24/06/2026
Hay piezas que no llegan al lugar, el lugar ya las estaba esperando.
Tres co**has de metal entre algas, agua y piedra. Brillan como si llevaran ahí siglos, como si la marea las hubiera dejado en este orden alguna noche y nadie hubiera vuelto a moverlas. El metal sobre lo orgánico, lo que no se descompone sobre lo que vive de descomponerse.
En el imaginario europeo, la co**ha de vieira fue siempre símbolo del que regresa: la traían los peregrinos del Camino de Santiago como prueba de haber llegado al fin del mundo conocido. La co**ha viaja, llega, atestigua. Aquí —en Venecia, ciudad-agua, ciudad-umbral— las co**has vuelven a hacer lo que las co**has saben hacer: aparecer donde no se las buscaba, brillar antes de ser vistas.
Una pieza no tiene un solo autor ni una sola voz ni un solo cuidador. A veces ni siquiera tiene un solo lugar.
Chavis Mármol para el Pabellón Máxico dentro del marco de la 60º Bienal del Venecia.