12/05/2025
LA OTRA; LA AMANTE
Ser la otra no te convierte en parte de su familia, ni en alguien con quien pueda formar una. Él ya tiene una esposa, y es ella quien encaja con su mundo, con su familia. Ella es la que camina de su mano en las fiestas y reuniones. La esposa es quien comparte con él todas las horas del día, aunque después de estar contigo, corra con prisa para llegar a casa, a su verdadero hogar.
Ser la amante no te asegura una estabilidad, ni económica ni emocional, porque todo lo que él tiene es para su esposa. Ella es quien disfrutará de lo que él construye y quien, al final, se quedará con todo cuando él no esté.
Mientras tanto, tú te conformas con migajas de tiempo, con esos momentos fugaces que debes memorizar, porque no sabes cuándo lo volverás a ver. Vives del tiempo que le sobra, de lo que su esposa no reclama. Él te presume en la soledad, te alimenta de falsas ilusiones y caricias vacías. Y si hoy lo hace contigo, mañana lo hará con otras, diciéndoles las mismas mentiras.
Ser la amante no te garantiza un futuro a su lado, porque si de verdad te quisiera, no dudaría en dejar a su esposa para estar contigo. Pero, ¿y si lo hiciera? ¿Qué te asegura que no te hará lo mismo que le hizo a ella? La historia siempre se repite, y aunque llegues a ser la esposa, la sociedad y su familia seguirán viéndote como la segunda opción, como aquella que entró por la puerta trasera.
No confundas su deseo con amor. Porque si fuera amor, él sacaría tiempo de donde no lo hay para llamarte, para verte, para demostrarte su cariño. Pero no lo hace. Tú solo existes en su vida cuando él necesita satisfacer sus necesidades.
Recuerda, siempre serás "la otra", y para un hombre así, siempre habrá una más.
Ser la otra solo son esperanzas huecas y notas con recados falsos.