07/08/2026
SOBRE LOS 4 MESES DE BOLÍVAR EN BOLIVIA 🇧🇴
Aprovechando estos días de efervescente patriotismo por las fiestas patrias, quiero hacer una reflexión sobre el hombre a quien se homenajea con el nombre de Bolivia como nación: Simón Bolívar. El Libertador recibió como máximo honor, que el último país en liberarse del yugo español llevara su apellido, y además de ser nuestro primer presidente, nos enseñan que Bolivia fue la "Hija Predilecta del Libertador".
PRIMERA PARTE: CONTEXTO
La República de Bolívar nace un 6 de Agosto de 1825 por decisión de algo más de veinte diputados de una Asamblea Deliberante reunida en Chuquisaca (hoy Sucre), antigua sede de la Audiencia de Charcas, una división administrativa colonial cuya jurisdicción se identificaba coloquialmente como Alto Perú.
La Asamblea Deliberante había sido convocada por Sucre quien llegó a estas tierras para dar fin al último comandante realista leal a Fernando VII, y a sugerencia del criollo Olañeta (sobrino del susodicho último realista) quien se cambiaba al bando patriota cuando vio que todo estaba perdido para la corona española. Fue Sucre, a través del Decreto de 9 de Febrero de 1825, quien convocó la Asamblea Deliberante, no Bolívar.
Por lo tanto, mientras Bolívar ejercía en Lima como Dictador Supremo del Perú, su avanzada en Charcas reunía una Asamblea Deliberante que iba a debatir el destino de estas tierras. El núcleo del poder criollo de entonces estaba en torno a Chuquisaca como centro administrativo y Potosí como centro económico. La Paz era el punto de contacto hacia Lima, Cochabamba era el centro agrícola, Tarija era la frontera con los Chiriguanos, mientras que Santa Cruz y Beni (Chiquitos y Moxos) eran gobernaciones extensas e inexploradas. Fuera del control realista, estas provincias eran una tierra de nadie que ningún ejército había podido liberar desde las Provincias Unidas del Río de La Plata, pero en el cual tampoco existía un control efectivo desde Lima, ya fuera por el Protectorado de San Martin que nunca logro extenderse más allá de Lima y la costa peruana, o por el último virrey La Serna derrotado en Ayacucho.
Éramos por lo tanto, una extensa región de potencial disputa entre Lima y Buenos Aires. Dos metrópolis que, por 15 años habían enviado ejércitos a guerrear: desde Buenos Aires vinieron 4 ejércitos auxiliares, y desde Lima llegaban ejércitos realistas a derrotarlos. Y en medio, la guerra de guerrillas con comandantes como Juana Azurduy, Warnes, Muñecas, Lanza, Camargo, Lira y el Moto Méndez, entre tantos más o menos vinculados con Güemes y su guerra gaucha en el norte argentino.
SEGUNDA PARTE: BOLÍVAR Y BOLIVIA
Recordemos también, que lo de Bolívar era un proyecto integrador: una vez creada la Gran Colombia y con San Martín fuera del tablero desde la Entrevista de Guayaquil de 1822, Bolívar era en los papeles al menos, el líder político de dos países inmensos desde la Guayana Esequiba hasta el Lago Titicaca, pasando por Caracas, Bogotá, Quito y Lima. La división en nuevos países iba en contra de la integración soñada por el Libertador; por lo tanto, es poco probable que estuviera de acuerdo con la Asamblea Deliberante que Sucre convocó en Charcas. El movimiento político más lógico para Bolívar, sería reafirmar su control desde el Alto Perú, consolidarse lo más posible hacia el sur y buscar un diálogo con los otros países liberados por San Martín (Chile y las Provincias Unidas).
Por lo tanto, creo personalmente que fuimos una de las primeras grietas del proyecto bolivariano. Resulta que justo en el primer aniversario de la victoria de Bolívar en la batalla de Junín del 6 de agosto de 1824, en Charcas se firma el Acta de Independencia de las provincias de Chuquisaca, Potosí, Tarija, La Paz, Cochabamba, Moxos y Chiquitos. Y los criollos responsables de esa resolución resuelven nombrar al nuevo país como "República de Bolívar" para honrar al libertador de Sudamérica, quien todavía se encontraba llegando a este territorio, una vez enterado del Decreto de 9 de Febrero de 1825 emitido por Sucre.
Simón Bolívar cruza el Desaguadero entre mediados de agosto e inicios de septiembre de 1825, con el nuevo territorio ya emancipado. Continúa su avance hasta Potosí donde asciende al Cerro Rico en octubre de 1825, y mientras tanto recibe homenajes, bailes y recepciones de los criollos de la época. Cuando llega a Chuquisaca, la Asamblea Deliberante le entrega una preciosa medalla que hoy usan todos los presidentes de Bolivia y le nombran Presidente y Protector de la República. Luego de unos meses (ojo ¡apenas meses!) toma camino de regreso a Lima, renunciando al cargo de presidente de Bolivia el 29 de diciembre del mismo 1825. Bolivar estuvo en estas tierras algo más de 4 meses en total, de los cuales más de la mitad fueron el recorrido de ida y vuelta de su comitiva desde Desaguadero hasta Chuquisaca.
TERCERA PARTE: EL DESTINO DE BOLÍVAR Y SUCRE
En su carta de renuncia, Bolívar deja a Sucre a cargo de la presidencia de Bolivia y como última comunicación con el país que lleva su nombre, en mayo de 1826 envía desde Lima un proyecto de Constitución para la República, la conocida como "Constitución Vitalicia"; no hubo más correspondencia de Bolívar hacia Bolivia hasta su testamento en 1830. Esta Constitución estaría vigente hasta 1828 cuando un motín cuartelero deja a Sucre con una herida de bala en el hombro, tras lo cual él mismo renunció a la presidencia y se dirigiría a encontrarse con su destino en la batalla del Portete de Tarqui y posteriormente en la emboscada cobarde de Berruecos.
Ambos libertadores regresaban a Lima y posteriormente a la Gran Colombia para tratar de cubrir los boquetes del proyecto bolivariano, devorado por la política y las intrigas: primero de la casta limeña que mantiene su ambición virreinal hasta nuestros días, los cuales nunca iban a aceptar un gobierno de militares grancolombianos. Para los criollos del Perú, Bolívar ya había cumplido con su labor de pelear sus batallas y expulsar a los realistas, por lo tanto era su turno de tomar el mando. Les desagradaba la ocupación de los ejércitos grancolombianos y buscaban expandir el dominio más allá de las fronteras del antiguo virreinato: por el sur buscaban recuperar el Alto Perú y por el norte expandirse hacia Guayaquil.
En la Gran Colombia, el panorama no era más alentador: Santander y Páez tenían intereses propios y querían dirigir cada uno a Colombia y Venezuela por su parte, en tanto que Sucre era demasiado leal a Bolívar, como para permitirle gobernar desde Quito. Así surgió la conspiración septembrina y el hundimiento final del proyecto bolivariano.
CONCLUSIÓN: ¿HIJA PREDILECTA?
Para cerrar, destaco que si bien Bolivia fue el cierre de la campaña militar libertadora, al mismo tiempo ninguna batalla aquí fue librada entre el ejército libertador y los realistas. Ni Bolívar ni Sucre pelearon en Tumusla para eliminar a Pedro Antonio de Olañeta, y nuestras batallas más importantes tampoco los involucran: la batalla de Aroma de 1810 es consecuencia de la rebelión de Cochabamba, la batalla de Suipacha de 1811 es la antesala del primer ejército auxiliar argentino, y después ocurrieron Vilcapugio, Ayohuma, La Tablada, Florida, El Pari, todas sin presencia de Bolívar o Sucre.
El Libertador llegó a recibir honores y coronar su campaña militar en Potosí, pero no desenvainó su sable en batalla en ningún momento. Tampoco se sentó nunca a debatir asuntos de Estado, no nombró un solo ministro ni firmó un Presupuesto General de la Nación. Desde que abandonó Bolivia en diciembre de 1825, todo fue cuesta abajo para Bolívar: no ganó ninguna batalla más, perdió el mando del Perú, tuvo que soportar las intrigas de Santander y terminar renunciando a su sueño integrador para morir de tuberculosis a orillas del río Magdalena, tan sólo 5 años después de recibir la magnífica medalla del Congreso Constituyente boliviano.
Si es que en algún momento Bolivia fue la "Hija Predilecta del Libertador", también tenemos que aceptar que ese padre no deseaba tener a esta hija, y que Bolívar fue un padre abandónico y completamente ausente durante la vida independiente de nuestra nación.