Violraviol nació cuando las únicas que todavía usaban el changuito eran las abuelas, cuando la búsqueda del tomate perfecto en el mercado era una misión exclusiva de chefs profesionales y cuando los delantales eran un objeto olvidado en el fondo del cajón. A varios años de su lanzamiento, Violraviol facilitó la vuelta a la esencia de muchas personas que buscaban reencontrarse con el placer de lo c
otidiano. Sus changuitos, delantales, canastas, repasadores, manteles, individuales, servilletas y bolsas reusables abrieron un nuevo panorama en la forma de hacer las compras, de pensar las recetas, poner la mesa y cuidar al planeta. Pero todas estas bonitas costumbres, tan amables y bien compartidas, no serían de nada sin una excelente calidad y compromiso que las sostengan. Para Violraviol es esencial cuidar cada uno de los detalles de manufactura, desde la selección de la materia prima y su transformación, hasta el sentido de trabajo en equipo que vibra en todos los que ponen sus manos y dedicación al servicio de generar buenos momentos. El diseño es un valor tan fundamental para la marca, que se luce en cada uno de los elementos que hacen a sus productos. Ahora también se respira en el flamante local de Violraviol, situado en El Salvador 5894, en una tranquila calle de Palermo que muchas veces los encuentra compartiendo con clientes una limonada fresca, sentados en un banco en la vereda.