lleno de infinitas posibilidades, todas con la característica de no ser duraderas, todo tarde o temprano se convierte en su contrario:
Odio en amor y lo mas común, amor en odio, día en noche, prosperi
dad en fracaso y este en prosperidad, juventud en vejes, nacimiento en muerte, calor en frío, morir para volver a nacer, etc. Es la rueda del samsára, todo vuelve a su origen. Basados en esta ley, podemos estar seguros de que, se muere para vivir. Por ejemplo, a su debido tiempo y en el medio ideal: la oruga muere y nace la mariposa, el renacuajo muere y nace el sapo, la semilla muere y nace la planta, los alimentos que tomamos mueren al digerirlos y se convierten en energía, en todas sus formas de manifestación, ésta frontera en el tiempo actual y desde el principio humano, fué es y será el medio ideal, para que lo cambiante se ofrende a lo Universal. En esta frontera descubrimos: de donde venimos, quienes somos y hacia donde vamos. La frontera no es un sitio geográfico, es un estado de ser, un estado de ánimo. Es la sensación de que todo y todos hemos llegado a un final y a un nuevo comienzo. En el Corazón de cada ser humano, está la semilla, el alimento (no metafóricamente) es real, está dormido, espera que los que están en la frontera, quieran trabajar, quieran vivir de El y para EL. Es un átomo, que no pertenece a este mundo, ni se puede utilizar en este mundo, lo único posible es que trabajemos, para que cada ser humano, se de cuenta de su invaluable posesión. Realmente es un tesoro inagotable. Entonces, cada humano, a plena conciencia, decida:
Seguir intentando estabilizar este mundo. O trabajar para despertar el átomo residente en el corazón de todo ser humano. Y así toda la humanidad despierta, se vuelva manifestación del “Todo” “del Señor de toda Vida” “de Dios” “del Padre” “de lo universal”
Participar así, concientemente, en la Nueva Vida. Esta Nueva Vida, requiere de:
Hombres y mujeres, responsables con todos sus compromisos adquiridos en este mundo. Hombres y mujeres, llenos de Amor por la Humanidad. Hombres y mujeres, dispuestos plenamente a ser extranjeros en su propia tierra.