06/07/2026
Hace un tiempo tomamos una de las decisiones más importantes de nuestras vidas: salir de nuestra ciudad en busca de nuevas oportunidades para nuestras hijas. En ese momento solo teníamos una intuición: las grandes decisiones, aunque den miedo, desarrollan nuevas habilidades, fortalecen el carácter y abren caminos que antes parecían imposibles.
Hoy, al ver esta imagen, confirmo que valió la pena.
Me siento profundamente orgulloso de mis hijas, que con disciplina, constancia y pasión nos enseñan cada día que los sueños se construyen entrenando cuando nadie aplaude.
Pero también quiero reconocer a mi esposa. Detrás de cada medalla hay incontables horas de sacrificio, madrugadas, viajes, entrenamientos y un amor incondicional que muchas veces pasa desapercibido. Gracias por acompañar cada paso y por creer siempre en ellas.
Como padres, entendimos que nuestro mayor legado no es darles todo, sino estar presentes, apoyarlas, impulsarlas y enseñarles que el esfuerzo siempre tiene recompensa.
Estas medallas representan mucho más que un triunfo deportivo. Son el reflejo de una familia que decidió apostar por los sueños, de la disciplina convertida en hábito y del amor convertido en motor.
Seguiremos acompañándolas, porque los límites existen para ser superados y los sueños se hacen realidad cuando una familia camina unida. Naelis Sanchez Rios