05/06/2025
La Vision es lo que te mueve a crecer y creer en ti 🫶🏻
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NO TENGO CASA PROPIA PERO YA TENGO MI PRIMER AIRBNB ( Y si deja )
Me llamo Lety, tengo 48 años, divorciada, sin títulos pero con más calle que Uber. Vivo en San Miguel de Allende, rento un cuartito arriba del taller mecánico de mi primo. Toda la vida he trabajado: vendí mole, planché ajeno, cuidé niños, limpié casas. Todo menos quedarme sentada esperando que alguien me salve.
Hace un año, una señora americana que hospedé un fin de semana me dijo: “¿Sabías que podrías hacer buen dinero si pones este lugar en Airbnb?” Y yo nomás reí, porque ¿cómo iba a meterme a eso si ni casa propia tengo?
Pero esa noche, me quedé pensando. Y me cayó el veinte: ¿Y si sí?
El punto de quiebre
Hablé con mi casero. Le dije:
—Oiga don Chuy, ¿y si arreglamos el cuarto de junto y lo ponemos en Airbnb? Usted gana, yo también, y se lo dejo limpio y cuidado.
Se rió, pero aceptó. Le dije que lo íbamos a compartir 50/50. Le gustó la idea. Le limpié, pinté, compré sábanas blancas (gracias, Liverpool a meses), metí velas, un espejito, y hasta me aventé un letrero con caligrafía falsa: Bienvenido a tu rinconcito en San Miguel.
Abrí la cuenta. Puse las fotos con mi cel. Inventé una historia linda del espacio. Primera reservación: una pareja de Puebla. Se quedaron tres días. De ahí no paró.
Y un día me senté, conté lo ganado y pensé: gané en un fin de semana lo que antes en dos semanas de fregar pisos.
Y no, no era suerte. Era visión.
Lo que nadie me dijo
Nadie te dice que puedes empezar en Airbnb sin tener casa propia. Que puedes rentar, subarrendar con permiso, y crear experiencia sin tener ni crédito Infonavit.
Nadie te dice que la hospitalidad mexicana bien cobrada sí vale.
La gente piensa que necesitas miles de pesos, curso de marketing, inglés perfecto. Yo solo tenía ganas, dignidad, y una libreta donde apunto cada huésped y lo que me dejó.
Claro, me asusté. Pensaba: “¿Y si me roban? ¿Y si me rayan la pared?” Pero luego me dije: ¿y si no? ¿Y si funciona?
Y funcionó.
Hoy ya tengo dos espacios en Airbnb. El primero sigue en casa de don Chuy. El segundo es un cuartito que le rento a otra señora que me dijo: “A mí también me interesa, ¿cómo le hago?” Y ahí vamos, compartiendo.
Esto aprendí
• No necesitas tener para empezar, necesitas atreverte.
• La renta no es enemigo de la inversión. Es tu primer escalón.
• Airbnb no es solo para millonarios con casas de revista.
• La clave está en la atención, la limpieza… y el WiFi que no se cae.
• Las oportunidades llegan en forma de pregunta inocente.
• Si sabes vender mole, sabes vender hospedaje.
• El miedo se va cuando cuentas el primer billete.
Me metí a grupos de Facebook, vi videos en YT , y hasta me hice un video en TlK dónde doy tips como “Cómo hacer que tu cuarto chiquito se vea caro sin gastar”. La gente me empezó a seguir. Me escriben para preguntarme si pueden hacer lo mismo.
Y les digo: sí, sí puedes. Pero no esperes que alguien venga a darte permiso.
El final que no esperabas
Mi ex me llamó hace poco. Me dijo: “Oye, vi tu Airbnb… ¿me puedes ayudar a poner uno?”
Le colgué. Luego me reí.
Porque sí, sigo sin casa propia. Pero tengo algo más importante:
• Un ingreso constante.
• Clientes que me recomiendan.
• Una libreta donde apunto cada peso que entra.
• Y sobre todo, la certeza de que no necesito “más” para empezar.
Hoy sueño con tener mi propia propiedad. Y lo voy a lograr. Pero no voy a esperar a tenerla para moverme.
Porque aquí entre nos: el que quiere, hospeda.
Y el que se espera… ve cómo otros lo hacen