26/05/2026
Achicarse no es mutilar la empresa.
En crisis hay dos formas de “bajar de peso”:
una es ajustar estructura con criterio;
la otra es cortarse la pierna y perder justo lo que sostiene el negocio.
Cuando una organización decide prescindir de la gente con más experiencia, la que construyó la confianza con los clientes y entiende la curva de tenencia, no está “optimizando costos”: está desarmando el capital más difícil de reconstruir. Reemplazar trayectoria por “jóvenes más baratos” sin un plan claro es cambiar músculo por apariencia de agilidad.