23/11/2023
Desde 2014, por ley, los seguros deben licitarse. En las compañías buscamos los seguros más económicos que cumplan con ciertos requisitos establecidos por la empresa de seguros y que se adapten a nuestros clientes.
Los clientes pueden optar por asegurarse con cualquier compañía de seguros que prefieran, y no están obligados a escoger la que propone la empresa. Sin embargo, si el cliente elige un seguro externo, debe garantizar que este ofrezca las mismas coberturas que el propuesto por la empresa.
Esto se refiere a que la entidad financiera, al otorgar un crédito hipotecario, quiere asegurarse de que la propiedad (que sirve como garantía del préstamo) esté protegida de ciertos riesgos de manera uniforme, sin importar con qué compañía de seguros decida trabajar el cliente.
Para entender esto mejor, veamos un ejemplo:
Imagina que Hipotecaria Security otorga créditos hipotecarios a 100 clientes. Cada cliente elige una aseguradora diferente, y cada aseguradora ofrece diferentes coberturas en sus pólizas. Si la entidad financiera no estableciera criterios mínimos de cobertura, se enfrentaría a una situación en la que cada propiedad estaría protegida de manera diferente, lo que sería una pesadilla administrativa y un riesgo financiero. Por ejemplo, si ocurre un terremoto, algunas propiedades podrían estar cubiertas, mientras que otras no, dependiendo de las pólizas individuales.
Al establecer coberturas mínimas, la entidad financiera asegura que todas las propiedades, sin importar la aseguradora escogida por el cliente, tienen una protección básica. Esto proporciona una "cobertura consistente" en todos los préstamos, minimizando riesgos y simplificando su gestión.