17/05/2026
/SE REGISTRAN LOS PRIMEROS FALLECIDOS EN PROTESTAS
Bolivia explotó. No es metáfora. Entre cortes de ruta, balas y cartuchos de dinamita, el país entró en una espiral que ya dejó un mu**to y decenas de detenidos.
Todo empezó en El Alto. Las Fuerzas Armadas cayeron sobre la avenida Juan Pablo II y agarraron a varios bloqueadores con mochilas cargadas de dinamita casera. Directo a dependencias militares, sin vueltas. Pero eso fue solo el inicio.
A la par, en Río Seco, la policía reprimió y cayó el primer mu**to: una autoridad originaria de la Marka Taraco, en Ingavi. Con eso se rompió todo. Los vecinos de El Alto salieron a la calle y fueron claros: “La sangre del pueblo no se negocia”. Apuntaron contra los dirigentes que se sientan a negociar con el Gobierno y los trataron de vendidos y traidores. “¡El Alto de pie! ¡No tenemos miedo!”, se escuchó.
Y ahí entraron los mineros. Junto a los Ponchos Rojos, la COB y los sindicatos, bajaron a La Paz y El Alto con dinamita en mano. Los videos y relatos que salen de allá hablan de ráfagas de cartuchazos contra los cercos militares. El resultado: parte del ejército retrocedió, y según cuentan en el lugar, algunos hasta se pasaron al lado de la gente.
Con las calles tomadas, el reclamo es uno solo y no deja lugar a dudas: renuncia inmediata de Rodrigo Paz. La Paz y El Alto están sitiadas. Bloqueos en todos los accesos, enfrentamientos a balazos, mujeres y hombres con piedras, hondas y dinamita enfrentando a la policía y al ejército. Lo que empezó como un conflicto social se transformó en una batalla abierta contra lo que llaman “el régimen neoliberal y de ultraderecha”.
Esto ya no es una protesta. Es una pueblada con mu**tos, presos y dinamita en las calles. Y va en aumento.